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Puerto

El Muelle Pesquero dará electricidad a los barcos para que apaguen sus motores

El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria aprueba la orden con la que arranca el plan de electrificación del Puerto de La Luz

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Consejo de administración de la Autoridad Portuaria

Los barcos que atraquen en el Muelle Pesquero del Puerto de La Luz podrán apagar los motores auxiliares que les permiten mantener sus sistemas activos para pasar a recibir electricidad del propio muelle. El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, que se reunió este martes en la capital, aprobó la orden de contratación para instalar en esa zona de atraque la infraestructura de media y baja tensión que permitirá suministrar a los buques la energía eléctrica procedente de la red general.

El Pesquero será el primero de los muelles del Puerto de La Luz que incorpore este sistema denominado cold ironing, un método que ya está siendo implantado en otros recintos de todo el mundo para reducir la contaminación ambiental y acústica que genera la actividad de los recintos portuarios. Los trabajos, que durarán unos siete meses a partir de la firma del contrato y tienen un presupuesto base de licitación de 650.000 euros, suponen "un buen comienzo" para el proceso de electrificación del recinto, de acuerdo con el presidente de los Puertos de Las Palmas, Juan José Cardona. La partida económica para esta actuación cuenta con ayuda de un programa europeo para este tipo de iniciativas.

Para que el resto de diques y zonas de atraque del Puerto de La Luz puedan suministrar energía directamente a los barcos aún habrá que esperar algún tiempo. La Autoridad Portuaria ha optado por dar comienzo al plan de electrificación del recinto en el muelle que recibe a los buques relativamente más modestos, aunque para atender sin sobresaltos la demanda eléctrica de las grandes unidades que suelen pasar por el resto de la línea de atraque son entran en juego otros factores.

Menos potencia

"Estos son los barcos que menos potencia requieren", detalló el director de la Autoridad Portuaria, Salvador Capella, que definió como "inviable" la posibilidad de ejecutar en estos momentos una obra similar para suministrar energía eléctrica a los cruceros, incluidos habitualmente entre los mayores emisores del sector marítimo.

Los barcos pesqueros son "lo más sencillo" sobre lo que actuar, de acuerdo con el directivo, porque requieren "menos de cuatro megavatios continuos", algo perfectamente asumible con la capacidad eléctrica con la que cuenta en la actualidad el Puerto de La Luz. Los cruceros, sin embargo, son embarcaciones con muchos sistemas de refrigeración e instalaciones como piscinas y zonas de restauración que funcionan de manera simultánea y demandan mucha electricidad.

La instalación de la infraestructura necesaria para el cold ironing en muelles como el Santa Catalina -donde atracan los cruceros- o los usados por Operaciones Portuarias Canarias (Opcsa), Gesport y La Luz Terminal de Contenedores dependerá, por tanto, de la capacidad de generar energía en el propio puerto. En este sentido, Cardona apuntó hacia la planta de almacenamiento de gas natural licuado, regasificación y producción de energía solicitada por Totisa Holdings en la trasera del dique Reina Sofía como posible respuesta al incremento de la demanda eléctrica que va aparejado con el plan de electrificación. "El proyecto de Totisa podría resolverlo, porque una de sus ideas es generar más de 70 megavatios en el Puerto", incidió el presidente.

En función de cuál sea el origen de la energía recibida por los barcos de la red eléctrica general, el apagado de los motores en el Puerto puede suponer una disminución de las emisiones contaminantes a la atmósfera. La Autoridad Portuaria no pudo facilitar ayer un dato concreto acerca de las toneladas de dióxido de carbono u otros agentes impulsores de la actual crisis climática que podrán ser evitadas gracias a esta medida -los Puertos de Las Palmas tienen en marcha en la actualidad en un proyecto para medir la polución en el recinto con una cabina de evaluación del aire instalada en la azotea de la propia sede de la administración- aunque Capella sí cuantificó los efectos sobre la contaminación acústica de la zona que tendrá el proyecto del Pesquero. "El ruido va a bajar unos 20 o 30 decibelios", de acuerdo con los datos ofrecidos por el director.

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