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CRISIS DEL CORONAVIRUS El progreso de la desescalada

El 90% del pequeño comercio sube la persiana este lunes

Los negocios de menos de 400 metros cuadrados adaptan sus locales a las exigencias sanitarias derivadas de la crisis del coronavirus

Juan Castro

Juan Castro

La mayor parte del pequeño comercio de las Islas subirá mañana sus persianas entre la ilusión y el miedo. Ilusión por volver a recuperar parte de la actividad que presentaban antes del estallido de la crisis sanitaria del coronavirus y miedo por la incertidumbre que implica no saber cómo será la respuesta del consumidor local en este nuevo escenario. Entre el 80% y 90% de los comercios de menos de 400 metros cuadrados del Archipiélago abrirán sus puertas con la seguridad de que no van a recuperar de la noche a la mañana el nivel de ventas que anotaban antes del estado de alerta sanitaria, pero sí con la esperanza de facturar lo suficiente para cubrir los costes fijos y los adicionales que genera la apertura. La ausencia de turistas por el cese de esta actividad -que representa el 35% del PIB canario y es responsable del 40% de los empleos- es un hándicap para buena parte de ellos, en especial para los locales ubicados en zonas turísticas. El sector apela al apoyo del consumidor local para subsistir en tiempos de confinamiento.

Los pequeños comercios podrán atender a partir de mañana a clientes en Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, Fuerteventura y La Palma, al igual que ya hacían en La Graciosa, El Hierro y La Gomera desde hace una semana. Los negocios de menos de 400 metros cuadrados podrán recibir clientela sin necesidad de cita precia ni atención individual, como era obligatorio en la fase 0. El presidente de la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (Facua), Abbas Moujir, indica que la mayor parte del tejido comercial estaba esperando a la llegada de la fase 1 para regresar a la actividad. En la 0, dadas las restricciones, el número de aperturas ha sido "testimonial" y centradas casi en exclusiva en salones de belleza, ópticas, ortopedias o papelerías. El avance del Archipiélago en el plan de desescalada permite a las tiendas recibir clientes hasta un máximo del 30% de su aforo. En su interior será obligatorio, igualmente, mantener la distancia de seguridad mínima de dos metros. Los comercios tendrán que desinfectar dos veces al día el local y deberán contar con un horario de atención preferente para los mayores.

Marzo fue el primer mes amargo para el pequeño comercio. La apertura durante la primera quincena, antes de la declaración del estado de alerta sanitaria, fue más que insuficiente. El miedo al contagio se materializó con una caída de afluencia durante las dos primeras semanas del mes. El cierre obligatorio decretado desde el día 14 hizo el resto. El pequeño comercio de las Islas anotó una caída de ventas del 20%, el mayor descenso del país, y pasó abril en blanco. Esas cifras, sin embargo, no restan ganas para comenzar a ganar terreno de nuevo. Los comerciantes han trabajado este fin de semana para poner a punto sus tiendas. La desinfección, la exposición de los nuevos artículos de temporada y la delimitación de los espacios para evitar el contacto entre los propios clientes y entre estos y los empleados han sido las tareas que han concentrado su actividad en los últimos días y horas. "En mayo no creemos que vaya a ver una venta espectacular", apunta Moujir, que aun así estima que entre el 80% y 90% de los locales abran sus puertas. Los ubicados en zonas turísticas, rurales o de medianías son, según indica, los más reticentes a subir la persiana con las nuevas condiciones debido a la escasa expectativa de ventas. Por segmentos, los comercios de textil son los que más incertidumbre tienen a la hora de establecer protocolos para evitar contagio. Planchas de vapor o generadores de ozono son algunas de las opciones por las que se han decantado algunas tiendas de ropa para desinfectar las prendas. Un proceso que complementarán con un espacio para poner en cuarentena los artículos que sean devueltos.

La presidenta de la Asociación de Comerciantes Minoristas de San Bartolomé de Tirajana (Acomisaba), Alejandra Castro, recalca que es necesario que las administraciones agilicen los plazos para que las ayudas lleguen a los empresarios cuanto antes. De igual modo, llama al apoyo de la población local para mantener en pie el tejido que representa el pequeño comercio. Si bien en el corazón de San Fernando el peso del turismo en el comercio es menor, también resta una porción significativa de los ingresos que entran en caja. "Es el momento de que el canario apoye al pequeño comercio. Sin ese apoyo no vamos subsistir porque no tenemos los fondos para recuperarnos como el gran comercio", advierte.

En la zona de Triana, en la capital grancanaria, también trabajan a destajo para adecuar los locales a la nueva situación. El presidente de la Asociación de la Zona Comercial de Triana, Carlos Bethencourth, señala que entre el 80% y 90% de los comercios abrirán sus puertas mañana. Bethencourth expone que muchos propietarios han llamado a sus clientes habituales para ofrecerles la posibilidad de solicitar cita previa. Es un modelo, explica, que ha funcionado bien en ópticas, librerías y comercios de ortopedia y que algunos quieren comenzar a replicar.

La presencia de paseantes durante los últimos días por una de las principales arterias comerciales de la capital grancanaria ha animado las expectativas de los empresarios de la zona. "Se espera que la afluencia sea suficiente para cubrir los costes de subir la persiana. Pero no pensemos que se va a operar con normalidad. Los propietarios van a ser los que van a atender, esto va a ser paulatino", sostiene.

El Gobierno ha accedido a extender los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) para los trabajadores del sector turístico. Moujir esgrime que esta medida es también necesaria en el sector comercial y en el de la restauración, actividades que en Canarias van de la mano, en buena medida, del turismo. La presidenta de la Federación de Comercio de Las Palmas, Conchi Cotino, plantea, ante la ausencia de visitantes, un escenario complicado: "Dependemos del turismo y mientras no haya turismo la gente no tiene trabajo y si no hay trabajo la gente no tiene dinero".

La Consejería de Turismo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias, dirigida por Yaiza Castilla, ha recopilado en un apartado de la página web oficial del Ejecutivo regional toda la información relativa a las medidas de seguridad y protección que deben aplicar los comercios y demás puntos de venta a partir de mañana. Además de limpiar y desinfectar dos veces al día el local, mantener una distancia de seguridad de dos metros -o de un metro en el caso de tener dispositivos de protección, tales como mamparas o pantallas faciales-, los negocios, entre las medidas generales de seguridad que tienen que aplicar, deben evitar que los clientes toquen la mercancía y garantizar el tratamiento y desinfección de los productos que sean devueltos antes de ponerlos de nuevo a la venta.

La Consejería, en un comunicado, subraya que los compradores tendrán que respetar las medidas de seguridad mientras hagan cola para ser atendidos, ponerse mascarilla en el supuesto de que se lo pida el comercio y tratar de pagar con el móvil o con tarjeta en lugar de con dinero en efectivo. El Ejecutivo regional, que también ha remitido toda la información a las principales asociaciones de comerciantes y organizaciones sindicales, escuchará dudas o medidas alternativas que no se hayan puesto en práctica para hacerlas llegar al comité científico que asesora al Gobierno en esta crisis para su valoración.

La Asociación de Medianas y Grandes Empresas de Distribución Comercial en Canarias (Asodiscan) ha reclamado, por su parte, poder abrir también en la fase 1 de la desescalada como el pequeño comercio. La asociación sostiene que los criterios para determinar la apertura o prolongación del cierre de los negocios debe fundamentarse en cuestiones sanitarias y de seguridad y protección antes que en el tamaño. Esta cuestión va más allá de los grandes centros comerciales. La delimitación de la apertura a superficies con menos de 400 metros cuadrados provocará, por ejemplo, que en la zona comercial abierta de Triana algunas tiendas no abran por superar, por poco, tal barrera. Carlos Bethencourth considera que "es un problema que no haya normativa que regule el cierre parcial de las superficies comerciales".

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