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Crisis del coronavirus Los que no paran

Proteína para la cuarentena

Las carnicerías extreman las precauciones para reducir el riesgo de contagio de Covid-19 - Las ventas caen con el confinamiento

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Coronavirus en Canarias | Los mercados, bien abastecidos

Uno de los sectores que no ha parado en plena crisis del coronavirus es el de la alimentación. Supermercados, recovas, pequeñas franquicias y tiendas continúan con su actividad para prestar un servicio vital, mientras sortean los estragos de una pandemia que obliga a la ciudadanía a permanecer en sus casas. Existe preocupación por la salud, pero también por las ventas que, en algunos casos no dejan de disminuir. A pesar de ello, negocios como las carnicerías mantienen abiertas sus puertas para seguir abasteciendo a la población.

Al igual que en muchos otros tipos de establecimientos en los que se despacha comida, los días previos a que se aprobara el estado de alarma, en los locales de productos cárnicos también hubo descontrol. La gente acudía en peregrinación a las tiendas hasta tal punto que Eliezer Segura, que trabaja en Pasto y Bellota de León y Castillo, asegura que en aquellas jornadas las ventas fueron "mejor que las navidades". Y es que no hubo discriminación. "La gente se llevaba de todo y mucho, sobre todo para congelar", explica.

No obstante, la situación ha cambiado. "La primera semana hubo mucho movimiento, pero después la gente se ha dado cuenta de que seguimos teniendo productos y que se lo pueden seguir llevando fresco", cuenta María de los Ángeles Montalvo, propietaria de Cárnicos Montalvo donde han adaptado el trabajo a la situación. Además de llevar guantes y mascarillas para atender a las personas que pasar por la tienda de la calle Carvajal de Las Palmas de Gran Canaria, han decidido reducir el horario puesto que la mayor actividad en lo que a las ventas se refiere tiene lugar por las mañanas.

Asimismo, para evitar que se concentre mucha gente en el local, han avisado a su clientela para informarles de que ponen a su disposición la posibilidad de hacer el encargo por teléfono, de tal forma que cuando este está listo ellos mismos les llaman para que solo tengan que pasar a recogerlo y pagar. "También hacemos reparto a domicilio, pero solamente en el barrio y especialmente a las personas mayores", señala la dueña.

Este sistema ha permitido que las ventas de Cárnicos Montalvo se mantengan más o menos igual, entre otras cosas porque les está llegando la mercancía sin problema de sus proveedores. Esto les permite poder sacando los productos estrellas del negocio, como son los preparados o las hamburguesas que Montalvo asevera que la gente les sigue "demandando mucho".

Algo peor les está yendo en Pasto y Bellota. "Aquí las ventas han caído alrededor de un 70%", afirma Segura, quien cuenta que, con suerte, entran una media de seis personas en la tienda de León y Castillo en todo el día. Ellos no han reducido el horario, ni tampoco reparten a domicilio, por lo que la caída de los ingresos provoca que se baraje el cierre temporal, hasta que pase la crisis del Covid-19. "Ahora vienen clientes por la mañana, pero se llevan para el día", de ahí que piden que les suministren "lo justo" para evitar que se estropee el género del cual, lo que más se vende es el pollo. "Los clientes quieren llevarse productos que les dé para varias comidas y con el pollo pues tienen los muslos, pueden hacer sopa, entre otras cosas", apunta el trabajador del establecimiento donde también se han afanado por cumplir con las recomendaciones de las autoridades políticas y sanitarias. Es decir, llevan mascarillas y guantes, tienen hidrogel y han marcado con mesas la distancia de un metro y medio con respecto al mostrador para que la clientela no se acerque demasiado a este.

Juan Manuel Martín Castellano, sin embargo, no ha puesto ningún tipo de señal en su tienda de la calle Fragata de El Batán, puesto que en el barrio asegura que "todos se lo toman muy en serio". Tanto que la mayoría de los clientes que acuden a su local van provistos de mascarillas y guantes y esperan si ven que él ya está despachando a alguien.

Aún así tampoco es que esté habiendo mucho movimiento, si bien ha conseguido de momento subsistir a pesar de que sus ventas también se han visto reducidas. "Además de vender al público también suministro a algunas cafeterías y piscolabis y como ahora están cerrados, sí que lo noto", comenta. El otro problema con el que se topa es el Mercadona que tiene muy cerca de su local y que consigue arrasar con la clientela. No obstante, luchará por mantenerse con las puertas abiertas como tantos y tantos compañeros del sector.

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