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La falta de atraque obliga a desviar cruceros al muelle de Cambulloneros

El alargue de Santa Catalina quedó desierto y no estará listo hasta la próxima temporada

La falta de línea de atraque Santa Catalina obligó al crucero Balmoral a realizar su escala en el muelle de Cambulloneros el pasado domingo, primero del ciclo 2018-2019 en el recinto capitalino en el que tuvieron lugar cinco operativas simultáneas de buques de este tipo. La situación se repetirá previsiblemente al menos en tres jornadas más hasta el final de la temporada y puede continuar incluso durante la próxima si la construcción de un nuevo punto de amarre en el muelle de cruceros no concluye a tiempo.

El pasado domingo llegaron a Gran Canaria el Ventura (290 metros de eslora); el Mein Schiff 1 (317), el Seven Seas Explorer (224), el AIDAstella (252) y el Balmoral (218). De ellos, este último era el que menos pasaje transportaba, por lo que la Autoridad Portuaria optó por desviar el buque desde su punto de atraque original hasta Cambulloneros para evitar problemas de maniobrabilidad en el Muelle Santa Catalina. Sus pasajeros dispusieron de un servicio lanzadera de guaguas ofrecido por el Puerto que les transportaba cada diez minutos en trayectos de ida y vuelta al Muelle Santa Catalina y fuentes de Fred. Olsen, propietaria y también consignataria del buque, indican que la circunstancia no generó quejas entre los pasajeros.

El origen de la situación radica en la antelación con la que es necesario realizar las reservas de línea de atraque para cruceros, que suelen anticiparse entre dos y tres años (de hecho, la Autoridad Portuaria cierra en estos momentos los cruceros que llegarán a sus puertos en 2021). Cuando se cerró la temporada actual, la Autoridad Portuaria contaba con que las obras para construir sendos puntos de atraque para grandes esloras en los muelles naciente y poniente de Santa Catalina ya estarían concluidas a estas alturas de 2018. "Cuando recibimos esta petición se daba por hecho que ya íbamos a tener la prolongación", señala el director comercial de la Autoridad Portuaria, Juan Francisco Martín.

Las obras de ampliación, por otro lado, se han encontrado con dos impedimentos para estar concluidas a tiempo. En primer lugar, la aplicación de la nueva Ley de Contratos del Sector Público, cuya entrada en vigor la pasada primavera provocó una ralentización (cuando no una parálisis) en buena parte de las administraciones públicas de todo el Estado por el mayor grado de exigencias que impone. En el caso concreto de los trabajos en Santa Catalina, provocó una dilación en la publicación de los pliegos y, por tanto, en todo el proceso de licitación y adjudicación del contrato, ya que la previsión con la que se había trabajado era que el alargue estaría listo antes del arranque de la temporada alta de este otoño.

A estos retrasos se sumó, además, el hecho de que el procedimiento, que había sido iniciado finalmente por la Autoridad Portuaria el 17 de julio, acabó por ser declarado desierto por el consejo de administración en septiembre. La única oferta presentada, la de una unión temporal de empresas (UTE) formada por Dragados y Drace, fue subida a la Plataforma de contratación del sector público 13 minutos después de que expirara el plazo de presentación de propuestas. La UTE alegó que había encontrado ciertas dificultades a la hora de colgar su oferta en el sistema, aunque la Autoridad Portuaria rechazó este argumento después de consultar con la propia Plataforma de contratación y constatar que los servicios de licitación electrónica no habían sufrido incidencias ese día.

Las obras, cuyo presupuesto base de licitación asciende a 1,2 millones de euros, serán lanzadas de nuevo a la Plataforma de contratación en fechas próximas, según se indica desde la Autoridad Portuaria. El organismo trabaja en estos momentos con la previsión de poder adjudicar definitivamente los trabajos en alguna de las reuniones de comienzos de 2019 del consejo de administración, para que los trabajos puedan iniciarse en abril y estar concluidos antes de que arranque la temporada alta del ciclo 2019-2020.

La prolongación será de 71 metros en el lado naciente y de 36 en el poniente, aunque en cualquier caso podrá ser continua o discontinua, ya que "lo que debe cumplir es la condición de punto de amarre", según se especifica en el pliego de prescripciones técnicas. En caso de que sea discontinua, contará con una pasarela de aluminio para conectarla con el resto de la estructura del muelle.

Estos alargues serán prácticamente los últimos que se podrán realizar en el Muelle Santa Catalina sin afectar a la operatividad del cercano muelle León y Castilla, donde se efectúa parte de la operativa de avituallamiento de combustible. Para ampliar la línea de atraque para cruceros a partir de entonces se baraja como opción a largo plazo la posibilidad de unir el Muelle Pesquero con el de Santa Catalina.

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