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Rincones playeros La Cícer

El paraíso sobre las olas

Los surferos pueblan el rincón de Las Canteras, pero se quejan de la falta de arena

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Los surferos pueblan La Cícer

La Cícer acoge, cada día, gran cantidad de deportistas - la mayoría surfistas - que acuden para perfeccionar su técnica, aprenderla e incluso para enseñarla.

José Miguel Cabrera alias Chicho, fundador de una de las ocho escuelas de surf que imparten sus clases a pie de playa, explicó que practica surf en la Cícer desde que tenía doce años y que lleva la escuela desde hace dieciocho. Cabrera confesó que el surf se convirtió en una especie de refugio en donde podía sentirse libre, lejos de las reglas de su casa. El profesional del surf añadió: "En el pasado practicar surf era de privilegiados, pero ahora ya no es tan exclusivo y cualquiera puede hacerlo tranquilamente".

Eso sí, aclaró que la mejor parte de la playa para coger olas es la Cícer ya que es la única en la que estas no se rompen en la barra y, por tanto, llegan a la orilla con mayor tamaño y frecuencia. Para él, y para muchos, "la Cícer y el surf son los pulmones de la ciudad". Recalcó, además, el uso de esta zona para que niños y jóvenes jueguen y se muevan en un ambiente natural y reivindicó algunos cambios en la playa que considera innecesarios, pues piensa que mientras más sigue el hombre interviniendo en ella, más se estropea.

Asimismo, otros usuarios habituales y vecinos de la Cícer aprovecharon para revelar otros aspectos que no les agradaban tanto, como por ejemplo la falta de arena y la aparición, como consecuencia, de grandes piedras. Una de estas últimas fue la culpable de que a Alberto Simó, un profesor de surf que vive por la zona, se le formara un enorme moretón a un lado de la cadera mientras cogía olas. Alberto señaló que el surf es su pasión desde hace más de treinta años y esa playa su vida desde hace veinte. No obstante, resalta que la playa necesita cubrir todas esas piedras con arena, dado que pueden ocurrir accidentes mucho peores que el suyo. Simó recordó que un amigo suyo tuvo un accidente parecido, que le llegó a tocar el cuello, llegando a estar varios meses recuperándose. Por tanto, podría resultar, además de peligroso, mortal. Destacó, también, el carácter contaminante de los restos de la antigua Compañía Insular Colonial de Electricidad y Riesgos, la cual suministraba electricidad a toda la ciudad, que aún siguen formando parte de la costa.

A pesar de todo, la Cícer se encuentra en una de las playas, considerada por muchos como una de las mejores a nivel nacional, que atrae a los turistas que vienen de vacaciones. Es el caso de Daniela y Peter, dos residentes en Barcelona naturales de Eslovaquia, que decidieron tomarse unas deportivas vacaciones en la isla. Mientras realizaban el calentamiento y los estiramientos requeridos antes de subirse a la tabla, ambos aclararon que, aunque están de paso, pisan la arena de la Cícer casi todos los días para aprender a hacer surf, puesto que en la ciudad donde viven es prácticamente imposible realizar dicha actividad. Explicaron que se sienten muy a gusto en la playa y catalogaron esta zona de Las Canteras como el paraíso del surf. Alberto Collado, surfista, tampoco es de la isla pero se declaraba encantado con la playa. Collado admitió que surfea dos o tres veces al mes y dice que en la Cícer se pasa un muy buen día la mayoría de las veces.

Entre tanto revuelo deportivo, también hay quien prefiere, como Nina, tomar el sol en la Cícer. Ella, vecina de la zona desde hace más de 50 años y amante de las olas, es una de las valientes que se atreve a pisar la arena de Las Canteras todos los días del año.

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