Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Un proyecto promueve viviendas con espacios comunes en la ciudad

Una empresa plantea la rehabilitación de un edificio en la capital en el que los propietarios colaboren y estrechen lazos

Miguel Quintana y María Cristina Fernández, con los planos de las viviendas de su proyecto.

Miguel Quintana y María Cristina Fernández, con los planos de las viviendas de su proyecto. josé carlos guerra

El sector inmobiliario vuelve a llenar de grúas la ciudad con la construcción de nuevas promociones y rehabilitación de viejos edificios para viviendas tras el parón de la crisis. Las casas de tres y cuatro dormitorios escasean frente a cada vez más apartamentos y pisos de uno y dos dormitorios acorde con la nueva sociedad española, en la que cada vez hay más personas viviendas solas, más familias uniparentales o con solo dos hijos. En este nuevo panorama aparecen también nuevas fórmulas de convivencia: los llamados espacios coliving, basados en la vida colaborativa, en donde los edificios cuentan con espacios comunes para que los vecinos convivan y estrechen lazos bajo una misma filosofía de vida.

Esto es lo que hace Covitalia, una promotora que ultima la compra de un edificio de tres plantas de 700 metros cuadrados entre el parque Santa Catalina y la playa de Las Canteras para rehabilitarlo y construir un coliving. Se trata del primer proyecto de estas características de la empresa en la ciudad, y que en los países nórdicos en algo muy habitual. En España ya existen edificios que siguen esta corriente para personas de la Tercera Edad y su origen habría que buscarlo en las antiguas corralas de vecindad.

Covitalia, creada a principios de este año en la capital, busca en estos momentos personas que quieran participar de este proyecto de vida, en el que los propietarios contarán con un espacio privado - a caballo entre una habitación amplia con baño y un apartamento con una o varias habitaciones en función de si es un inmueble a rehabilitar o un solar a construir- pero también espacios comunes para relacionarse y compartir con los vecinos como una cocina, un comedor, salón y área para coworking para que puedan participar de actividades comunes e incluso ofrecer servicios a personas de fuera. Todos los gastos que genere la comunidad serán comunes.

En este sentido, el inmueble será sostenible, y no solo porque sea tendencia en la construcción, sino porque la filosofía de la promotora es buscar también que los inquilinos vivan de manera sostenible y saludable. Y para que todos los vecinos encajen, la promotora se encarga de hacer entrevistas a los posibles compradores dado que se busca una comunidad de vecinos con los mismos intereses y valores de vida.

El precio de los apartamentos más pequeños rondará los 56.900 euros, aunque los propietarios los podrán alquilar durante un periodo de tiempo, que decidirá la propia comunidad como otros aspectos de la convivencia diaria hasta que los residentes se organicen por su cuente. También se encargará de algunos servicios como la limpieza general y la gestión de los gastos comunes.

El gerente de Covitalia Miguel Quintana, un canario que reside en Suecia y que ha querido exportar esta fórmula de vivienda a Canarias, asegura que "no es una idea nueva, aunque ahora venga con el traje nuevo del anglicismo coliving; es lo que se ha hecho siempre: compartir recursos para vivir de una forma más sostenible, con el soporte de otros y de una manera más saludable. Conceptos que cada vez son más necesarios en nuestra sociedad", comenta, mientras señala que en Suecia este tipo de edificios resuelve uno de los mayores problemas del país: la soledad.

La arquitecta María Cristina Fernández González, del estudio Arquitai, ya ha diseñado algunos prototipos de los espacios privados del inmueble. "En este modelo colaborativo incluso nos planteamos crear en la planta baja un restaurante abierto al público pero que tenga un menú para los residentes y que la comida esté en la línea de lo saludable", explica, mientras puntualiza que en esa búsqueda de la sostenibilidad figura también el "conservar el patrimonio de la ciudad".

En principio, el edificio albergaría "15 unidades alojativas; unas 37 personas aproximadamente".

"Esto no es un proyecto inmobiliario, tiene más que ver con crear comunidad. Aquí el espacio está al servicio de lo que se quiere crear: la relación entre personas; lo que en otros sitios se llama también barrios verticales", concreta Quintana, que indica que el modelo jurídico de este tipo de viviendas se asemeja más a una cooperativa de viviendas. "Que sentido tiene que todos tengamos una lavadora cuando puede haber un cuarto de lavandería común; esto es más sostenible y más ético y genera más interrelación", argumenta Quintana, que especifica que la persona que tiene un sentido alto de la propiedad no encajaría en este modelo

La idea de escoger Las Palmas de Gran Canaria como experiencia piloto para este modelo de convivencia no ha sido otro, según sus promotores, de que es una ciudad abierta.

Compartir el artículo

stats