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Turismo

El alquiler de viviendas vacacionales sufre un varapalo en la capital

Isleños y visitantes de la Península prefieren alojarse en casas unifamiliares en el campo a edificios en las ciudades, por lo que bajan la ocupación y los precios

Edificio con una vivienda vacacional en la calle Albareda de la capital grancanaria, zona del Puerto. ANDRÉS CRUZ

Encontrar un apartamento en régimen de alquiler vacacional a escasos metros de la playa de Las Canteras a 50 euros la noche para dos personas era una tarea prácticamente imposible el verano pasado. La crisis económica generada por la pandemia de la Covid-19 ha hecho esto posible. La ausencia de visitantes extranjeros ha obligado a muchos propietarios de pisos turísticos a bajar los precios, al mismo tiempo que otros tantos han decidido sacarlos de este mercado. El presidente de la Asociación Canaria del Alquiler Vacacional (Ascav), Javier Valentín, señala que "el pronóstico no es favorable", pues el cliente se está decantando más por viviendas unifamiliares fuera de las grandes ciudades.

Son numerosas las familias que, después de un largo confinamiento han decidido pasar un tiempo fuera de sus residencias habituales en casas con jardín o incluso piscina fuera de entornos urbanos. "Están sufriendo más las viviendas situadas en edificios comunitarios", apunta Valentín. "Los datos que manejamos indican un notable bajón en la ocupación en la capital, la gente valora más estar de manera más individualizada", explica.

De esta manera, familias provenientes de Tenerife, Lanzarote o Fuerteventura, y también habitantes de la propia ciudad, se han decantado por pasar días o semanas en casas unifamiliares situadas en las afueras de la capital o ya en pleno campo grancanario. Pero, los datos reflejan que más del 70% de las viviendas vacacionales registradas en el municipio de Las Palmas de Gran Canaria están en torno a Las Canteras.

"El sector sobrevive con el turismo local y en menor medida el peninsular", indica Valentín. Las reservas para los meses de la temporada alta de visitantes extranjeros, entre octubre y marzo, han descendido. Incluso, algunas que ya estaban gestionadas desde el pasado invierno para el próximo año ya han sido canceladas.

La incertidumbre por las medidas anti covid que adopta cada estado en Europa hace que la mayor parte de los posibles turistas se vuelvan reticentes a la hora de desplazarse. Las cuarentenas impuestos a los viajeros procedentes de España en países como Reino Unido o la cancelación de los vuelos entre el Archipiélago y sus lugares de origen están detrás de todo esto. Y lo cierto es que entre la planta hotelera tradicional de la ciudad no todos los establecimientos han abierto este verano por este mismo motivo.

"La situación va fatal, nada que ver con los veranos anteriores, he pasado de tener todo reservado a que los apartamentos estén semanas enteras vacíos", señala Dolores Santamaría, administradora de seis pisos turísticos en la capital, situados todos entre la avenida Mesa y López y Las Canteras, aunque propietaria de tan solo uno de ellos. Este trabajo supone su único ingreso desde hace cinco años, por lo que ahora ha tenido que verse obligada a pedir ayuda económica a sus familiares para poder seguir adelante, señala.

"Las pocas reservas llegan de última hora, de un día para otro", indica. Estas principalmente son de familias procedentes de otras islas que quieren pasar unos días en la capital. Aunque también hay quienes se desplazan por motivos de trabajo o de consultas médicas. Mientras, se mantiene a la espera de la reactivación del mercado internacional.

En las últimas semanas le han cancelado su estancia varias familias de origen extranjero. "Tengo una de Suecia que está esperando a ver si les cancelan o no los vuelos", indica Santamaría. Y es que la pérdida de conectividad aérea entre el Archipiélago y los países nórdicos a raíz de la pandemia le ha perjudicado. Lo mismo con otra pareja de Finlandia, recién jubilada y que en esta ocasión su intención era pasar seis meses en la Isla y no uno como venían haciendo hasta ahora, apunta Santamaría.

Por estos motivos ha decidido bajar los precios de las viviendas considerablemente. Es más, destaca que, por el momento tiene todo el invierno "abierto", en cuanto a reservas se refiere, situación que no le había ocurrido hasta ahora a estas alturas del año. "Solo tengo ocupadas las navidades, ahí la gente prefiere esperar hasta el final para cancelar", apunta.

Lo cierto es que son muchos los propietarios de viviendas vacacionales que han decidido sacarla del mercado. Unos prefieren mantenerlas vacías a la espera de la llegada del turismo y otros han optado por pasarse al mercado del alquiler residencial de corta o larga duración. Y es que en los portales inmobiliarios como Idealistas son muchos los pequeños estudios en el entorno de Las Canteras y Santa Catalina que han comenzado a ofertarse desde la cuarentena.

En muchos de ellos predomina la misma premisa "estancias máximo de seis meses", según los expertos inmobiliarios utilizan esta estrategia con la intención de volver a optar por el vacacional una vez pase la pandemia. Otros han optado por colgar el cartel de "se alquila" en la ventana para captar al isleño que quiera pasar unos días junto a la playa. Múltiples maniobras con un mismo fin, reflotar un sector tocado.

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