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Puerto Las naves del misterio (XXIV)

El mayor 'hidro' del mundo

El Do X, que fue en su día el mayor hidroavión del planeta, llegó al Puerto de La Luz en 1931 durante su vuelo inaugural y tuvo que quedarse algunos meses por una avería

El mayor 'hidro' del mundo ARCHIVO LA PROVINCIA/DLP

Hace poco más de una semana, los hidroaviones de la Unidad Militar de Emergencias sobrevolaron Las Palmas de Gran Canaria para amerizar en el Puerto de La Luz y recoger agua destinada a apagar el incendio forestal de Tasarte. Las aeronaves pasaron por encima de la Avenida Marítima y la playa de Las Canteras y quienes las veían pasar se quedaban absortos contemplándolas. La presencia de estos artefactos anfibios se ha vuelto habitual en la Isla, aunque cuando aparecen es debido a catástrofes ambientales como los fuegos en el monte. Hace un siglo, sin embargo, todo era diferente.

Con el desarrollo de la aviación a comienzos del siglo XX, el Puerto de La Luz también se convirtió en lugar de escala imprescindible para los primeros vuelos trasatlánticos. Lo fue en la primera travesía aérea del Atlántico Sur, comandada por el portugués Gago Coutinho en 1922, y también en el vuelo que realizó casi una década más tarde el que por entonces era el mayor hidroavión del mundo, el Dornier Do X. "Mide 40 metros de largo por seis de altura (...) y las alas miden de envergadura 48 metros", detallaba el Diario de Las Palmas el 20 de enero de 1931, días antes de que el avión pasara por Gran Canaria (por comparación, los aviones ATR-72 que conectan las Islas en la actualidad son de menores dimensiones).

El Dornier Do X llegó a Gran Canaria el 31 de enero de aquel año y no hubo en toda la Isla quien quisiera perderse el espectáculo. "En nuestra capital el público va ocupando sitios estratégicos: muelle de Las Palmas, montañas y riscos; las azoteas y principales plazas que dan acceso al mar se van llenando de gente", contaba el vespertino, que publicó la crónica del amerizaje ese mismo día. El avión apareció por La Isleta y "a baja altura hizo su entrada en la bahía del Puerto de La Luz, siguiendo luego hacia la bahía de Las Canteras y siguiendo hacia Arucas y retornando al Puerto de La Luz". También pasó por cerca de San Telmo, donde "planeó levemente, haciendo varias evoluciones sobre esta población".

El Do X navegó unos días después desde La Luz hasta Gando. "Encuentra su comandante en mejores condiciones para el despegue aquella bahía, dada su extensión", explicaba el Diario de Las Palmas. Muchos se acercaron de nuevo al litoral capitalino para despedirse del avión, aunque la aeronave tuvo que acabar regresando al Puerto de La Luz. Su despegue desde la bahía del Sureste se vio truncado por una avería, la rotura "de una pieza esencial e indispensable colocada en el departamento debajo del mando" de la que no había repuestos a bordo. Había que esperar a que un ingeniero de la casa Dornier trajera hasta Gran Canaria el recambio, por lo que el Do X y su tripulación regresaron al Puerto de La Luz.

La reparación de la aeronave requirió la construcción de un varadero en las epxlaanadas del Muelle Grande. Con la ayuda de una grúa, el hidroavión fue retirado del agua y depositado en tierra "con el mayor éxito" a finales de febrero, de acuerdo con el Diario de Las Palmas. Además de las reparaciones en esa pieza que se había estropeado durante el intento de despegue en Gando, también se optó por dar una nueva mano de pintura al casco del artefacto.

La espera acabó siendo mucho más larga de lo que todos habían creído en un principio. Las reparaciones en el casco se prolongaron hasta bien entrada la primavera, a finales de abril. El 27 de ese mes, la prensa anunciaba que el hidro volante alemán tenía previsto despegar ese mismo día una vez completados los trabajos a bordo. "En breve, pues, seremos testigos de un acontecimiento mundial y nuestra isla y su puerto de La Luz y la bahía de Gando figurarán en toda la prensa mundial", plasmaba de forma algo exagerada el Diario de Las Palmas.

Antes de realizar el despegue definitivo, el Do X hizo un vuelo de test sobre la ciudad y el Puerto. "La prueba fue inmejorable", contaba el Diario. Tras ese vuelo de media hora, solo cabía esperar hasta que el artefacto despegara definitivamente.

Y lo hizo, aunque aún tardó unos días en remontar el vuelo. El Do X despegó definitivamente el 2 de mayo de 1931. La noticia bien valía colocar cuatro fotos en la primera página del Diario de Las Palmas, algo completamente inusual para la época. Tras llegar a Brasil continuó hacia el norte, primero con destino a Puerto Rico y después hasta Nueva York, para regresar a Europa vía Terranova y Azores. Finalmente aterrizó en Berlín en agosto de 1931, donde al parecer fue recibido por 200.000 personas, aunque su uso comercial no fue posible. Acabó convertido en una de las piezas centrales de un museo de la aviación, aunque fue finalmente destruido durante la Segunda Guerra Mundial.

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