La administración de lotería de Olof Palme, 49, repartió este jueves más de 1,8 millones de euros en el juego de la Primitivaal vender el único billete acertante en primera categoría -seis aciertos-. Su dueña, María José Válido Álvarez, se mostraba ayer pletórica de felicidad, mientras confiaba en que el premio hubiera ido a parar a uno de sus clientes habituales. "Es como un adelanto de la Navidad", reconocía sobre la buena noticia que habían recibido a pocas semanas de celebrarse el tradicional Gordo.

La pequeña administración de lotería, fundada hace décadas por su abuelo materno, continuaba este viernes con su ritmo habitual de venta de décimos de lotería y apuestas para los juegos de azar, pero la noticia ya corría por el barrio y algunos de los habituales clientes se acercaban a felicitar a los responsables del local sin tentar a la suerte. En la puerta del mismo el tradicional cartel oficial de Loterías y Apuestas del Estado de 'Vendido Aquí' con el premio.

El acertante se llevó exactamente 1.878. 370, 58 euros por dar con la combinación correcta de seis aciertos, y que fue la siguiente: 8-18-26-40-44 y 49. El número complementario en el sorteo fue el 4, mientras que el reintegro recayó en el 7.

María José Valido, que desde hace seis años regenta la administración familiar bajo el nombre de La Pepa en recuerdo de cómo la llamaba familiarmente su abuelo materno, desconocía el dinero que había apostado el ganador y si había sido rellenada la combinación por él mismo o había sido emitido por máquina.

Bote

En total, se recibieron en el sorteo 14.670.841 apuestas y se repartieron más de 8 millones en premios. Los acertantes de segunda categoría (5 números de la combinación más el complementario) fueron solo diez y se llevaron 28.175,56 euros.

Los acertantes de tercera categoría (5 números de la combinación) fueron, sin embargo, 195 agraciados y obtuvieron un pellizco de 3.130 euros como adelanto de Reyes.

El sorteo número 95 del año dejó además un bote de 62 millones de euros al no existir ningún ganador en la categoría especial de combinación ganadora y reintegro. Así que el dinero irá a parar al próximo sorteo de la Primitiva, que se celebrará este sábado.

La fortuna ha llegado por segunda vez al local en lo que va de año ya que el pasado 5 de mayo también repartieron premio, aunque en esta ocasión fue en la Bonoloto. El acertante se llevó 169.115,75 euros.

Entonces, como ahora, no apareció el ganador por la administración de lotería, aunque sí lo hizo meses después para agradecer la suerte que le habían dado. "Era una persona de fuera que lo necesitaba; con el dinero compró unos billetes y pudo ir a ver a su familia", comentaba María José con pudor y sin querer desvelar la identidad del ganador de la Bonoloto, que sigue siendo cliente de la administración.

La dueña del establecimiento confiaba en que en esta ocasión también hubiera recaído el premio en una persona que necesitara el dinero.

El pequeño local recibe clientela del barrio pero también de otros sitios ya que se encuentra en un cruce de caminos entre importantes servicios como son el centro de salud de Alcaravaneras y la gasolinera del paseo de Chill. Además, frente al establecimiento, hay varias líneas de guaguas por lo que el acertante puede ser de otro lugar fuera de la zona.

La administración La Pepa también ha concedido en los últimos años un pleno al quince de La Quiniela, concretamente en noviembre de 2016, y un primer premio de La Lotería Nacional en mayo de 2016.

La historia de la administración de lotería comenzó hace cuarenta años, cuando el abuelo materno de María José Valido Álvarez regresó del Sáhara por la desconolización española en 1976. En El Aaiun regentaba una tienda en la que vendían utensilios de papelería y regalos pero al abandonar España el territorio tuvieron que dejarlo todo y comenzar de nuevo en Las Palmas de Gran Canaria.

Con mucho sacrificio, abrieron en la capital un bazar en el que, aparte de la lotería, vendían también revistas y periódicos, que luego regentó la madre de María José y, posteriormente, un tío hasta que éste se jubiló.

El establecimiento pasó después a María José, que dividió el local en dos: uno para la administración de lotería y otro para la aseguradora internacional de la que es representante.