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La Provincia - Diario de Las Palmas

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30 años pinchando discos

José Jerez trabajó como DJ en buena parte de las discotecas que tuvo la capital a finales del siglo pasado, ya desaparecidas en su mayoría

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El DJ José Jerez cumple 30 años en la profesión

De pequeño siempre se instalaba, durante las fiestas, al lado de las cabinas de los cochitos de choque para aprender como se pinchaban los discos. En las discotecas hacía lo mismo, en lugar de bailar se arrimaba al disc jockey para ver como hacía las mezclas con los discos de vinilo y allí se podía quedar hasta que amanecía. "Siempre me acuerdo que mi abuelo, que en paz descanse, me esperaba despierto hasta las siete de la mañana. Yo era un noctámbulo", recuerda, mientras se lamenta de que aquella marcha nocturna que vivió la ciudad en los ochenta, cuando él empezó, hace tiempo que murió. La mayoría de las discos que había en aquella época, dice, ya no existen. "Ahora quedan sólo dos o tres".

"La música siempre ha sido mi pasión", resalta José Jerez, que durante muchos años se dedicó solo a su profesión de DJ. Ahora, los fines de semana pincha en la discoteca Y tantos y el resto de la semana trabaja en el balneario de Las Alcaravaneras. A veces sale de madrugada de trabajar en la discoteca y engancha con el curro de la playa, cuando le toca el turno de fin de semana. "Termino a la seis en la disco y tengo que levantarme a las nueve para empezar en la playa a las diez. Antes sí se vivía con la profesión de DJ. Las discotecas abrían entre semana. Ahora casi no hay. Casi toda mi vida he vivido de la música, ahora lo combino con la playa, porque tengo que comer. No me queda otra", sostiene.

En 1989 consiguió su primer trabajo como técnico de sonido en el Pool, un local de billares y actuaciones en directo en el que años después se instalaría Cuasquías. "Después me pasé al Puerto. Estuve en un pub que se llamaba Babel, trabajé también en la Zorbas y luego me fui a la discoteca Mallow", donde se pasó cinco años, antes de irse a la discoteca Ángel de Morro Jable, en Fuerteventura. Jerez ha perdido la cuenta de los sitios donde trabajó, entre ellos, Royal VIP -antes El Coto-, o el pub Publicidad.

"En la única discoteca que no he trabajado", se ríe, "ha sido en la Wilson. Antiguamente había muchísimos pubs y discotecas en Las Palmas. Hoy prácticamente han desaparecido todas debido a la ley antitabaco y las normativas de seguridad. Entre los 70 y los 90 llegó a haber más de 20 discotecas y varios discopubs. La marcha discotequera empezó a morirse a finales de los 90. Ahora lo que funciona son las terrazas", indica.

En 2013 montó un pub en la calle Luis Morote, pero la aventura no duró mucho tiempo y terminó mal. "Me lo cerró el Ayuntamiento. No tenía permiso y no me lo daban porque no podía estar a menos de 150 metros de otro local con la misma actividad. Por eso me lo cerraron. Todavía estoy pagando la deuda, por la inversión que hice en la reforma para poner en marcha el local. Tenía conmigo a Manolo Falcón, el de Inolvidables FM", recuerda.

Atesora en su casa más de 4.000 discos de vinilo. Muchos de ellos los pinchó en las discotecas. "Cuando empecé, a finales de los 80 se ponía mucha música soul, Nina Simone, Ray Charles... también música rock y pop y la música disco, con Michael Jackson y otros. Para mí la mejor música ha sido la de los setenta y los ochenta, al menos es la que a mí más me gusta", cuenta Jerez, que añade que en sus primeros años de profesión estaba en la gloria porque los discos que a él le interesaban coincidían con el gusto del público. Ahora no. "Pero me tengo que adaptar y poner lo que pide el público, que pide mucho reguetón y mucha bachata, música para perrear. Antiguamente la música era diferente, no hacía falta ni entender el inglés. Hablaba siempre del corazón y recuerdo que siempre se ponía media hora de música lenta a mitad de la sesión. Todas esas costumbres se perdieron. Era otra cultura Ahora sólo hay perreo", bromea.

Entre sus mejores recuerdos destaca la época de la discoteca Mallow en San Mateo. "Por trabajar dos días a la semana cobrábamos 125.000 pesetas al mes. Era un sueldazo. La Mallow fue un puntazo, subías a las once de la noche y aquello estaba a tope. Recuerdo las primeras orquestas en directo, el Combo Dominicano y Los Bajip de La Gomera", recuerda.

También trabajó en una emisora de Santa Brígida, en Canal Centro Radio y recuerda las fiestas que organizó a principios de esta década en la antigua discoteca Avenida, con Top Radio. Allí conoció a Boney M., a E. F. David, a Irene Cara.... "Me impactaban los artistas, hablar con ellos", destaca.

A lo largo de estos 30 años ha puesto la música de muchas despedidas de solteras y todavía se acuerda de como saltaba la gente a finales de los 80 cuando ponía el megamix de Boney M. "En los 90 poníamos El ritmo de la noche y en 2003 comenzó el boom de la música latina, con Danza Kuduro. Hoy en día metemos remixes de los ochenta y los actualizamos con una base, con temas como Billie Jean, y la gente lo baila", explica Jerez que también digitaliza discos de vinilo y vídeos. "La mejor música de vinilo la tengo yo en mi casa", sostiene. Considera que ahora es "muy fácil ser DJ. Yo personalmente prefiero el vinilo porque se siente. Hoy en día cualquiera puede ser DJ, le das al botón de sincronizar y ya está, aunque no sólo es necesario dominar la técnica, se precisa tener psicología y saber qué canción hay que poner en cada momento, en función de cada público".

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