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La ciudad compra terrenos en la periferia para reforestar y crear espacios de ocio

Doreste quiere dar prioridad a la adquisición de las charcas de San Lorenzo y las fincas abandonadas del Guiniguada

Vista del barranco de Guiniguada, donde hay numerosas fincas agrícolas abandonadas. JOSÉ CARLOS GUERRA

Dotar a la ciudad de nuevos espacios de ocio en la naturaleza y mejorar la calidad medioambiental de la capital. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria comprará terrenos en desuso o degradados con este objetivo. La sociedad municipal Geursa ha lanzado una oferta de concurso público para adquirir parcelas de terreno agrícola o urbanizable dentro del término municipal bajo una serie de requisitos. Javier Doreste, concejal del área de Urbanismo, señala que entre sus prioridades está conseguir la titularidad de las charcas de San Lorenzo y de las fincas abandonadas en el entorno del barranco Guiniguada.

El Ayuntamiento ha abierto ya el plazo para presentar propuestas, el cual seguirá vigente durante los próximos dos meses, aunque según Doreste este podría prolongarse hasta noviembre. La idea es que los propietarios de fincas y parcelas con grandes dimensiones dentro del término municipal de la capital grancanaria presenten sus propuestas de venta ante las oficinas de Geursa para poder crear así una bolsa de suelo disponible que posteriormente saldrá a subasta para ser adquiridas por parte del Consistorio el próximo año, previsiblemente.

El Ayuntamiento señala que "si bien no se excluye de partida ninguna finca" tendrán prioridad las que cumplan una serie de características. A saber, una superficie mínima de 10.000 metros cuadrados e incluir zonas que por sus condiciones orográficas sean aprovechables y, además, que estén ubicadas en un espacio con una "alta calidad expositiva y adecuada a la valoración y disfrute social del paisaje". Se tendrán muy en cuenta aquellos terrenos con un importante valor natural, que puedan albergar construcciones de interés histórico, etnográfico o arqueológico; o con una alta capacidad agrícola o de reforestación.

La idea es poder desarrollar así la política medioambiental prevista por el actual grupo de gobierno en el Consistorio. Doreste señala que como prioridad se marcarán la adquisición de los terrenos que conforman las charcas de San Lorenzo, cuya recuperación llevan pidiendo grupos ecologistas desde hace varias décadas; además de las fincas abandonadas en los barrancos del Guiniguada y de Tamaraceite, en este último se conserva una noria hidráulica del siglo XIX.

"Una vez podamos adquirir los espacios se determinarán sus futuros usos", señala el concejal. De esta manera, podrían pasar a albergar parques, zonas de esparcimiento, huertos urbanos, zonas agrícolas con ofertas de empleo o simplemente reforestar el entorno con flora autóctona del Archipiélago. Además de poner en valor el patrimonio histórico hoy abandonado en zonas de transición entre el campo y la ciudad.

Las parcelas deberán estar categorizas como de suelo urbano no consolidado, rústico o urbanizable. Esto permitirá, señala Doreste, que algunas de las fincas también puedan ser utilizadas para nuevas dotaciones para servicios o vivienda pública, "aunque esta no es la prioridad del proyecto", indica el edil.

Las bases del concurso también especifican que las fincas deberán estar libres de cargas y estar registradas en el catastro debidamente, en caso de contar con contratos de servidumbre se valorará caso por caso. "Se trata de un proceso para adquirir terrenos donde prima la transparencia total", apunta Doreste al respecto. Una vez estén presentadas las distintas ofertas Urbanismo presupuestará la compra, que será mediante subasta, según su idoneidad.

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