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CRISIS DEL CORONAVIRUS Arranca la fase cero de la desescalada

El comercio vuelve a medio gas en la capital grancanaria

La mayor parte de las tiendas en las principales calles comerciales continúan cerradas

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Coronavirus en Canarias | La apertura de los pequeños comercios

La fase cero de la desescalada comenzó ayer con poca actividad comercial. Los comercios de menos de 400 metros podían abrir sus puertas tras más de un mes y medio de parón, pero las principales calles de tiendas tenían más aspecto de domingo que de lunes. En vías como Triana, los locales con la verja bajada eran la mayoría y solo algunos propietarios decidieron volver a sus locales, sobre todo para atender pedidos pendientes desde el 14 de marzo.

"Muchos clientes me pedían cosas que tienen aquí", explicaba en la puerta de la joyería de plata y piedras naturales Laja y Picón su propietario, Rafael Brotons. El suyo era uno de los pocos locales abiertos en la Calle Mayor y lo estaba porque tenía dos citas programadas con compradores habituales. Este comercio familiar ha mantenido el contacto con ellos a través de las redes sociales, aunque la venta online no le resulta rentable. "Para nuestro negocio y el tipo de mercancía que tenemos lo veo muy complicado, porque además existe la competencia exterior", lamenta Brotons.

Su valor añadido, explica, es el trato personalizado y experto, así como la posibilidad de ver en persona la mercancía o el servicio que ofrecen en el local. "La posventa es muy importante para nosotros, tenemos una gran cantidad de clientes que nos compran porque dicen que damos garantía si pasa cualquier cosa". Su esposa y él, los dos autónomos, podrían estar ya jubilados, pero por ahora se plantean continuar. Eso sí, reconoce un futuro incierto no ya para su negocio, sino para el comercio en general.

La mayoría de quienes atendían ayer a sus clientes lo hacían porque, como Brotons, habían contactado con ellos durante el confinamiento a través de las redes sociales. En la tienda infantil CoolKid, en la calle Travieso, suspendieron su tienda online porque no podían manejar con claridad el stock de sus dos locales, pero continuaron vendiendo a través de WhatsApp con pagos por Bizum o transferencia bancaria y desde este lunes entregaban en su local. "La respuesta ha sido buena", indicaba en la puerta del local Raquel Rodríguez, "sobre todo porque los padres ahora mismo buscan cosas para que estén ocupados". Entre los productos más solicitados están los puzles, las pinturas para la cara y los juegos de mesa: "Todo lo que sea para entretenerles".

Rodríguez, que solo abrirá el interior del local el día 11, reconoce que a su negocio no le ha ido especialmente mal durante estas semanas, aunque es consciente de la inquietud que planea sobre los propietarios de otros muchos pequeños establecimientos comerciales: "Vamos a ver lo que ocurre con otros sectores".

La combinación de lo online con lo presencial es lo que también ha mantenido viva la tienda de moda y complementos Be Yellow de la calle Cano. Su propietaria, Mónica Rodríguez, realizó envíos por mensajería durante las últimas semanas y ayer se afanaba colocando de nuevo la mercancía en los percheros. "Ha habido clientas ya han pedido cita previa, aunque con miedo por si les multan si no tienen justificante".

Tiene una máquina de vapor y un espacio listos para poner en cuarentena las prendas que se prueben las clientas, aunque ya se encarga de que eso casi no sea necesario. "En redes publico vídeos, ahora incluso un poco más porque he tenido más tiempo, así la venta es muy personalizada: le pido fotos a las clientas y les pregunto por las tallas que suelen llevar con otras cosas".

La relación que había labrado con los clientes también ayudó a que José Castellano se decidiera a reabrir ayer su cafetería La Pandora en la calle Galo Ponte. En Facebook publicó su menú del día con una acogida que superó sus expectativas: "Antes servía normalmente unos 60 menús y ahora, para ser el primer día, tengo ya 14 para sacar a la calle".

"Ha sido un aliciente y ahora tengo las mismas ilusiones que un niño en el día de Reyes", contaba mientras continuaba empaquetando los envases. Aunque "los recibos han continuado llegando", se mostraba abrumado por el apoyo de los clientes que ya le llamaron y a los demás les pide "que no se olviden" de locales como el suyo.

Quienes tampoco se han olvidado son las clientas de La Manicurería, que han cubierto las citas previas en la calle Travieso para toda esta semana. "Tenemos mamparas de seguridad, usamos mascarilla y guantes todo el tiempo, en el mostrador ofrecemos gel hidroalcohólico y mascarilla para las clientas, así como una bolsa para que puedan meter sus pertenencias", indica una de sus socias, Verónica del Rosario.

"Lo consideramos una inversión, no un gasto", añade su socia, Margarita Badías. Ahora cada clienta cuenta un kit de manicura que se puede llevar al terminar la sesión. "Vamos a poner todo de nuestra parte para que cuando entre en el local la clienta piense solo en el color que se va a poner", concluye.

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