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Los técnicos intentan salvar de un hongo los laureles centenarios de la Alameda

Varios ejemplares de ficus de la plaza sufren una infección del género 'Botryosphaeria', cuyo origen es desconocido y afecta a otros lugares, según señala Parques y Jardines

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Laureles de la Alameda de Colón

Técnicos del Laboratorio de Fitopatología de la Consejería del Sector Primario y Soberanía Alimentaria del Cabildo y del Servicio de Parques y Jardines de Las Palmas de Gran Canaria están tratando de salvar los ficus centenarios, conocidos popularmente como laureles de Indias, de la Alameda de Colón. Varios árboles de esta céntrica plaza de la capital se encuentran enfermos por una especie de hongo del género Botryosphaeria, el cual ataca normalmente a diferentes especies vegetales hasta causarles la muerte. Al menos siete ejemplares presentan hoy día un aspecto demacrado, con partes cada vez más deshojadas y con ramas que ya han sufrido necrosis de consideración por culpa del agente patógeno.

Según fuentes de la concejalía de Servicios Públicos, a la cual está adscrito el departamento de Parques y Jardines, los árboles de la Alameda sufren los efectos de este hongo desde 2016. "Desconocemos cómo ha llegado hasta aquí, de dónde viene, ni cómo les afecta con exactitud", señalan desde el área que dirige Inma Medina. El género Botryosphaeria cuenta con hasta 193 especies diferentes en el mundo; la mayor parte de las cuales pueden provocar chancros, entre otros síntomas, hasta matar la planta.

Tras detectar la presencia del hongo, los técnicos de Parques y Jardines comenzaron a actuar sobre estos históricos árboles, con la intención de salvarles la vida. Pero especifican que, a pesar de ser una enfermedad presente en Brasil o California "no se conoce mucho de ella y tampoco hay un protocolo establecido para el tratamiento". De esta manera, desde la concejalía señala que empezaron "con una serie de podas ligeras", con la intención de retirar las partes "con necrosis", principalmente ramas secundarias que presentaban un "gran deterioro".

A esta medida de choque, habría que añadirle una serie de tratamientos con nutrientes de animoproteinas y fungicidas, medidas que "tampoco han funcionado", apuntan desde Parques y Jardines. Ante tal situación, los técnicos del Consistorio han decidido cambiar de estrategia. En los últimos meses han cambiado los métodos mencionados por la endoterapia, detallan las mismas fuentes.

La endoterapia es una de las técnicas más comunes a la hora de combatir una plaga en el mundo de la botánica. Consiste en una serie de inyecciones o pinchazos en el tronco del árbol. De esta manera, se introduce un producto químico por vía intravascular. La sustancia circularía así por el interior de la planta, con el objetivo de luchar contra el hongo. "Están haciendo todo lo posible para intentar salvar los ejemplares dañados y evitar sus muertes", apuntan desde la concejalía.

La lucha contra el patógeno se está llevando a cabo de la mano de varios expertos del departamento de fitopatología de La Granja Experimental del Cabildo. Por el momento, desde la concejalía aseguran que desconocen cómo están reaccionando los ficus de la Alameda a este último tratamiento; por lo que los técnicos están a la espera de que los resultados sean más satisfactorios de los obtenidos en el último año y medio.

"El calor excesivo y el tiempo que hemos tenido últimamente no beneficia a la planta", ha señalado la concejala Medina al respecto. Y es que las intensas calimas, el estrés hídrico -por la escasez de lluvias-, y las temperaturas anormalmente altas han afectado a estos árboles. Este hongo patógeno también afecta a varios ficus en la carretera de acceso al cementerio de San Lázaro, entre otros puntos de la ciudad, y además supone "un problema" en otros municipios de la Isla, según indican desde Parques y Jardines.

No todos los laureles de Indias de la Alameda de Colón están enfermos en estos momentos, pero sí un número considerable, tal y como ha reconocido el Ayuntamiento. Al menos siete ejemplares presentan síntomas evidentes de estar padeciendo un patógeno. Especialmente varios ejemplares históricos; de hecho, esta plaza data del siglo XIX, con distintas modificaciones a sus espaldas. Desde el Consistorio afirman que el hecho de que se encuentren en una zona muy transitable "dificulta los tratamientos", al no poder aislarlos del entorno.

Los árboles de la capital grancanaria sufren otras plagas de diversa consideración. La más visible de todos es la conocida como mosca blanca, un insecto de reducidas dimensiones que tiñe las hojas de cientos de ejemplares repartidos por toda la ciudad desde hace más de una década y el cual se combate con lavados periódicos, según el Ayuntamiento. Por otro lado, la diocalandra es un tipo de gorgojo que invade el interior de las palmeras y las enferma hasta causarles la muerte a largo plazo.

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