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Coronavirus en Canarias: La desescalada en los centros comerciales

Café de reencuentro en Siete Palmas

El ambiente de las compras y el ocio vuelven a los centros comerciales de la capital grancanaria

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Desescalada de la crisis del coronavirus en Canarias | Centro Comercial 7 Palmas

El reloj no alcanza las 12 del mediodía, sobre la mesa hay cuatro tazas de café, eso sí, apuradas hasta el fondillo. Entorno a ella, cuatro mujeres de dos generaciones diferentes conversan, se relatan unas a otras cómo han pasado los últimos meses de confinamiento en sus casas pues, de hecho, se han reencontrado después de todo este tiempo. "Fue una casualidad, cada una iba por su lado al supermercado y nos cruzamos", señala Pili Peral, una de las integrantes del grupo, mientras charla junto a su madre y unas amigas en la terraza de uno de los locales de restauración del Centro Comercial Siete Palmas.

Los grandes almacenes de Las Palmas de Gran Canaria pudieron abrir el pasado lunes al entrar la Isla en la fase 2 de la desescalada. El ambiente de las compras y el ocio bajo techo han vuelto después de dos largos meses en los que la población se ha visto obligada a estar confinada para intentar así evitar la propagación de la Covid-19. En el caso del Centro Comercial Siete Palmas la mayoría de tiendas y locales de restauración han decidido reanudar su actividad, aunque todavía quedan algunos establecimientos con la persiana bajada. "El ambiente que hay no te agobia", señala Elena Alonso, otra de las integrantes del reencuentro, acompañada en su caso de su madre, Ana Santiago.

"Nada, tomar un café, charlar", indican todas casi al unísono. "De tanto sin vernos, nos estamos contando las experiencias de cada una durante el confinamiento", apunta Pili, también en compañía de su madre, Paqui Suárez. Y es que después de casi tres meses sin verse, la conversación puede dar para muchas anécdotas para este grupo de amigas de Siete Palmas y Hoya Andrea. "La última vez que quedamos fue la semana anterior a decretarse el estado de alarma", apunta Elena, sorprendida por el paso del tiempo.

La reactivación de este centro comercial de la capital grancanaria ha supuesto que María Camacho esté repartiendo cafés continuamente en otra de las cafeterías del recinto. "Por la mañana cuando más gente hay es sobre las 12 del mediodía y luego a eso de las siete o siete y media", relata después de servir a unos clientes, siempre con la pertinente distancia de seguridad. "La gente está concienciada", repite.

De hecho, en el caso del grupo de Paqui, Ana, Elena y Pili, todas mantienen la respectiva distancia de seguridad a la hora de conversar en la mesa. El Siete Palmas, al igual que otros centros comerciales de la capital grancanaria, se ha adaptado a la "nueva normalidad". Los pasillos lucen vinilos en el suelo indicando la dirección en la que deben circular los clientes y en todas las entradas la higienización de manos es obligatoria. "Lo que no gastamos en eventos infantiles, lo haremos en seguridad sanitaria", señala Aníbal Díaz, gerente del recinto.

"De haber tenido aglomeraciones estos días habría sido contraproducente", apunta Díaz. Lo cierto es que tras la apertura de las grandes superficies el pasado lunes, las concentraciones puntuales que se llegaron a ver durante la fase 1 en algunas zonas comerciales abiertas de la capital, como Triana, se han ido diluyendo, "ahora hay más dispersión", añade el gerente del Centro Comercial Siete Palmas. "La sensación está siendo positiva, lo importante es que el engranaje de la economía empieza a funcionar", recalca.

Buenas sensaciones

Precisamente, las buenas sensaciones se repiten a lo largo de las tiendas del recinto comercial. "Las ventas han ido hacia arriba a lo largo de la semana", apunta Lidia, dependienta en Estherhome. "Nosotros al tener artículos de papelería pudimos abrir después de Semana Santa, pero ha sido ahora cuando se ha notado el impulso", añade después de cobrarle a una clienta. En la puerta, al igual que en el resto de establecimientos, cuentan con un bote de gel hidroalcohólico, un imprescindible en esta "nueva normalidad".

"Algunos clientes se han quejado porque tenían que higienizarse las manos por enésima vez, pero claro, no sé qué han estado tocando por ahí", señalan en la tienda de decoración. "Pero por regla general la gente ya está adaptada y sabe lo que tiene que hacer", añaden. Y es que entre los clientes el gesto de lavarse las manos con el gel cada vez que entran a un establecimiento ya es un habitual. "Les informamos que esta tienda ha sido desinfectada para mayor seguridad de clientas y clientes", repiten bajo megafonía en una de las zapaterías del Siete Palmas, otra señal más de la denominada "nueva normalidad".

Pero, aún así, todavía hay miedo entre muchos consumidores ante posibles contagios por el virus. "Vengo a lo imprescindible, la gente no respeta", señala Clara Velázquez en compañía de sus dos hijas. "Voy a tiro hecho a lo que me hace falta", apunta mientras se mueve de una tienda a otra, después de comprar algo de ropa para las niñas en Desnudos, donde una larga cola para pagar se prolongaba por media tienda.

"Vine también al Hipercor, porque yo no soy de la zona", señala la teldense. "Es la primera vez que me las traigo a comprar, tenían que probarse zapatos y más cosas, porque después de varios meses se les han quedado pequeños", apunta, mientras reconoce que ella sí ha salido durante estos días. "Yo he estrenado todas las fases", añade riéndose, mientras comenta que el lunes fueron un rato a la playa de Melenara, eso sí, a primera hora de la mañana, "cuando había poca gente", recalca.

Muchas tiendas han colgado carteles de descuentos y promociones especiales con motivo de la reactivación económica. Estrategias de marketing que están teniendo su efecto aunque no han logrado satisfacer a todos los clientes. "No son para tanto, te lo digo yo que soy experta en rebajas", apunta Velázquez antes de entrar en otra tienda de ropa junto a sus dos hijas pequeñas.

B2 es de una las tiendas de textil y calzado deportivo que ha arrancado con descuentos de hasta el 30% en este centro comercial de la capital grancanaria. "Así fomentamos el consumo, logramos vender lo viejo para meter lo nuevo", según indica Ernesto Vega, encargado del establecimiento, "nos pilló un poco el toro como se suele decir", confiesa. Lo cierto es que el Gobierno central declaró el estado de alarma el pasado 14 de marzo y por aquel entonces los comercios apenas acababan de colocar la nueva temporada de primavera / verano.

"Pero se va recuperando, después de dos meses sin poder comprar nada, la gente tenía ganas", indica Vega. Es más, al igual que en otros establecimientos, recalca que el cliente "se lo piensa menos", es decir, tiene una compra más decidida que antes de la cuarentena. "Aún así, todos los artículos que toquen pasan por una cuarentena", apunta el encargado, de hecho están siendo muy cautelosos para evitar así presuntos nuevos contagios por la Covid-19. Además, cuentan con calcetines plásticos de usar y tirar que los consumidores deben usar cuando quieran probarse un zapato, subraya.

Con todo, en los diferentes establecimientos señalan que el transcurso de la semana va "en positivo", tal y como recalca Selenia Ramírez Hernández, en la tienda de lencería Calcedonia. "Igual ves menos afluencia por los pasillos, pero el que entra, compra", comenta por su parte. Y es que, al igual que en otras tiendas del Siete Palmas, la sensación es similar: "las ventas van mejor de lo que esperábamos". Queda por delante un largo periodo de relativa incertidumbre y de recuperación económica dentro de la "nueva normalidad", siempre con la vista puesta en evitar nuevos rebrotes de la Covid-19, porque, un descuido, podría hacer que todo el camino andado se tire por la borda.

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