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Crisis del coronavirus La ciudad se despereza

Preparativos al golpito en Las Canteras

Los hosteleros de la capital se afanan para dejar listas las terrazas de cara al próximo lunes

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Crisis del coronavirus | Parque de Santa Catalina y Playa de Las Canteras

Paño en mano, Begoña Santamaría, camarera, se afana en desinfectar los rincones más recónditos del restaurante para el que trabaja. Las botellas de lejía ocupan parte de la barra y las mesas y las sillas todavía se amontonan en la sala. Al igual que en este establecimiento del parque Santa Catalina, los hosteleros de Las Palmas de Gran Canaria se afanan a la hora de preparar todo antes de la reapertura de las terrazas el lunes después de casi dos meses bajo cuarentena por la pandemia de la Covid-19. Pero, no obstante, buena parte de las persianas siguen con el candado puesto en zonas como el Puerto y el paseo de Las Canteras. La vuelta a la normalidad va al golpito y todavía hay mucha reticencia entre los empresarios, más teniendo en cuenta que faltará el ingrediente principal de la playa capitalina: el turismo.

"Estamos dejando todo impoluto, antes de cerrar en marzo ya teníamos un protocolo con geles hidroalcohólicos en la barra, tenemos familia sanitaria y nos habían instruido bien", señala Loreta Ellingson, gerente de La Gran Terraza Lolita Pluma, en el parque Santa Catalina. Mientras, una parte de la plantilla del restaurante se prepara para dejarlo todo listo antes de la reapertura de la próxima semana. La idea es empezar el lunes con un horario reducido a la espera de si ampliarlo o no con el paso de los días, indica la hostelera.

"La idea es colocar unos pizarrones en la fachada con la carta, pero las copisterías no abren hasta el lunes", añade Ellingson, por lo que todavía tendrán que cerrar algunos flecos de última hora. Además, para hacer más legible el menú lo han acortado, "sin perder la variedad", recalca. Todo para facilitar las medidas de seguridad necesarias para abrir. En la misma línea, están preparando bolsitas con cubiertos desechables, explica.

En este caso, el lunes se incorporarán al trabajo cuatro empleados, por lo que el resto seguirán en ERTE. "Hemos autorizado a algunos a entrar para que cojan lo que quieran de comer, dada su situación", explica la hostelera. "La idea es echarnos una mano entre todos", apunta, es más, indica que ha seguido comprando a proveedores para su consumo personal para ayudarles económicamente hablando. En esta misma línea de solidaridad llegó a un acuerdo con el propietario del local para que les hicieran una rebaja del 50% del alquiler.

La fase uno de la desescalada, a la que se incorpora la Isla el próximo lunes, solo contempla el 50% de aforo en el exterior de los bares y restaurantes. En este sentido, el Ayuntamiento capitalino ha decidido aliviar al sector y favorecer la viabilidad económica de los locales mediante la ampliación de la licencia de las terrazas, al menos en aquellos casos donde sea posible. Precisamente, Ellingson está pendiente de esta medida, "lo hemos solicitado, así podremos asegurar más espacio entre mesas y estar todos más cómodos", explica.

Ya en el paseo de Las Canteras, concretamente en la zona de Playa Chica, en Las Canteras Beach tienen también en mente cambiar la disposición de las mesas y hacer una pequeña ampliación. "Trabajamos mucho con el canario, pero el problema está en cuándo abrirán al turismo", señala, preocupada, Cora Gugole, hostelera. "Deberían hacer test a cada persona que suba a un avión", añade. Y es que en este caso, abrieron el local el pasado agosto. "Ahora es cuando empezaba a ir bien, a tener beneficios", indica. Por el momento, esta semana ya arrancaron con cafés para llevar y menús a domicilio o a recoger, con una aceptación media, explica. Además de los cuatro socios, se han incorporado del ERTE dos personas y la idea será llamar al resto en función de cómo vaya transcurriendo el servicio, aclara.

A lo largo del paseo y calles aledañas pocos restaurantes han comenzado los preparativos de la reapertura, al menos hasta ayer viernes. En algunos el trajín tras la persiana a medio subir les delataba, mientras que en otros han optado por hacer reforma del local y retrasar la vuelta a la actividad. Pero, entre tanto candado, los camareros del Paparazzi se afanan con el trapo y la lejía para dejar mesas, sillas y en general cualquier elemento del local perfectamente desinfectado. "Está la incertidumbre sobre en qué horarios abriremos, pero tenemos que arriesgarnos a que nuestro negativo crezca", apunta Miguel Formento, gerente.

En la última semana han trabajado a destajo en este restaurante de Las Canteras. De hecho, desde ayer viernes comenzaron con el servicio de pedidos a domicilio, explica el hostelero. "Empezaremos cuatro personas, contando conmigo, para después ir incorporando al resto en función de cómo sea la respuesta de los clientes", señala Formento. Para las cartas van a incorporar un código QR y así tenerlas digitalizadas, "y para los que no estén familiarizados con las nuevas tecnologías, pues hemos hecho copias desechables", apunta el hostelero, protegido con una mascarilla corporativa del restaurante.

"La locura es la incertidumbre sobre cómo va a evolucionar toda esta situación", señala Formento. Lo cierto es que el ambiente, en general, es de expectación. La falta de turistas y la rentabilidad de llevar un negocio a medio gas ponen en duda el futuro, pero al menos ya se ve actividad empresarial. Los preparativos de la reapertura llegan a Las Canteras al golpito, pero están en ello y con toda seguridad establecimientos como la terraza de Lolita Pluma en Santa Catalina volverán a poner en marcha la cafetera y los fogones la próxima semana, en un primer paso hacia la denominada nueva normalidad.

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