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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El parque Blanco se transformará en una zona verde para correr y hacer deporte

El espacio se convertirá en un segundo parque Romano, con más vegetación y árboles l El Ayuntamiento buscará un sitio alternativo al Rastro durante las obras

Un segundo parque Romano junto al parque Santa Catalina. El Gobierno quiere aprovechar la remodelación de toda la zona del parque Blanco por la instalación de los carriles de la MetroGuagua para transformar toda este área en un espacio verde con tierra batida para hacer deporte, similar al parque Romano. Desde Urbanismo, que dirige Javier Doreste, señalan que los técnicos que están redactando el proyecto del tramo de la MetroGuagua en la zona del istmo han planteado la posibilidad de convertir las ramblas de Juan Rodríguez Doreste en un parque Verde, con árboles que den sombra y más vegetación de la que tienen ahora.

La idea es hacer un parque menos pavimentado, con suelo drenante para tener más vegetación y las condiciones adecuadas para practicar actividades deportivas al aire libre. El parque infantil, que está en el extremo sur del parque Blanco será ampliado.

El conceja Javier Doreste no aclara qué va a pasar con los puestos del Rastro que todos los domingos se celebra en el parque Blanco desde hace años, aunque reconoce que habrá que buscarle un sitio alternativo mientras se llevan a cabo las obras de soterramiento de la MetroGuagua y la transformación de las ramblas.

Al igual que está pasando en el Cono Sur y Mesa y López, la implantación de la MetroGuagua traerá consigo la transformación urbanística de toda el área situada entre la Base Naval y el istmo de Santa Catalina.

La depresión

El Bus Rapid Transit (BRT) circulará pegado a la autovía marítima, por el extremo este del parque Blanco. A la altura del restaurante Rías Baixas comenzará a deprimirse mientras hace un ligero giro hacia la calle Simón Bolívar y pasará, a unos siete metros de profundidad, por debajo del edificio Miller, donde está prevista una parada. Desde aquí seguirá su viaje hacia el Puerto y comenzará a subir a la superficie a la altura del hotel AC, o a la inversa en dirección norte-sur. A la altura del edificio Woermann habrá otra parada y desde ahí seguirá hasta concluir su recorrido en La Isleta. Este tramo, que está todavía en fase de redacción, es uno de los más costosos y el segundo más complicado de todo el recorrido de la MetroGuagua. Todavía no hay fecha prevista de licitación ni de comienzo de las obras, pero los técnicos tienen claro que la depresión se tendrá que realizar en menos de un año, entre dos Carnavales, para no afectar la celebración de las fiestas.

Alrededor de la zona del parque Blanco se establecerán recorridos peatonales seguros y se mejorará el carril bici que ya existe.

Pendiente de redacción está también la prolongación del paseo marítimo desde el parque marítimo hasta la playa de Las Alcaravaneras, un proyecto que está pendiente de que el Ayuntamiento alcance un acuerdo con el Ministerio de Defensa y el Real Club Náutico de Gran Canaria. La ciudad ha solicitado retranquear la entrada de la Base Naval, cuya puerta principal se mantendría tal y como estaría ahora y el resto de la zona del frente, incluido el Museo Naval, retrocedería unos 20 metros hacia el mar.

Lo mismo se ha solicitado al Náutico con la zona de los aparcamientos. A cambio, el Ayuntamiento haría un parquin de dos plantas y nuevos accesos a la entidad.

En total, la ciudad ganaría unos 5.000 metros cuadrados para ampliar el paseo. Según Javier Doreste, cuando este paseo sea realidad, se "podrá ir caminando o en bicicleta desde el Atlante", en El Rincón, "hasta El Tritón", en el mirador de La Laja.

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