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San Lorenzo se queda sin pólvora

El barrio celebra hoy la festividad del mártir - Pese a la prohibición de tirar voladores por peligro de incendio, algunos vecinos se saltaron la norma la víspera de los fuegos

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Fiestas de San Lorenzo

Mucha lágrima, y no precisamente de perseidas, había ayer entre los vecinos del popular barrio de San Lorenzo, que hoy celebra la festividad de su patrón. La prohibición del Ayuntamiento de tirar voladores, ni siquiera para acompañar al santo durante los días señalados por temor a que hubiera algún incendio dado que no se había limpiado el barranco con el tiempo suficiente por el estado de alarma, cayó como un jarro de agua fría entre los lugareños, que este sábado no se resistían a escuchar el estallido de un fuego de artificio. En el transcurso de este reportaje se escucharon al menos seis voladores a la hora del almuerzo. Los vecinos anunciaban algunos más por la noche, tras el repique de campanas de medianoche que proclama los tradicionales fuegos, que tampoco se celebraron por el coronavirus.

El santo más relacionado con el fuego -fue quemado vivo en una parrilla en Roma el 10 de agosto de 258 en tiempos de los romanos tampoco saldrá hoy en procesión, aunque se han programado siete misas a lo largo del día para respetar el aforo de 70 personas impuesto tras las medidas sanitarias por el covid-19 y que todo el mundo puede ir a adorar a su patrón. La eucaristía principal será a las 12.00 horas y estará presidida por Ricardo Miranda Marrero, párroco de Agaete, que acompañará a su homólogo Elías Zait en un día de San Lorenzo muy atípico. Y es que en sus más de 400 años de historia en los que el municipio venera al santo del asador - el templo se levantó en 1680 donde antes había una ermita- solo se habían suspendido sus fiestas para la epidemia del cólera (1851), que afectó gravemente a Gran Canaria.

Ambiente de fiesta no había ayer en San Lorenzo, pero al coincidir con la jornada dominical se podían ver familias y amigos por los alrededores de la iglesia, el parque infantil y su popular plaza, mientras al santo patrón se le ‘acicalaba’ para la ceremonia religiosa de hoy, en la que está previsto que asista el alcalde, así como otros responsables de municipio, y de la Isla, dado que son fiestas de la ciudad.

Juan Manuel Jiménez, de la floristería Mi lindo Jardín, había llegado con un paquete de anturios de color chocolate -los hay también rojos y blancos- para terminar de adornar la iglesia puesto que el santo no se ha movido de su altar por prescripción del Obispado ante el covid-19. “Las flores son del país, de Gáldar y Guía, porque este año tras la crisis del covid hay que ayudar a los cultivadores y distribuidores de Gran Canaria”, manifestaba el florista mientras engalanaba una de las pilas.

La parroquia mandó hacer en Segovia 300 mascarillas con el logo de la parrilla para recaudar fondos para la iglesia y prácticamente se ha vendido todas por la devoción que hay hacia el santo patrón.

En el bar de la plaza las cuatro mesas del exterior estaban ocupadas por vecinos y visitantes que almorzaban. La dueña del local, Alicia Marrero Rodríguez, confirmaba que a las siete de la tarde cerraba el establecimiento en previsión de que algún vecino o foráneo confundiera “las bandera con fiesta” dada la popularidad de estos festejos en toda la Isla.

La mujer, concienciada de la gravedad de la pandemia y de que la salud es lo primero, prefería echar el cierre al establecimiento para evitar que las ganas de fiesta de algunos pudiera acabar en algún agrupamiento no permitido con el consiguiente problema para su negocio. “La policía está cumpliendo con sus obligaciones y todos tenemos que colaborar porque el coronavirus es algo muy serio. La salud es lo primero”, explicaba la hostelera, con más de veinte años al frente del bar. “Mañana veré; si yo veo que la gente no puede estar con tranquilidad en las terrazas, las recojo”, apuntaba.

Evaristo Guzmán, celador hospitalario, avisaba de que tiraría algún volador desde su casa en homenaje al personal sanitario y hospitalario que ha fallecido por el coronavirus. El trabajador sanitario, experto en pirotecnia desde hace más de treinta años y autorizado por la Delegación del Gobierno para ello, ha sufrido en primera línea la crisis provocada por el coronavirus y quería homenajear con una salva de honores a sus compañeros. Se reunió con la comisión de fiestas y estuvieron de acuerdo en solicitar el permiso para tirar un kilo y medio de pólvora, a la que se sumó luego la comisión con 23 kilos. Pero la filtración a la opinión pública del asunto llevó al traste con el homenaje y el permiso fue denegado por la concejalía de San Lorenzo-Tamaraceite-Tenoya aludiendo temor a que se originara un incendio porque el barranco no se había limpiado con el tiempo suficiente, aunque según cuenta Guzmán la salva contaba con el visto bueno del alcalde. En su opinión, el temor a que hubiera una aglomeración de gente pensando que había fiesta fue lo que peso por encima del riesgo de incendio.

“Si esté pueblo no huele a pólvora este día [festividad de San Lorenzo] es que le falta algo”, dice ante el infortunio de que el barrio de San Lorenzo se haya quedado sin un volador para homenajear a los sanitarios fallecidos. El celador es consciente, sin embargo, de que ha sido oportuno anular las fiestas para evitar más contagios.

El secretario de la asociación vecinal Lugar de Lugarejo, José Martín, indicó que la concejala del distrito Mercedes Sanz puso la “excusa del peligro de incendio” y de que no se había limpiado el barranco” para prohibir los voladores y la traca cuando se iba a realizar desde una finca privada y limpia, situada cerca de donde se instalan los cochitos de feria habitualmente y donde no hay peligro. “Si hubieran querido la habían limpiado, había dado tiempo”, aclaró. La comisión de fiestas ha solicitado a la concejalía toda la documentación pertinente para conocer por qué no se ha podido acompañar al santo con voladores cuando son fiestas de la ciudad y otros barrios, así como municipios de la Isla los han lanzado.

El portavoz de Unidos por Gran Canaria-CC, Francis Candil, invitaba esta semana a la concejala del distrito Mercedes Sanz a limpiar el barranco si tan peligroso era su estado.

Los vecinos miraron ayer con pena al cielo nocturno. El coronavirus les quitó este año sus fiestas patronales pero tienen hasta el día 13 para contemplar las famosas lágrimas de San Lorenzo. Este año su pico más alto será ese día, según ha indicado en Meteored, empresa online dedicada a la difusión de la meteorología. La lluvia se verá más clara al estar la luna en menguante.

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