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Artesanía para olvidar al covid-19

El paseo de Las Canteras acoge todos los jueves un mercado de artesanía - Los creadores esquivan la crisis del coronavirus con la ayuda del ayuntamiento

Vista del mercado artesanal Veguearte en la plaza de Saulo Torón del paseo de Las Canteras, ayer.

Vista del mercado artesanal Veguearte en la plaza de Saulo Torón del paseo de Las Canteras, ayer. LP/DLP

Si habitualmente los encontramos los domingos por la mañana en Vegueta, ahora también podremos verles los jueves en el paseo de Las Canteras; los viernes en Mesa y López y los sábados en Santa Catalina, junto a la escultura de Lolita Pluma, de 9.00 a 14.00 horas. Hablamos del colectivo Veguearte, la asociación de artesanos de Vegueta, que con la belleza de sus trabajos alientan el alma en esta época de pandemia mundial.

Los artesanos de Veguearte exponían ayer sus pieza en la plaza de Saulo Torón con el ánimo de vender su arte hecho a mano pero la escasa afluencia de público y las pocas ganas de comprar de los que se acercaban a los puestos no hacían sonar la caja. Se imponía la paciencia y la sonrisa de todo buen comerciante.

Después de meses de parón forzoso y con las restricciones sanitarias impuestas en los mercadillos, cualquier iniciativa para impulsar el negocio es bienvenida. La concejalía de Desarrollo Local ha facilitado a los artesanos varios espacios en la ciudad para instalar sus puestos a lo largo del fin de semana, más allá de los domingo en la trasera de la Catedral. Todos los artesanos, trabajando con mascarillas y a distancia unos de otros para salvaguardar las medidas de seguridad además de tener gel de mano para los clientes, aplaudían esta propuesta, que se suma a la de no cobrarles la tasa de ocupación de suelo durante el año y de devolverles la que pagaron en el primer trimestre. Los artesanos han recibido la ayuda estatal por ser autónomos y esperan otra pequeña del Gobierno de Canarias.

La presidenta de Veguearte Iliana Lago explicaba que el ayuntamiento está colaborando mucho con ellos y confiaba en que el mercado de la playa de Las Canteras se "convierta en un mercado habitual" más allá de los meses de verano porque como autónomos "necesitamos espacios de trabajo.

Este jueves solo había ocho de la veintena de artesanos que conforman la asociación, activa como tal desde 2008. "Ahora es mucho más difícil vender por lo que cualquier ayuda que venga es bienvenida", comentaba la presidenta.

Lago, de origen cubano y que elabora bellas piezas de bisutería con conchas de mar, manifestaba que será "muy difícil la remontada" sin el turismo extranjero, principal cliente, aunque confiaba en que el nacional responda como siempre en cuanto la situación mejore y se publicite el mercado.

Para Mónica Calabria, de origen italiano, las ventas no le están yendo nada mal. Y ello gracias a la mascarilla que fabrica con tela reciclada. "Están siendo las estrellas del negocio. Pensaba que todo el mundo las tenía y que no las iban a comprar, pero no es así", afirmaba, mientras explicaba que estaban hechas de tela de camiseta comprada en la Obra Social y compuesta de cuatro capas como filtro. "Falta el turismo pero estamos muy contentos porque estamos situados en uno de los mejores lugares de la ciudad. Hay que tener paciencia", añadía, mientras sus bolsos de tela y muñecos para niños se movían con el viento.

Los dulces artesanos grancanarios como el pan de huevo, el queque o los bizcochos de Moya los vendía Agustín Padrón. "La gente está un poco reticente a comprar. Está asustada no por lo que ha vivido, sino por lo que está por venir", reflexionaba. Él también aplaudía el apoyo del ayuntamiento. "Nunca los he visto colaborar tanto como ahora con nosotros; no nos podemos quejar".

Con mucho ánimo enfrentaba la mañana Francisco Silvestre, que hace piezas de bisutería aprovechando las pipas de tuno indio, las semillas del drago, el fruto del flamboyano o el picón; entre otros elementos naturales. También dibuja camisetas a mano con diseños prehispánicos. "De peores hemos pasado, no nos queda otra que ser optimista", decía. Él apuesta por la sostenibilidad, de ahí su trabajo como artesano, y por la reinvención constante. En el arte, porque uno "no se puede repetir", y en la vida, "para seguir adelante". Lo sabe bien porque pasó antes por un Ere.

Giovanni Muzzalupo paseaba sus lindas marionetas para atraer al público, pero ni por esas. "Acabamos de empezar a trabajar en Las Canteras, es lógico que la cosa esté floja. Esperemos que con el boca a boca de que existimos luego vengan las ganancias", afirmaba convencido de que el que no persevera no alcanza sus objetivos. Muzzalupo proponía, sin embargo, que el mercado pudiera cambiarse a horario de tarde, cuando la gente está más relajada para comprar.

De la misma opinión era Roger Giménez, en cuyo puesto se podían encontrar desde bisutería de cuero a ropa y telas pintadas. "Hay que ser conscientes de la situación que vivimos, pero por lo menos que vengamos y no tengamos que poner dinero, sino que ganemos algo", subrayaba. Y apostillaba: "Al sofá no te viene el dinero"en referencia a que tienen que salir a la calle si quieren vivir.

La instalación de un mercado artesanal en Las Canteras era bien recibida por las hermanas Mencey y Loli Santiago y su amiga Paqui García, que se habían acercado a uno de los puestos. "Por aquí pasa mucha gente; me extraña que no lo hayan colocado antes", decía Mencey. Carmen y su hija Guayarmina, vecinas de La Isleta, también aplaudían la iniciativa. "Tienen que promover el producto local, ayudar al pueblo [la administración] y nosotros, los canarios, tenemos que apoyarnos comprando en casa", puntualizaba Guayarmina. Ninguna de ellas compró, sin embargo, nada.

Un gesto comprensible para el artesano Javi Carrasco, creador de atractivas piezas de orfebrería. "No hay turismo y esto está muy, muy flojo. La gente no puede gastar; es lógico que reculen", aseguraba convencido de que un poco de más publicidad al mercado no vendría mal. Él animaba las compras con un gran cartel en el que anunciaba que "Quien compra artesanía se lleva un momento de la vida de otra persona".

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