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Un 'cruceiro' cuarentón

El monumento fue un regalo de la comunidad gallega a la ciudad - La Casa de Galicia celebra Santiago con una ofrenta floral

El cruceiro fue construido en Santiago de Compostela

El cruceiro fue construido en Santiago de Compostela Casa de Galicia

La comunidad gallega afincada en la Isla no irá este año de romería al Pinar de Santa Cristina (Santa María de Guía) como es habitual cada 25 de julio, día de Santiago Apóstol. La casa regional ha decidido limitar la celebración de las fiestas de su patrón a una ofrenda floral en el cruceiro del parque San Telmo por seguridad ante el coronavirus. Se da la circunstancia de que el monumento cumple 40 años.

El crucero, de granito, fue un regalo de la Casa de Galicia en agradecimiento a la medalla de plata que la ciudad entregó a la comunidad gallega en 1979 por "los méritos contraídos en beneficio de la ciudad". La Casa de Galicia está muy relacionada con la tradicional Cabalgata de Reyes desde sus inicios ya que la casa regional fue pionera en el desfile, cuyo testigo recogió después el Consistorio. Sin olvidar la donación de juguetes y productos de primera necesidad a las familias más necesitadas de la ciudad, entre otras colaboraciones.

La Casa de Galicia, constituida oficialmente como entidad a principios de los 50 del siglo pasado, aunque hubo otra sociedad anterior a los años 30, es hoy la decana de las casas regionales en Gran Canaria. En 2005 recibió también la medalla de oro de Las Palmas de Gran Canaria.

La ofrenda floral será a las doce de la mañana y no faltarán las gaitas. El presidente de la Casa de Galicia, Albino Aneiros, señala que el día de Santiago Apóstol "no será igual que otros años al no haber romería, pero la responsabilidad y prudencia a la hora de congregar un elevado número de personas nos ha hecho tomar la decisión de cancelar este acto tan arraigado a la comunidad gallega".

Entre los asistentes al acto estarán el director General de Ordenación y Promoción Turística del Gobierno de Canarias, Ciprián Rivas Fernández, de origen gallego, y el concejal de Telde Álvaro Monzón que ha sido investido recientemente miembro de la Orden del Camino de Santiago por su trabajo de divulgación y defensa del Camino de Santiago grancanario.

Tras cuarenta años instalado en el parque San Telmo, el cruceiro gallego es todo un símbolo de este espacio público, que en su tiempo fue límite del antiguo muelle de Las Palmas. Su inauguración tuvo lugar el día 27 de febrero de 1980 y los protagonistas de aquel voluminoso intercambio fueron el entonces presidente de la Casa de Galicia Benigno Montenegro Bastos y el primer teniente de alcalde Juan Rodríguez Doreste en sustitución de Manuel Bermejo, el primer alcalde que tuvo la ciudad tras la democracia. Aquel mismo día, en pleno parque, Doreste le entregó a su vez a Montenegro la medalla de plata que un año antes había sido concedida a la comunidad gallega afincada en la Isla.

Su instalación en una esquina del parque San Telmo, en el cruce entre Rafael Cabrera y Muelle Las Palmas, se hizo con el visto bueno de los entonces responsables del patrimonio artístico de la ciudad. El monumento, todo un icono para el pueblo gallego, mide unos 6 metros y cuenta con todos los elementos característicos de este tipo de emblemas religioso: unas gradas escalonadas, una base, un fuste, un capital y una cruz. En el frontis de la base figura el escudo de Galicia y por la otra cara la frase: "La Casa de Galicia a la ciudad de Las Palmas 1979", que se puede leer en sentido contrario a las agujas del reloj. En el capital dos ángeles en cada cara que unen sus alas, recreación de los canteros que hicieron la obra y que fue tallada en los talleres de Daniel González y Alfonso San Martín Abelleira, de Santiago de Compostela. En la cruz se levanta una imagen de cristo crucificado y en el reverso una imagen de María que, en el caso del cruceiro de San Telmo, es la de la virgen del Pino como guiño a Gran Canaria.

La idea de regalar un cruceiro en agradecimiento a la imposición de la medalla de plata se gestó en un viaje por el norte de la Isla en 1979, cuando la junta directiva buscaba unos terrenos para adquirir para celebrar la tradicional romería de Santiago Apóstol, cuya compra nunca se llevó a cabo. Lo cuenta Carlos Platero Fernández, en su libro Gallegos en Gran Canaria. El que entonces fuera asesor cultural y bibliotecario señala que hubo varias propuestas como las de hacer un festival o regalar incluso un hórreo para dar las gracias, pero finalmente fue la idea de un crucero la que cuajó.

110.000 pesetas

110.000 pesetasEl monumento, que costó 110.000 pesetas de las de entonces -661,1 euros-; fletes y entrada al puerto aparte, llegó desmontado en diciembre a la capital en un barco de cabotaje desde Galicia. Las piezas -unos 4.000 kilos de peso- estuvieron durante semanas en el Puerto debido a que su llegada coincidió con los preparativos de las fiestas navideñas y la popular Cabalgata de Reyes.

No fue hasta febrero cuando el cruceiro se instaló en el parque de San Telmo. La anécdota, según narra Platero, fue que al abrir una de las cajas se encontraron con que la cruz estaba rota, justo a la altura del tórax del cristo crucificado, por lo que hubo que encontrar un marmolista que, con urgencia reparase el daño sin que se notase. Y así fue. Cuarenta años después, el cruceiro sigue intacto.

La Casa de Galicia, que actualmente tiene su sede social cerrada por motivo de la pandemia del covid-19, confía en retomar sus actos en septiembre, si lo permite la situación sanitaria. Así lo indica su presidente Albino Aneiros. "Esto no implica que la sociedad está cerrada, pues seguimos trabajando internamente", explica. Durante la crisis han mantenido contacto con el Secretario General de Emigración de la Xunta de Galicia Antonio Rodríguez Miranda a través de videoconferencias, interesándose por la situación de los socios y sus necesidades.

Albino, que felicita a los gallegos afincados en la Isla por su día grande pese a no poder estar todos en la ofrenda, muestra su preocupación por la situación económica que está dejando la pandemia y no descarta una avalancha de peticiones para los próximos Reyes. Asegura que intentarán "trabajar con la misma ilusión de siempre y repartiendo los juguetes que haya entre todos; probablemente bajando el número de juguetes por niño. El objetivo de que todos tengan un regalo. Nuestro lema + Que Reyes va a estar más presente que nunca ya que vamos a depender mucho más de las donaciones y de los voluntarios".

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