Una arqueta en mal estado inunda de aguas fecales varias casas de Las Rehoyas
Los vecinos denuncian la insalubridad que genera el desagüe que se encuentra en el patio de una de las viviendas, construido sobre suelo de propiedad municipal
No hace falta entrar en el bloque número 5 de la calle Montejurra, en Las Rehoyas, para percibir el mal olor. El foco de la pestilencia es la arqueta en mal estado que ha inundado de aguas fecales una de las viviendas hasta tal punto que en ocasiones rebasa la puerta y se cuela en el piso de Víctor Manuel Miranda y Conchi Solares, que viven enfrente. Aunque el desagüe se encuentra en el patio de la casa afectada, el suelo es de propiedad municipal por lo que el matrimonio ha denunciado la situación ante el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria desde cuya Concejalía de Aguas anunciaron ayer que hay un proyecto en fase de redacción para cambiar las tuberías y sacar el sumidero a la calle que saldrá a licitación el próximo mes de septiembre.
En un principio, cuenta Miranda, el depósito que conecta con la red de alcantarillado estaba ubicado en la vía pública. "Pero el Ayuntamiento decidió hace unos años levantar unas pequeñas tapias delante del edificio, por lo que las personas que vivíamos en la planta baja tuvimos que cambiar la entrada a nuestras casas a las que antes accedíamos directamente desde la calle", explica. Esto hizo que la arqueta quedase dentro del pequeño patio que se creó en cada uno de los bajos del inmueble si bien, aclara este jubilado, "el suelo sigue siendo del Ayuntamiento".
De ahí que la pareja, que reside desde hace casi cuatro décadas en el edificio de Montejurra, haya presentado hasta en tres ocasiones quejas en las Oficinas Municipales y una directamente a Emalsa para solicitar que pongan solución a un problema con el que luchan "desde hace 12 años". El último escrito, precisamente, lo realizaron este pasado lunes cuando a Solares se le "saltaron hasta las lágrimas" al ver que, una vez más, su salón empezaba a convertirse en una piscina de aguas negras. "Al principio venía Emalsa a destupir la arqueta", comenta Víctor Manuel Miranda, "pero no se ha hecho nada más". Tanto es así, que fue su propio vecino, el dueño de la principal vivienda afectada, el que hace un mes decidió abrir un conducto para intentar averiguar el origen de las inundaciones que sufre desde hace años su hogar.
Y es que la situación se ha agravado de tal manera que ni siquiera el dueño de la casa puede vivir en ella por las condiciones insalubres en las que se halla su interior. "Dentro tiene lo menos nueve centímetros de alto de aguas fecales", asegura Víctor Manuel Miranda, quien para evitar que estas pasen a su casa ha tapiado con cemento la parte inferior de la puerta de su vecino. Aún así, la medida sirve de poco cuando el desagüe rebosa e, inevitablemente, las aguas residuales se meten también en su piso tal y como ocurrió por última vez hace dos días cuando la pareja llamó hasta a la Policía Local para denunciar la situación. "Estamos constantemente llamando a Emalsa que últimamente tiene que venir hasta dos y tres veces por semana para vaciarla", arguye Conchi Solares en alusión al depósito que, tras la última intervención que llevaron a cabo los trabajadores de la empresa mixta el pasado lunes, está cubierto con unos tablones enormes de madera.
Otra de las cosas con las que tienen que lidiar estos vecinos es con el olor. Para poder dormir por las noches, Miranda y Solares precintan con cinta de embalaje la puerta de entrada a su vivienda para evitar que la peste se cuele por las ranuras. Por otro lado, Sonia Sánchez, que vive justo encima del depósito, en el primero derecha, no puede abrir las ventanas ni siquiera en los días de más calor de este verano para evitar que sus hijos, el más pequeño de tan solo dos meses, inhalen los gases que desprende el desagüe. Asimismo, han decidido mantener la puerta del portal abierta todo el tiempo, retirando incluso uno de los cristales que había en la parte superior para favorecer la ventilación del edificio del barrio de Las Rehoyas.
Por todo ello, los afectados piden soluciones inmediatas al Consistorio capitalino, donde también han presentado firmas junto a las quejas para acabar la situación. "Emalsa nos respondió al escrito que también les presentamos y nos dijeron que el arreglo era de competencia del Ayuntamiento", asevera Víctor Manuel Miranda, resguardo de papel en mano. En este sentido, desde la Concejalía de Aguas informaron ayer que ya se está elaborando un proyecto para acabar con la problemática. La idea, según fuentes municipales, es cambiar las tuberías de la zona y sacar la arqueta del patio de la vivienda para que vuelva a estar en la vía pública. Esta se trata de una obra menor que saldrá a licitación en septiembre por contrato por procedimiento negociado. La previsión del área que dirige Roberto Santana es que sea a finales del mes que viene cuando se adjudique la intervención.
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