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La noruega Kongsberg desembarca en La Luz tras la compra de Rolls-Royce

La multinacional nórdica adquiere el negocio marítimo de la firma británica por 565 millones

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Zona del Puerto donde se instalará la multinacional noruega Kongsberg

La compra por parte de la multinacional Kongsberg de la división marítima de Rolls-Royce supondrá el desembarco del gigante sueco en el Puerto de La Luz, donde la firma británica cuenta con un taller que da servicio a la industria petrolífera offshore desde hace tres años. La operación no supondrá cambios en la operativa de este centro de servicios, uno de los más de 30 con los que Rolls-Royce cuenta en todo el mundo, más allá del previsible cambio de denominación comercial que conllevará la operación una vez sea completada.

El centro de reparaciones de Rolls-Royce en La Luz fue abierto en 2015 como parte de la estrategia de consolidación del negocio offshore de la compañía, cuyos componentes, como los thrusters -los grandes propulsores que hacen navegar a los buques perforadores- gozan de una cuota de mercado que roza el 70% en todo el mundo. El posicionamiento estratégico del recinto grancanario, ubicado a medio camino entre los campos petrolíferos del golfo de Guinea y las grandes multinacionales del petróleo radicadas en el mar del Norte, resultó fundamental para decantarse por él a la hora de poner en marcha un centro de servicios para la flota que opera habitualmente en aguas del Atlántico medio.

Negocios complementarios

Esa experiencia en un sector que complementa aquellos en los que Kongsberg ya está presente y es señera ha sido precisamente uno de los principales motivos para impulsar la operación, según señaló el presidente del Consejo de Administración de la firma noruega, Eivind Reiten, al conocerse la compra: "La adquisición de Rolls-Royce forma parte de nuestras ambiciones de crecimiento". En la transacción están incluidos tanto los productos y sistemas marítimos de Rolls-Royce como las subsidiarias dedicadas a los servicios postventa, aunque se quedan fuera Bergen Engines, firma dedicada a grandes motores para distintas industrias, y a la división dedicada al sector naval militar.

Aunque Bergen Industries quede fuera de la operación de compra, Kongsberg logra asegurarse el acceso a su tecnología a través de un acuerdo comercial. De hecho, su gama de motores a diésel y gas "es un componente clave que permitirá a Kongsberg liderar del desarrollo continuado de sistemas integrados para barcos", según indicó Rolls-Royce en un comunicado. A cambio, la británica podrá contar con la noruega para su división de Defensa, sobre todo en el suministro de productos marítimos comerciales destinados a ser instalados en embarcaciones de uso militar.

La compra, valorada por la prensa internacional especializada como una de las más relevantes de 2018 en el sector naval por las perspectivas de futuro que genera, supone valorar la división marítima comercial de Rolls-Royce en 500 millones de libras esterlinas (unos 565 millones de euros al cambio actual). El precio final de compra dependerá, en cualquier caso, de los resultados que presente la empresa británica en el momento en el que se complete la operación, que las dos partes fijan a lo largo del primer cuatrimestre de 2019, una vez obtenido el visto bueno de las autoridades reguladoras de la competencia de las distintas jurisdicciones en las que están radicadas.

Con la adquisición, Kongsberg asumirá el control de una compañía que cuenta con un total de 3.600 trabajadores repartidos por todo el planeta -la mayoría de ellos radicados en el norte de Europa- y presencia consolidada en 34 países a través de oficinas, centros de servicios o talleres como el de Gran Canaria. La división marítima de Rolls-Royce tuvo en 2017 un volumen de negocio de 817 millones de libras esterlinas (aproximadamente 1.000 millones de euros), mientras que el de su nueva propietaria asciende a 14.500 millones de coronas noruegas (unos 1.500 millones de euros).

La operación se materializará a través de la generación de nuevas acciones y préstamos. Kongsberg recaudará el capital necesario poniendo en marcha una suscripción de títulos por valor de 5.000 millones de coronas noruegas (unos 530 millones de euros) que requerirá de todos modos del visto bueno de una mayoría cualificada de la asamblea general de la compañía.

El Estado noruego, que es su principal accionista con una cuota de participación del 50,001%, ya ha mostrado su disposición a participar en ese mismo porcentaje en la emisión de títulos, aunque todavía es necesaria la aquiescencia del parlamento del país. El resto será suscrito por varios bancos escandinavos, así como por otros de los accionistas principales de Kongsberg. De acuerdo con la propia firma, en estos momentos cuentan con el apoyo del 69,7% de los accionistas actuales, por lo que el apoyo a la adquisición por parte de está garantizado.

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