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CRISIS DEL CORONAVIRUS Los que no paran

Cadena de suministros

Los transportistas viven una fuerte caída de trabajo después de unos primeros días saturados por el acaparamiento en los supermercados

Autopista GC-1 a la altura del cruce de Melenara el pasado mes de abril, bajo el confinamiento el tráfico se ha visto reducido principalmente al transporte de mercancías.

Autopista GC-1 a la altura del cruce de Melenara el pasado mes de abril, bajo el confinamiento el tráfico se ha visto reducido principalmente al transporte de mercancías. JUAN CASTRO

"Al principio había bastante trabajito, pero ahora está todo parado", señala Marcos Suárez, transportista desde hace más de 30 años. A lo largo del estado de alarma vigente la actividad en el sector del transporte de mercancías ha variado ostensiblemente. Tal y como reconocen los propios empresarios, en las primeras semanas se vivió una situación frenética con un ir y venir de vehículos pesados constante entre el Puerto y los diferentes centros de distribución de las grandes superficies de alimentación. Pero, tras la primera quincena de abril, en la que estuvo vigente el permiso retribuido recuperable, la demanda decayó con respecto a marzo y desde entonces esta no se ha recuperado en tan buena medida como cabría esperar, según los profesionales que viven el día a día de la carretera. Aún así, se trata de una cadena de suministros que no debe parar.

"En los primeros 10 días vivimos un fuerte repunte en la demanda", señala José Ángel Hernández, presidente de la Federación de Empresarios del Transporte (FET) en Gran Canaria. Una actividad frenética que tuvo relación directa con el acaparamiento de productos en los supermercados cuando la pandemia comenzaba a golpear las Islas. "Fue una situación que se ha ido regulando con el tiempo, hay gente que compró mucho y ahora no tiene esa necesidad", añade. Y es que a mediados de marzo las imágenes de estanterías de papel higiénico o de agua embotellada completamente vacías volaron a través de las redes sociales.

"Pasamos de reponer la mercancía en los centros de distribución una vez al día a hacerlo hasta en tres ocasiones", indica Hernández, "triplicamos el esfuerzo del sector", continúa. Unos datos que corrobora el transportista Marcos Suárez, quien vivió de pleno las primeras semanas del confinamiento al frente del volante. "En la segunda semana de la alerta llegué a mover hasta 30 contenedores solo con agua embotellada", apunta el camionero. Una cantidad que podría traducirse en unos 25.000 litros por cada container, calcula. El aceite y otros productos también tuvieron parte del protagonismo en algunos viajes entre el Puerto y los diferentes polígonos industriales de Telde y el Sureste.

Pero aquel fenómeno que vivieron algunos supermercados en marzo pronto se disipó. "Han visto que el suministro ha seguido funcionando como un reloj", explica Hernández; "la situación se ha regularizado", añade. Además, tras estas primera etapa de la cuarentena, el Gobierno central que preside Pedro Sánchez decretó un periodo de dos semanas de permiso retribuido recuperable, que trajo consigo el parón total de toda aquella actividad no esencial. Esto afectó especialmente a la construcción, vital en el mundo de los transportes. "Porque no solo movemos materiales, también algunos vehículos hacen las veces de grúas", indica el representante empresarial del sector.

De esta manera, la actividad decayó entre los transportistas de manera "drástica", en un 70% según la FET. A partir de Semana Santa se ha producido una ligera recuperación, pero, aún así, el sector vive con cifras de entorno al 50% de su capacidad, señala Hernández. "Es uno de los últimos sectores al que han llegado los ERTE", especifica. De hecho, los datos que manejan por parte de las navieras que recalan en La Luz apuntan en esa dirección, "los barcos están viniendo a la mitad". Aunque aclara que esto se debe en mayor medida al parón en la hostelería y la construcción bajo mínimos.

"Ahora solo realizo algún servicio suelto", atestigua Suárez, quien ha tenido que cesar de manera temporal al segundo chófer con el que contaba en plantilla. De hecho, afirma que en cinco días tan solo ha realizado dos viajes, un volumen de trabajo muy alejado de las expectativas, pues cuenta con dos vehículos. "Vivimos del turismo y si tampoco hay construcción mal vamos", apunta. "La gente vio que no pasaba nada, que los supermercados seguían abastecidos y aquello paró, por lo que ahora estoy en mínimos", añade, no sin antes dejar de mencionar que en estos días también ha repartido hidrogel alcohólico.

El exceso de trabajo en las primeras semanas no ha compensando las pérdidas del último mes por el parón económico prolongado, aseguran los transportistas. "Entre más trabajas, más gastas en combustible, por lo que de los servicios extra prácticamente no sacas beneficio", señala Suárez. "Vale más hacer un número de viajes dentro de lo normal que ir corriendo, además, si los camiones que tengo son los que son, cómo voy a mandar el doble", añade.

En este sentido, desde la FET afirman que la idea será solicitar al Gobierno una prórroga de los ERTE (Expedientes de Regulación de Empleo) hasta diciembre. "La actividad no se va a recuperar de la noche a la mañana", sentencia Hernández. La idea sería fomentar una incorporación progresiva, al igual que en otros ámbitos económicos, pues el sector de la hostelería y el turismo en Canarias es vital y este no volverá a la "normalidad" con facilidad. "Por ejemplo, los hospedajes generan muchos transportes de lavandería, eso ha desaparecido", señala. "Es una correa de transmisión, nos necesitamos mutuamente", concluye.

Suárez, veterano transportista, apunta en el mismo sentido. Sin ir muy lejos, al estar toda la hostelería cerrada ha desaparecido el transporte de cerveza, señala. Además de estas complicaciones, el sector de las mercancías también ha tenido que lidiar con la propia crisis sanitaria, al verse expuestos en multitud de posibles focos. "Estos días Fomento ha creado un punto de entrega en el Puerto de mascarillas, pero hasta ahora no teníamos nada", indica el presidente del colectivo. Por tanto, durante estos días, las empresas han tenido que ingeniárselas para poder mantener unas medias mínimas. "Hemos adquirido muchos productos desinfectantes para limpiar e higienizar bien los vehículos", indica el empresario. En este caso, tanto el conductor como los propios consumidores se pueden ver afectados, por lo que debe ser primordial tomar medidas.

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