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"Empecé a tocar en grandes almacenes"

La primera intervención de este pianista internacional fue con cinco años en Radio Las Palmas

El pianista Iván Carlos Martín Cabrera en una de sus últimas actuaciones en el Teatro Pérez Galdós.

El pianista Iván Carlos Martín Cabrera en una de sus últimas actuaciones en el Teatro Pérez Galdós. LP / DLP

Una mente inquieta y una gran habilidad para el ritmo, la musicalidad y el propio arte. Iván Carlos Martín Cabrera descubrió desde muy pequeño su pasión por las partituras y los acordes. Con solo cuatro años comenzó a tocar canciones populares de los Beatles o Los Panchos con un teclado electrónico que tenían en casa. "Me lo regalaron por Navidad porque mis padres se dieron cuenta que tenía oído", cuenta. "La historia comenzó así, cada vez que íbamos a unos grandes almacenes de la capital y veía un teclado me iba directo a tocar; entonces imagínate a renacuajo de cuatro que toca canciones populares, aquello se llenaba de gente y me gustaba tocar para ellos", recuerda mientras suelta alguna sonrisa por esos divertidos momentos. Lo cierto es que en uno de esos "conciertos improvisados" lo escuchó un representante de Radio Las Palmas. "Me invitó al programa de Mara González un día, intervenían oyentes y una de las llamadas les encendió la luz de alarma a mis padres; les dijo que esto era extraordinario y que no debería de quedarme en lo anecdótico y debería estudiar música", añade al relato.

Tras esto, con apenas cinco años empezó a estudiar con una profesora, "la mejor que he tenido". Con ocho años su historia saltaba a los medios de comunicación. Consiguió entrar en el Conservatorio de Música a una edad poco usual, por lo que se vio rodeado de chicos y chicas mayores que él. En menos de diez años consiguió superar el décimo curso del grado superior de piano. Tendría por ese entonces unos 15 o 16 años, ya no recuerda bien, "cuando lo normal es acabar con más de 22 años". "Luego seguí con asignaturas de composición o dirección de orquesta, hasta que tuve una edad en la que a mis padres no les diera miedo dejarme irme fuera", resalta entre risas.

Fue entonces cuando Martín empezó a dar sus primeros pasos hacia una carrera profesional. "Iba intermitentemente a Madrid para cursos de verano", señala. Con apenas 19 años, más o menos, dio su primer concierto profesional en el Teatro Real de Madrid. Menos de un año después las salas del Auditorio Alfredo Kraus dieron la bienvenida a su primer gran concierto en Gran Canaria.

Natural del barrio de Escaleritas, reconoce que en su infancia tuvo poco tiempo para jugar. "Los pianistas somos animales raros, estamos siempre en solitario y necesitamos muchas horas de estudio, pero no recuerdo aquellos años como un trauma", indica Martín. "El rango de edad de gente con la que me relacionaba en el conservatorio, muchos compañeros estaban todos en los veinte, me gustaba, me sentía agusto con ellos", explica. No obstante, Martín entró directamente en la academia en tercero de piano con unos nueve años.

Una vez empezó a cruzar el charco, fue despegándose poco a poco de su ciudad. "Siempre volvía en vacaciones, navidad y tal; poco a poco me he despegado más, pero siempre he intentado volver y colaborar con los músicos de las Islas". Precisamente, uno de sus primeros grandes eventos fue en el Festival de Música de Canarias en el 2000. Y de ahí, en adelante. Hace pocos meses nombraron a este pianista grancanario director titular de la Orquesta Filarmónica de Burgos, su nuevo gran reto.

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