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El negocio del agua | La gestión de Emalsa ante la Justicia

Sercanarias facturó a Emalsa 16,9 millones en cuatro años por servicios que no prestó

La fiscal advierte del gran quebranto económico que provocaron contratos como el de saneamiento, cuyo objetivo era beneficiar a la empresa de los socios privados

Operarios de Sercanarias en la la playa de las Alcaravaneras.

Operarios de Sercanarias en la la playa de las Alcaravaneras. JOSÉ PÉREZ CURBELO

Sercanarias, la empresa de los socios privados de Emalsa, facturó a la compañía mixta del agua, entre 2008 y 2012, al menos 16,9 millones de euros por servicios que no prestó o cuyo precio infló, según se desprende del escrito de acusaciones de la fiscal de Delitos Económicos, que pide hasta seis años de prisión, más multas, para cada uno de los 15 ejecutivos y técnicos de Saur, Valoriza-Sacyr y Satocan a los que acusa de apropiación indebida; además de una indemnización de 23 millones de euros por el gran quebranto económico que ocasionaron los contratos con Sercanarias y Satocan.

La representante del ministerio público, Evangelina Ríos, ha cifrado en 23,4 millones el daño económico causado a la sociedad mixta entre 2008 y 2012 por los 15 contratos suscritos de manera irregular con Sercanarias y el arrendamiento de las oficinas de Emalsa a Satocan por un precio desorbitado. Entre los perjuicios a la compañía se incluye también el canon de gestión cobrado por los socios privados de Saur y Valoriza, a cambio de asesoramientos o servicios especiales cuya prestación no ha sido acreditada.

El mayor daño económico ha sido causado por Sercanarias, la empresa que fue creada ex profeso por Saur y Valoriza para subcontratar servicios a Emalsa, un proceder que ha sido calificado por los propios trabajadores como un auténtico saqueo de la comañía mixta, cuyo 66% está ahora en manos de Saur, después de que Valoriza le vendiera su 33% en 2018. En esa misma operación, Saur se hizo con el 100% de Sercanarias.

En palabras de Ríos, los contratos con Sercanarias han sido suscritos al margen de la Ley de Contratos y de la propia normativa de contratación de Emalsa y carecen de pliegos técnicos que especifiquen su objetivo. Todo parece indicar que el único objetivo era beneficiar a los socios privados, que eran al mismo tiempo los que facturaban y los que abonaban los servicios, ante la ausencia de control por parte del Ayuntamiento.

Entre el cúmulo de irregularidades que desgrana Ríos figuran la facturación de servicios a precios superiores al de mercado, cobros como horas extras de trabajos realizados dentro del horario pactado y abono de facturas sin los correspondientes partes de trabajos que acreditaran la ejecución de las tareas. Se llegan a cobrar servicios por obras sin contrato y sin partes de trabajo.

Emalsa adjudica contratos a Sercanarias, afirma la fiscal, "prescindiendo absolutamente de la normativa, valiéndose para ello de la posición mayoritaria que ostentaban los socios privados" en la compañía, frente al 34% del Ayuntamiento, y "ocasionán dole un perjuicio económico".

Dichos contratos, resalta, carecen de la "necesaria concreción y detalle sobre el alcance de los servicios", por lo que "resulta difícil conocer las obligaciones del contratista con el consiguiente perjuicio para Emalsa, a la hora de exigir el exacto cumplimiento de lo contratado".

Es lo que ocurre, por ejemplo, con el mayor de los contratos, el del mantenimiento de la red de alcantarillado, que supuso un quebranto económico para Emalsa de 11,10 millones entre 2008 y 2012. La fiscal ha tenido que remitirse al informe propuesta de la concesión de saneamiento de 1997 para averiguar el grado de cumplimiento de Sercanarias, pues el contrato por el que se le adjudicó a dedo el servicio en 2008 carece de pliego de especificaciones técnicas. Por ello, "resulta imposible determinar si Sercanarias llevó a cabo el servicio contratado conforme a las condiciones a las que estaba sometido".

En cualquier caso, indica que "sólo en el capítulo de gastos de personal, ha supuesto a Emalsa un sobrecoste de 7,46 millones". Tampoco cumplió Sercanarias con su obligación de limpiar cada año 700 kilómetros de la red de saneamiento. El grado de cumplimiento no supera en ningún año el 19,51% y en 2012 sólo se atendieron 36,3 kilómetros, lo que supone un 5,19%. Sercanarias habría facturado a Emalsa entre 2008 y 2012 la cantidad de 2,22 millones por limpieza ordinaria no ejecutada. Además, las actualizaciones respecto al IPC, que debieron hacerse al 0,7%, en realidad se duplicaron al 1,4%.

Sercanarias sigue gestionando en precario el servicio de mantenimiento del alcantarillado, pese a que el contrato está vencido desde hace seis años y pese al anuncio de Augusto Hidalgo de rescindirlo, al llegar a la Alcaldía.

Otro contrato que ha supuesto un perjucio para Emalsa de al menos 525.432 euros es el de transporte de lodos. Tal y como han señalado los peritos y los informes municipales, la facturación de los años 2009 a 2011 no se corresponde con la realidad del servicio prestado si se tiene en cuenta que Sercanarias fue capaz de afrontar en 2012 un incremento en el trabajo de un 90%. La única explicación es que dichos trabajadores se dedicaran antes a otras tareas.

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