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Los vecinos de Almatriche Bajo reclaman aceras en la carretera general hasta Siete Palmas

Los peatones deben ir por la calzada en muchos tramos v La obra se va a demorar por la Covid-19

Los vecinos de Almatriche Bajo reclaman aceras en la carretera general que une el barrio con Siete Palmas. Se trata de una reivindicación que los residentes en la zona llevan haciendo desde hace varias décadas pero que todavía no se ha hecho realidad. La vía manteniendo en buena medida unas características propias de una zona en transición entre el campo y la ciudad, por lo que supone un peligro a quienes quieren desplazarse por ella a pie, aseguran.

"Si quieres ir a la farmacia o a cualquier comercio hay tramos en los que no tienes otro remedio que caminar por la calzada", señala Fernando Miguel, vecino de la calle Juan Hidalgo. Y es que las pocas tiendas del barrio se encuentran en esta carretera. La transformación de esta vía es competencia del Cabildo, al ser una travesía de la carretera GC-310. Tanto el alcalde, Augusto Hidalgo, como el entonces candidato socialista a la presidencia del Cabildo, Luis Ibarra, prometieron mejoras en la zona en la campaña electoral del año pasado durante una visita. "Recientemente me dijeron que el proyecto estaba aprobado, pero que se iba a demorar por la pandemia", señala este vecino.

"Ya de la accesibilidad ni hablemos", indica Miguel. Lo cierto es que los pocos tramos en los que hay acera esta carece de un ancho suficiente por el que pueda circular una persona con movilidad reducida. Aunque a decir verdad, son más los tramos en los que no existe ningún tipo de vereda segura por donde circular.

Entre la calle Serventia y Barbusano la carretera cuenta con una acera de una manera continúa tan solo a mano izquierda en sentido bajada, cuando los pocos comercios, entre ellos la farmacia, están justo enfrente. Mientras, de Barbusano hasta la rotonda del acueducto la calle carece de este tipo de infraestructura urbana.

"Nuestra gran preocupación es el paso de peatones, los coches van a mucha velocidad", señala Cathaisa Pérez Díaz, farmacéutica. "Hace un par de años atropellaron a una mujer mientras cruzaba la calle, se quedó con secuelas", indica esta. "Deberían poner al menos un guardia muerto que les obligue a frenar", añade. La velocidad está limitada a 40 kilómetros por hora al ser vía urbana, pero los vecinos afirman que esta se supera con creces. "No te paran, te tienes que meter y con cuidado", recalca.

Muchos utilizan esta vía para ir a Siete Palmas andando. La alternativa es el tramo sin acabar de la calle Juan Hidalgo, el cual conecta directamente con Felo Monzón. Este está repleto de suciedad y al llegar a la rotonda previa a El Corte Inglés no hay pasos de peatones por donde cruzar de manera segura.

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