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Crisis del coronavirus Empresas en periodo de cuarentena

20.000 kilos de pólvora sin mecha

La cancelación de las fiestas deja "tocadas" a las empresas pirotécnicas

20.000 kilos de pólvora sin mecha

20.000 kilos de pólvora sin mecha

La pólvora de los voladores está mojada. Las empresas pirotécnicas se enfrentan a una situación crítica en Canarias por la declaración del estado de alarma después de la cancelación de los carnavales, que estaban arrancando en buena parte de los pueblos, y la incertidumbre que se cierne sobre las fiestas de verano, su auténtica temporada alta, que representan casi un 70% de su facturación.

Media decena de empresas concentran la actividad en las Islas, casi todas en Gran Canaria, salvo dos industrias en Tenerife y La Palma, que llenan de fuegos a unos 1.200 grandes eventos públicos, bodas y pequeñas celebraciones cada año. Tan solo en los municipios grancanarios se queman unos 20.000 kilos de pólvora. Y, en conjunto, casi 300 trabajadores de forma directa o indirecta esperan que se despeje el horizonte, para que el cielo isleño vuelva a llenarse de la magia del ruido, los colores y la estética. Pese a todo, el sector confía en que las administraciones se acuerden también de su industria en estos delicados momentos. Y es que, como los profesionales recalcan, no puede haber fiesta sin un volador.

Empezaron por las cancelaciones en las medianías y en municipios como Artenara por los incendios forestales del verano pasado, y continuó por las condiciones climáticas extremas que propiciaron la misma decisión. Pero lo que menos esperaban ahora era el parón total de los espectáculos en la calle. La decisión cogió a algunos con los voladores ya listos para encender la mecha y lanzarlos. Y, en otros casos, se llevó consigo bodas, comuniones, aniversarios y otros muchos jolgorios.

La situación se ha alargado hasta el inicio de la campaña de verano. Y los teléfonos siguen sin sonar para las contrataciones, pese a trabajar casi todos ellos por todo el Archipiélago. Fiestas como las Bajada de la Virgen de las Nieves, previstas para este año en La Palma, fueron canceladas, y los distintos actos de La Cruz de estos próximos días. "El sector está tocado, porque el ocio será de lo último que salga de esto, y la pirotecnia será de lo que más se recorte, como ya pasó en la crisis de 2008", augura uno de los empresarios.

Gastos fijos muy elevados

El propietario de Pirotecnia San Miguel, Ramón Martel, detalla que al principio del confinamiento se anuló todo hasta el verano. "Esto ha sido terrible. Empezando por la gala drag queen de Maspalomas, que teníamos justo ese día". Martel calcula que tenían previsto facturar en marzo unos 40.000 euros, y se quedaron en 2.000. "Este año podemos dejar de ingresar a lo mejor 300.000 o 350.000 euros, suponiendo que tengamos un poco de suerte y se levante algo el turismo para el fin de año, aunque es poco viable".

Y, mientras, con unos gastos fijos muy elevados, que calcula en 14.000 euros, por los seguros de responsabilidad civil y vehículos, teléfono, agua o luz, ya que cuenta con cinco depósitos. "Aunque estemos en estado de alarma, las instalaciones tienen que seguir estando conectadas a una central de alarmas y a la Guardia Civil, por motivos de seguridad. Esos gastos no se pueden recortar".

"El único servicio que estamos dando ahora es el de salvamento marítimo, todo lo que son señales de humo para que los aviones de rescate identifiquen un rescate en los accidentes. Y los cohetes con paracaídas. Porque siguen llegando barcos".

Pero su actividad principal es el espectáculo. "Ahora empieza nuestra temporada alta. Por citar algunas fiestas: las del Pajar, de Santa Águeda, suspendidas; las de San Fernando de Maspalomas, suspendidas; fiestas de El Tablero, suspendidas...". Y también se han quedado sin trabajo en La Palma, Tenerife y Lanzarote, donde también lanzan voladores. Y los hoteles con los que trabajan están cerrados.

"Todo el mundo está a la espera de lo que diga el Gobierno Central, pero en un principio para este verano va a estar todo suspendido, porque evidentemente no van a dejar que existan congregaciones de personas, o serán mínimas". Y añade, "yo soy una persona positiva, y tengo la esperanza de que alguna cosita se pueda hacer, o algún evento, aunque no sea en masa. O que los ayuntamientos, o lo servicios de cultura, den algún servicio a la población". De momento, unos 7.000 kilos de pólvora esperan impacientes en los almacenes.

Caminando con "pies de plomo"

El Pilar es la pirotecnia más antigua de Gran Canaria. Se estima que supera el siglo de vida y el propietario, Benjamín Dávila, representa a la séptima generación. La empresa empezó en el barrio de El Palmar, de Teror, estuvo un tiempo en Guanarteme, en la capital y por el que adoptó el nombre de la patrona, para regresar a Teror hace 63 años.

"Algunos eventos se han aplazado y otros se han suspendido, sobre todo porque son barrios pequeños. Acabó el carnaval de Las Palmas, y con la situación dejamos de disparar en unos cinco municipios. No son grandes cantidades, pero ahora en verano...".

Dávila recalca que el movimiento grande está en verano, y ya se quedaron sin La Cruz este fin de semana. "Nadie se quiere aventurar a dar una respuesta clara de fiestas en julio o agosto. Todo el mundo está actuando con pies de plomo, para no suspender antes de tiempo. No solo es una cuestión de las pirotecnias, también de orquestas y otros colectivos. Y mucha gente se puede quedar por el camino".

El Pilar, que dispara casi 6.000 kilos de pólvora al año, ha tenido como el resto que recurrir a un expediente de regulación de empleo temporal para su plantilla. "Y seguimos expectantes, porque nosotros fabricamos en función de la demanda". El grueso de su actividad se concentra en Gran Canaria.

"El sector está tocado, y vamos a ser de los más perjudicados, porque el ocio será de lo último que salga. La pirotecnia es un artículo que ahora no es imprescindible y se recortará. En la crisis de 2008 ya nos tocó, porque se recortó el presupuesto, hasta la mitad en muchos casos, y tememos que esto suceda ahora otra vez. También el año pasado ya pasó con los incendios en Gran Canaria y las olas de calor, nos tocó las vacas flacas. Nosotros trabajamos mucho en Teror. Y el año pasado en El Palmar teníamos todo colocado y el incendio nos hizo recoger todo. Y hasta hoy, porque no se pudo hacer en otra fecha". Y añade, "venimos arrastrando mucho. En la Medianías se suspendió un 80% con los incendios. Y ahora esto que nadie esperaba. Esperamos aguantar, y que cuando acabe nos echen una mano, y se hagan eventos. Ahora estamos hablando sin saber cómo será el futuro. De momento mantenemos la esperanza de que se pueda recuperar. No sé si fiestas, pero esperamos que en julio se pueda hacer algún tipo de evento. Que nos dejen trabajar. Porque unas fiestas sin voladores no es una fiesta", sentencia.

"Somos artesanos"

Leonardo Benítez es el propietarios de Piromart. "Hubiéramos empezado en mayo, con San Antonio, en Santa Brígida y Guía de Isora; pero, si no hay espectáculos... Yo firmaría si nos dieran la campaña de navidad. Hice los carnavales de Las Palmas, pero luego perdimos los de Ingenio, Fuerteventura (Morro Jable y Puerto del Rosario), y La Palma. Tuve unas pérdidas exageradas en carnavales. Y ahora, imagínate, porque llevo todo suspendido de mayo. A mí me han suspendido espectáculos pirotécnicos por valor de más de 80.000 euros,. Y lo importantes es de junio a agosto. Tenemos Melenara y este año nos toca San Miguel de Valsequillo. Nosotros viajamos a todas las islas. Espero que los alcaldes tengan consideración con nosotros. En el fondo, somos artesanos".

Y añade, "hasta en conciertos se están usando efectos pirotécnicos. En agosto teníamos contratado un grupo extranjero, y se canceló. Esto es una cadena, porque hablamos de fiestas principales, pero luego están las bodas y eventos particulares".

La situación ha pasado factura a sus trabajadores, tanto al empleo fijo, como eventuales que se contratan en mayo hasta el carnaval. Solo el fin de año tenía casi 40 personas en plantilla".

El empresario cree que están en un sector "sin protección, y con nosotros se mete mucha gente. Pero el sector pirotécnico lleva muchos años, y nos adaptamos, usando el papel para quitar plásticos y no causar impacto ambiental, y con productos químicos con poco impacto. Ahora estamos muy preocupados, porque no tenemos ayudas. Son 300 empleos en Canarias, directos e indirectos, que se pueden ir al carajo. Y es un personal formado y con experiencia".

Una boda sin boda

El 13 de marzo colocaba en su red social: "Pirotecnia Canarias informa, en vista de los nuevos acontecimientos, que nuestras tiendas permanecerán cerradas. A medida que avance la situación, informaremos con las novedades que nos lleguen". La realidad del ramo apenas ha variado. El dueño, Francisco Jiménez Dávila, coincide con el sector en que "todo está parado, esperando qué va a pasar". Sus cinco tiendas de pirotecnia están cerradas; y esperaba también inaugurar ya tras un largo papeleo su nuevo taller en Arucas, que, afirma, es el más grande de Canarias.

"Tengo unos 2.000-2.500 euros mensuales de gastos fijos. Es una actividad en la que no puedes dejar de pagar por las alarmas, o sistemas contraincendios porque una vez das de baja sería muy complicado volver a recuperar los permisos". Por este motivo, como muchos empresarios, ha recurrido a un crédito ICO para pagar las facturas.

"Se cancelaron los trabajos de carnavales de Arucas, Agaete, Cardones (Arucas), Mogán, en Fuerteventura... Esto ha sido un desastre tremendo". El empresario cita que la pandemia les ha dejado sin poder organizar los fuegos en fiestas de aniversarios, como es el caso del hotel Residencia. "Esperamos que se regularice todo, no nos queda otra. Hay que pagar seguros, alarmas, sistemas contraincendios, porque es obligatorio. En verano tenía como 50 eventos, porque son muchos barrios, fiestas, hoteles, cumpleaños, sobre todo con extranjeros en hoteles. Tenía confirmada una boda en la que venían de Alemania en mayo, y ni siquiera pudieron casarse".

Y sentencia, "nuestro sector es de lo último que va a arrancar. Ni siquiera sé cómo serán las bodas, porque no sé cómo será la afluencia de público. Pero hay que tirar para adelante y ver lo que pasa".

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