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Entrevista | Christophe Tytgat

"Va a haber competencia entre puertos por ver quién ofrece antes el gas natural"

"El reto para Las Palmas será mantenerse al ritmo de esta tecnología tan rápidamente cambiante", indica el secretario de Sea Europe, asociación europea de astilleros y equipamientos marítimos

¿Cuál es el papel de Sea Europe en la industria marítima?

Somos una organización con sede en Bruselas que representa los intereses de los astilleros y los fabricantes europeos de equipamientos marítimos, el sector de la tecnología marítima. Defendemos los intereses del sector frente a las instituciones europeas, pero también somos internacionales en el sentido de que somos observadores en la Organización Marítima Internacional a través de una organización hermana.

¿Qué tipo de iniciativas plantean ante las instituciones?

Necesitamos una estrategia europea para poder aprovechar el potencial de los cambios que están experimentando los buques, pero que sea con medidas concretas, no con vagas propuestas o recomendaciones como ha sido en el pasado. Hablo en términos de innovación, pero también lo necesitamos para mantener nuestro liderazgo global. No olvidemos que Europa ha experimentado cambios drásticos, de la construcción de barcos mercantes a embarcaciones y naves complejas, donde seguimos siendo líderes globales; lo mismo que en equipamientos marítimos. Debemos preservar y potenciar eso.

¿Cómo es la respuesta de Europa a esas demandas?

En cuanto a la Comisión y al Parlamento, las instituciones de Bruselas, he observado un cambio en la actitud. Cuando comencé hace tres años el sector y la asociación no eran lo suficientemente conocidos. Desde entonces he tratado de explicar sistemáticamente todos los cambios, necesidades, amenazas y oportunidades que se nos presentan, y los diferentes servicios de la Comisión comienzan a darse cuenta de que Europa todavía tiene un papel importante que desempeñar en la construcción de barcos, en su reparación y en equipamientos.

¿Y en los estados?

La actitud es diferente en cada estado, pero incluso ahí también comenzamos a observar un cambio en la mentalidad. Hace 15 o 20 años en Europa se pensaba que la industria, cualquier industria, ya no era algo para este continente, sino para países extranjeros low cost. Se creía que deberíamos centrarnos en los servicios pero hoy en día son muchos los que comienzan a darse cuenta de que eso ha sido un error, porque si quieres crear valor añadido y empleo necesitas industria. Lo que estamos viendo es un cambio en la mentalidad por parte de los que toman las decisiones en la Unión Europea, están empezando a darse cuenta de que todavía es importante tener una industria. Si nos fijamos en la nuestra en particular, es cierto que ya no construimos barcos mercantes, barcos de contenedores, graneleros, petroleros, como hicimos en el pasado, pero los que construimos hoy, como cruceros o ferris, son barcos sofisticados que crean mucho valor añadido y empleo. Por cada puesto de trabajo que se crea en un astillero se crean de 5 a 6 en la cadena de suministro. En términos de valor añadido es algo que necesitamos proteger y los políticos, también los nacionales, se dan cuenta de que deben cuidar de nuestra industria.

¿Qué tendencias marcarán el ritmo en los próximos años?

En el plano de los negocios, continuará la competencia desigual. En Asia los gobiernos todavía apoyan a sus industrias con sus subsidios de estado, créditos a la exportación y todo tipo de instrumentos financieros. En comparación con eso, Europa no tiene política. Ese es uno de nuestros retos. El plan Made in China 2025 quiere hacerse con el liderazgo mundial en la construcción de barcos complejos y de equipamiento marítimo de cara a ese año. También es un reto importante la agenda medioambiental. La construcción de barcos más ecológicos es un reto para toda la industria, pero para los astilleros europeos y los fabricantes de equipamientos también resulta una fantástica oportunidad.

¿De qué manera?

Queremos liderar el desarrollo de este tipo de barcos y de diseños de buques y equipamientos que nos lleven a una industria marítima más ecológica. Tenemos la plataforma tecnológica europea denominada Waterborne, con la cual queremos que de cara a 2030 todos nuestros barcos de nueva construcción sean de cero emisiones. De cara 2050 queremos que todos los barcos existentes de todos los tipos sean de cero emisiones. Esta es una visión muy ambiciosa y para llegar a ella necesitaremos mucho I+D+i, pero creemos en Europa y si tenemos ese apoyo financiero podremos llegar. La digitalización también es algo importante, barcos autónomos y automáticos. Es muy importante señalar que autónomo no significa necesariamente no tripulado, hay mucha confusión al respecto. En este entorno tecnológico también son necesarias personas con la formación correcta, por lo que debemos atraer a los jóvenes y nuestro sector todavía tiene una mala imagen.

¿Cómo ve a la industria canaria de astilleros?

Está bien posicionada en el Atlántico medio. En el caso del Puerto de Las Palmas, el reto principal será mantenerse al ritmo de esta tecnología tan rápidamente cambiante. También tiene que hacer muchas inversiones para convertirse en un puerto más ecológico y desarrollar instalaciones que permitan a los barcos ser más limpios. Me estoy refiriendo a energías renovables, así como instalaciones para tecnologías que están siendo demandadas en estos momentos y requieren mucha inversión. Va a haber una competencia muy importante entre puertos para ver quién ofrece antes esas infraestructuras para el gas o el hidrógeno, con más rapidez. Por último el Puerto de Las Palmas también va a tener retos importantes en términos de digitalización y conectividad.

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