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Fiestas Fundacionales Hija Adoptiva

"Con el embarazo encontré mi instrumento"

La soprano, natural de Moya, ha tenido una carrera ascendente en óperas de medio mundo

La soprano Davinia Rodríguez en las puertas del Auditorio Alfredo Kraus.

La soprano Davinia Rodríguez en las puertas del Auditorio Alfredo Kraus. QUIQUE CURBELO

La pasada semana pisó las tablas del Pérez Galdós después de ocho años sin pasar por los escenarios canarios. La soprano Davinia Rodríguez, natural de Moya, aterrizó en Las Palmas de Gran Canaria después de actuar en escenarios de medio mundo. China y Omán han sido los últimos países que ha visitado con su lírica esta musa de la ópera. Tras cosechar éxitos en algunos de los teatros más importantes del mundo, Rodríguez irá el próximo sábado al Auditorio Alfredo Kraus para ser reconocida como hija adoptiva de la capital como homenaje a su carrera en la que espera cosechar nuevos éxitos.

A los 16 años descubrió la lírica en el Conservatorio de Música, después de años participando en parrandas y fiestas tradicionales. Aquello le "enganchó". Al cumplir la mayoría de edad marchó a Madrid para estudiar en una prestigiosa escuela con Teresa Berganza. "Me lo empecé a tomar enserio, no bastaban las cualidades que la naturaleza me habían dado, por lo que tenías que dar la talla, era una escuela muy exigente", explica.

Aunque, la propia Rodríguez asegura que el punto de inflexión en el desarrollo de su voz, a nivel profesional como soprano, fue el embarazo. "Me encontré con mi instrumento; a medida que iban pasando los meses se iba afianzando, fue algo increible", apunta. Desde entonces su carrera ha ido en un continúo in crescendo. Su hija, ahora con seis años, estudia teatro. "Es increíble, incluso a veces en los ensayos me corrige gestos, me dice que tal caso no queda natural", señala.

Su "flechazo" con el mundo de los escenarios se produjo en 2005. Esta conexión tuvo lugar cuando interpretaba su segundo papel de manera profesional. La contrataron para una obra en el Teatro Cuyás y fue allí donde la descubrió Riccardo Frizzia, quien se convertiría en su esposo. "Al escucharme me animó muchísimo, me dijo que tenía que probar, que ir a Italia por ser la cuna de la ópera y tomar las riendas", apunta.

Y así lo hizo. Su primera obra en la tierra de Verdi y Pavarotti fue Il viaggio a Reims. El director del espectáculo, Alberto Zetta, confió tanto en ella que le otorgó dos papeles, el de Madame Cortese y el de la Condesa Folleville, papeles que intercalaba según las funciones. "Le encantaba mi coloratura y mi floritura". A partir de ese momentos, todos escucharon a "la canaria".

"Desde entonces he logrado alcanzar grandes títulos y grandes papeles con muchísimo sacrificio y estudio", señala. Entre otros, ha logrado compartir escenarios con Plácido Domingo. "Ha sido más que un sueño cumplido, no hay palabras para describir cómo es estar al lado de ese gran monstruo del escenario", resaltó.

Al barítono y tenor madrileño lo conoció en Miami en 2011. Tres años después volvieron a coincidir en el Theater an der Wien, en Viena, lugar donde interpretó a Lucrecia Contarini en la obra I due Foscari, "el título más complicado que he interpretado y uno de mis grandes logros". Su primer papel importante en cuanto a peso vocal, momento en el que deslumbró al actual director de la Ópera de Los Angeles.

Desde entonces ha vivido un "gran boom" de papeles, "sin prisa pero sin pausa, es cuando la voz se ha asentado de verdad". Se trata de un tiempo en el que ha interpretado roles protagónicos en obras de la talla de Macbeth, Simon Boccanegra, Don Giovanni o Turandot. Esta última la ha interpretado en las últimas semanas sobre las tablas del Teatro Pérez Galdós. La última vez que pisó este escenario fue en 2010, con el papel de Elvira en L'Italiana en Algeri.

Una carrera ajetreada que intenta compaginar con su familia como mejor puede. "Es complicado, pero siempre buscamos un hueco para volver a las Islas y reencontrarnos con este lugar", afirma, mientras contempla las olas en la playa de Las Canteras.

RECUERDOS

  • "Comer un bocata en Ca´ Ñoño de niña era un lujo": Natural de Moya, Rodríguez iba cada verano junto a toda la familia a Las Canteras. "Tirábamos para la playa cada vez que salía el sol, junto a mis hermanos Borja y Roberto", recuerda. "Antes de volver al coche parábamos en Ca´ Ñoño para comprar unos bocadillos, aquello era casi un ritual, algo mágico", se emociona la soprano al rememorar aquellos tiempos de niña. De adolescente frecuentó más la capital cuando entró a estudiar en el Conservatorio Lírica. "Me enganchó, quedé fascinada, hasta ese entonces solo conocía Rodríguez descubrió que tenía buena voz con apenas ocho años. "Un familiar asegura que escuchó un talento especial en mí, empecé a ensayar con la parranda Candelas del Atlántico", señala. No obstante, en el pueblo algunos la recuerdan como "esa niña que subía al escenario con ocho años vestida de folclórica".

PERFIL

  • Una carrera ascendente en óperas de medio mundo: La soprano Davinia Rodríguez comenzó en el mundo de la música actuando en la parranda Candelas del Atlántico, de su Moya natal. A los 16 años entra en el Conservatorio Superior de Música, donde estudia durante dos años lírica bajo la dirección de Leopoldo Rojas O ´Donell. A los 18 años va a estudiar a la escuela Reina Sofía, junto a Teresa Berganza, en Madrid, donde se especializó con Martina Arroyo. También se ha formado en Nueva York y Módena. Desde 2006 ha tenido una carrera ascendente por óperas y teatros de medio mundo. En noviembre de 2006 pasó por la Ópera de Génova con la obra La Flauta Mágica. Desde entonces ha pasado por el Teatro di San Carlo de Nápoles; el Theater an der Wien, en Viena; el Teatro de la Ópera de Beijing; el Palau de la Música Catalana; y por último la Royal Opera House of Muscat, en Omán. En las últimas semanas ha actuado por segunda vez en el Galdós, con la obra Turandot.

RETOS PROFESIONALES

  • Poner en valor una joya, el Teatro Pérez Galdós: "Me ha llamado la atención la cantidad de gente joven que va al Teatro Pérez Galdós a ver ópera; me da satisfacción que los niños del Coro Lírico se acerquen a los camerinos a pedirnos autógrafos, los ves ilusionados, que preguntan y se interesan, y entiendes que el futuro está asegurado", resalta la soprano Rodríguez su experiencia en el último mes al asistir al mayor escenario de Las Palmas de Gran Canaria. "El Galdós es una joya, tenemos que mimarlo, apoyarlo, no todas las ciudades pueden contar con un teatro joya así, con una acústica fantástica", destaca. "El mundo entero está encantado de venir aquí, por eso confío que continúe en crecimiento", puntualiza. En el ámbito profesional, la soprano espera cumplir varios de sus sueños, entre ellos cantar en la Scala de Milán y en el Metropolitan de Nueva York. Además, está preparando un nuevo espectáculo con Plácido Domingo para el próximo año, del que aún no puede avanzar detalles.

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