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Un edificio de Miguel Martín Fernández de la Torre alojará 21 viviendas de lujo

La fachada de la antigua sede de Comercial Roselló contará con jardines verticales | La promoción se une a la reactivación urbanística de Guanarteme y Santa Catalina

Un edificio de Miguel Martín Fernández de la Torre alojará 21 viviendas de lujo

Un edificio de Miguel Martín Fernández de la Torre alojará 21 viviendas de lujo

La antigua sede de Comercial Roselló, un edificio ampliado por el arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre entre 1958 y 1960, se convertirá en un complejo de 21 viviendas de lujo tras la intervención de la inmobiliaria Edificios Singulares. La futura comunidad de vecinos se encuentra en la calle Pascal, número 26, a medio camino entre Santa Catalina y Guanarteme. Los encargados de rediseñar el inmueble serán los arquitectos Romera y Ruiz, una actuación que transformará en gran medida la fachada original. Entre otros elementos, colocarán jardines verticales, tal y como se puede ver en las infografías disponibles en la página web de la promotora.

Esta obra es una muestra más de la reactivación que ha vivido el mercado inmobiliario en el entorno de Guanarteme y Santa Catalina en el último año. Tras una década de parón a causa de la crisis económica, las inmobiliarias y constructoras han vuelto a la zona con numerosos proyectos. Por lo general, las actuaciones se han limitado a derribar las antiguas casas terreras de la zona, pero en esta ocasión la idea es rehabilitar un inmueble con un arquitecto de renombre.

El nuevo grupo de viviendas será rebautizado como residencial Garden House. Según detalla la inmobiliaria, el edificio contará con un acabado con paneles de fibrocemento, superpuestos a la fachada original. Unos imitarán al hormigón visto y otros tendrán un aspecto similar al de la madera. Tanto los huecos entre terrazas, como la azotea y los patios interiores estarán cubiertos por zonas verdes, en busca de la "eficiencia energética".

El equipo que ha rediseñado el inmueble lo define como " ecofriendly"; no obstante, habrá aparcamientos para bicicletas en el vestíbulo. En cuanto a los interiores, la inmobiliaria especifica que los pisos contarán con una, dos o tres habitaciones, en algunos casos con cuarto de baño incluido; además de salón comedor abierto a la cocina.

El edificio actual ha estado en los últimos años en estado de semiabandono, con mallas de obra dispuestas sobre la fachada para evitar desprendimientos de cascotes. Las plantas superiores han sido viviendas y la zona baja fue hasta hace poco un taller mecánico de automoción.

En un principio, el inmueble tan solo tenía una planta baja, a modo de almacén de carpintería, propiedad de Juan Hernández Medina. La empresa Comercial Roselló lo adquirió a finales de la década de 1950 con la intención de ocupar el local con su sede en Las Palmas de Gran Canaria. Mientras, el reconocido arquitecto Martín Fernández de la Torre se encargaría de diseñar las tres plantas superiores en un solar de 534 metros cuadrados.

Los Roselló, originarios de Barcelona, tenían sucursales tanto en Canarias como en Guinea Ecuatorial, entonces colonia española. Estos comerciaban con tuberías, aparatos de radio, neveras, herramientas o cubiertas de automóviles. La emblemática Casa Ford, del mismo arquitecto que el edificio de la calle Pascal, también era de su propiedad, pues estos eran distribuidores oficiales de esta marca de coches en el Archipiélago.

La obra contaría con un presupuesto de casi un millón y medio de las antiguas pesetas, según desvela el proyecto del inmueble que guarda el Archivo Miguel Martín Fernández de la Torre. Los documentos especifican que el edificio contaría con 10 viviendas y dos entradas, una por la calle Padre Raymond y otra por Thomas Alva Edison.

La fachada se caracteriza por sus balcones de hierro, además de unas soluciones esquineras sobresalientes. A pesar de esta autoría, el inmueble no se encuentra dentro del catálogo de edificios protegidos de la capital grancanaria, por lo que el dúo Romera y Ruiz -autores de la rehabilitación del Colegio Brains, entre otros proyectos- tiene libertad para modificarlo. No obstante, se respetará la fisonomía original, según se puede observar en las infografías.

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