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Medio Ambiente Exposición 'El elemento ornitófilo macaronésico'

Volver a conectar con el origen

Mara Ramírez y Mercedes Castellano muestran sus ilustraciones científicas en el Jardín Canario

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Exposición 'El elemento ornitófilo macaronésico'

Mara Ramírez y Mercedes Castellano pasan horas mirando a su alrededor, sobre todo si el escenario es a cielo abierto y se oyen pájaros de fondo. Y cuanto más observan sus ojos, más lo agradecen sus manos, pues cualquier detalle cuenta cuando se trata de volcar en una hoja en blanco el más fiel retrato de la naturaleza. Las tachan de perfeccionistas, y no es de extrañar si se observan sus obras de cerca. "Cualquier microerror quedará para siempre en el papel", aseguran, y es un riesgo que no quieren correr. "Hay ilustraciones de antiquísimos botánicos con fallos enormes. Es una responsabilidad muy grande", explica Castellano. Ramírez, por su parte, aclara que no es lo mismo el dibujo artístico que el científico. "A veces un pequeño detalle lo convierte en una especie diferente", afirma.

Algunas de sus obras formarán parte del Jardín Botánico Viera y Clavijo durante todo el 2018, entidad con la que aseguran sentirse profundamente agradecidas por "el exquisito trato recibido". Y sus primeros trabajos para este proyecto, llamado El elemento ornitófilo macaronésico, ya pueden verse en el Jardín. La primera obra de Mercedes para esta exposición es un aeonium percarneum, a color, y un aeonium canariensis, en grafito, una elección motivada por el deseo de que la gente se detenga más a observar "esta belleza y a la vez rareza de la flora canaria". La de Mara es el Lagarto Gigante de Gran Canaria, un alcaudón en vuelo y flora canaria, una reivindicación al descuido hacia ciertas especies. "El Lagarto que está en peligro de extinción es el de La Gomera y el de El Hierro, pero no por ello hay que olvidarse de los demás", explica Ramírez. Según la ilustradora, algunas especies no se estudian ni se les da importancia porque son abundantes, pero si se les extrae una muestra genética, puede resultar ser una subespecie nueva, "y quizás esa subespecie sí que esté en riesgo", apunta. "No hace falta llegar a la alerta para tener cuidado con lo nuestro", añade Castellanos.

Ambas se sienten extremadamente preocupadas por la situación ambiental de los últimos años: aves que ya no se desplazan, tiburones desorientados y tortugas enredadas en desechos. "Hay especímenes que florecen en un 90% en mayo y este año lo harán en un 10%", se lamenta Castellano, quien se define como una "profunda exagerada del cuidado ambiental", y asegura que el desinterés de la población reside en la educación. "Si tú sabes que ese tajinaste está en peligro no tirarías tu botella encima. Conocer genera empatía", afirma. Ramírez cuenta que le encantaría que se produjese el despertar por la naturaleza, "que tanta falta hace". De niña pasaba horas en el barranco observando un hormiguero, o cualquier otro pequeño detalle de la naturaleza, y volvía con su dibujo escondido en los bolsillos. "A mi madre le decían que la niña era rara", recuerda. En su opinión, el verdadero sentido de la existencia se ha perdido completamente, con una sociedad volcada en el consumismo. "¿Qué lógica tiene acumular tantas cosas materiales? Si no aprendemos a simplificar la vida, estamos avocados a extinguirnos sin lugar a dudas", afirma.

Esperan, con este proyecto, poder elevar a las conciencias la preocupación por el medioambiente. Y, en este sentido, Mercedes se muestra optimista pues asegura que, por mucho daño que haga el ser humano, la naturaleza siempre ganará la batalla. "El poder lo tiene ella y es una reflexión que, como humana, me pone mucho en mi sitio", explica, y añade que no se considera por encima de ninguna otra especie. "¿Cómo sentirse superior a algo que marca tus tiempos?", se pregunta. Y es que estas dos artistas trabajan en contacto directo con el elemento, por lo que "si ese año no sale hay que esperar al año siguiente para ilustrarlo", explica Castellano. Y cuenta que una maestra británica suya, también ilustradora, le dice que "si se está pendiente de la ilustración y no de la planta, quedará un trabajo precioso pero la planta se te morirá". En el caso de Mara, ella asegura que la época de celo, cría, o incluso las migraciones, han empezado a mostrar algunos cambios a consecuencia del cambio climático y que esto también puede complicar su trabajo. "A veces tengo que tirar de fotografías", explica Mara, aunque asegura que disfruta mucho más observando en directo el comportamiento animal. "Ellos nos dan mensajes sobre el ritmo al que hay que moverse, y eso es algo que me encanta", afirma.

Y tanto es lo que hay que proteger y que retratar que ambas confiesan que, a pesar de estar abriendo camino en el campo de la ilustración científica, no les gustaría quedarse solas en el recorrido. Pero son conscientes de que para que eso ocurra tiene que haber formación más accesible, pues cuentan que lo más cercano que hay actualmente es en Aveiro, Portugal. En el caso de Mercedes, aunque cursa un grado de diseño y creaciones digitales en la Universitat Oberta de Catalunya, ha tenido que trasladarse a Reino Unido para estudiar en la Society of Botanical Artists de Inglaterra. Mara, por su parte, es una apasionada de la etología animal, es decir, del estudio del comportamiento de los animales en sus medios naturales. Cursó dos años de artes aplicadas y oficios artísticos y realizó el bachillerato artístico. Pero a pesar de los años de formación y de creación, las dos coinciden en que el proceso es siempre "muy duro", y que solo al final se dan cuenta de lo que realmente han creado. "Cuando terminé el Lagarto pensé ¡qué bonito, esto lo he hecho yo!", explica Mara. Mercedes apunta a que siempre se enfrenta a las obras con "mucha ilusión", pero también, con cierto "miedo escénico", señal del respeto que sienten por la naturaleza. "Cuando vemos alguna especie en situación delicada nunca decimos dónde está para que no vengan a destrozarla", confiesan entre risas. Es así como estas dos artistas guardan los secretos de la naturaleza, y esta, a cambio, se deja retratar todas las veces que se quieran.

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