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La recuperación de una finca histórica

La Mayordomía y su ermita serán un gran parque etnográfico y agrícola

El Ayuntamiento da el primer paso para aprobar el plan especial de protección de la histórica finca junto al barranco de Tamaraceite

A la sombra de uno de los puentes de la circunvalación, a medio camino entre Siete Palmas y Tamaraceite, se esconde uno de los conjuntos históricos de la capital más relevantes. Las Casas de la Mayordomía y la ermita de San Antonio Abad fueron declaradas Bien de Interés Cultural por el Gobierno autonómico en 1995. Desde entonces se han ido sucediendo los proyectos municipales para recuperar una finca que hasta comienzos de los años 60 estuvo cubierta por un mar de plataneras, pero todos quedaron en los cajones de la alcaldía. Finalmente, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria presentó esta semana un borrador ante la Comisión de Pleno de Desarrollo Sostenible para dotar a este espacio de un plan especial de Protección y Ordenación. Este permitiría convertir unos terrenos ahora degradados en un gran parque con un carácter etnográfico y agrícola.

Entre las alternativas presentadas por el servicio de Urbanismo en la evaluación simplificada destaca la posibilidad de incluir huertas agrícolas, recuperar los estanques que en su día abastecieron a la finca, reconstruir una serie de edificaciones derruidas, además de distintas alternativas como un gran área recreativa o una zona de talleres artesanales. El proyecto también plantea abrir conexiones peatonales con los barrios circundantes con el objetivo de dar mayor continuidad a los distintos espacios verdes de la zona. Tras pasar por la Comisión de Pleno, ahora irá al Órgano Ambiental para finalmente desarrollar un plan definitivo que deberá ser aprobado en sesión plenaria.

Tiempos de la Conquista

La historia de La Mayordomía se remonta a tiempos de la Conquista, según destaca la propia memoria redactada por el servicio de Urbanismo a la que ha podido tener acceso este periódico. Tras la incorporación de la Isla a la corona de Castilla la titularidad de estas tierras fueron designadas a las familias Muxica, Lezcano, Bachicao y Rodríguez de Palenzuela; luego, en el siglo XVII pasarían al coronel Jacinto Falcón. Los técnicos señalan que probablemente las tierras tuvieran ya un uso agrícola y ganadero, sin embargo, "no ha sido posible testimoniar construcciones, enclaves o estructuras de esos siglos".

En la finca existen una serie de construcciones medio derruidas junto a la vereda del barranco de Tamaraceite, justo donde está situada la presa homónima. Estos restos podrían corresponder con un antiguo oratorio de primeros del siglo XVIII dedicado a San Sebastián y San Buenaventura, junto a varios cuartos y un pajar. Según los testimonios recopilados por los técnicos, estas edificaciones fueron abandonadas por estar junto a "un agua poco decente", por lo que hace pensar que se refieren a las charcas del cauce. La clave podría estar en la forma de nave del viejo inmueble.

Hipótesis aparte, la ermita de San Antonio Abad, centro neurálgico del conjunto, está datada en la segunda mitad del siglo XVIII; aunque según la ficha BIC del Gobierno de Canarias una construcción primitiva pudo haber sido fundada por el conquistador Juan Rejón. Está compuesta por una sola nave con un tejado a dos aguas. La zona del presbiterio cuenta con un artesanado mudejar y destacan la portada de sillería donde se conserva el águila bicéfala, símbolo de la Casa de Austria. El campanario y las bolas esquineras de la fachada fueron añadidos en una intervención en los años 20.

Junto a la ermita hay una serie de casitas propias de una explotación agraria, algunas conservan el suelo original de cantería. Además, varias ventanas cuentan con arcos de medio punto, según destaca la ficha BIC. El templo y el resto del conjunto sí ha sido reformado en las últimas décadas, es más, según la memoria del plan especial en su plaza se celebraban hasta hace "bien poco" actos festivos tales como el arrastre de bueyes, luchadas o carreras de caballos.

En cuanto a la finca, en 1919 la adquirió José Rivero, alcalde entonces de San Lorenzo, cuya familia la vendería posteriormente a Matías Vega Guerra. En la misma hubo una plantación de plataneras, pero también otros frutales como higueras, duraznos o aguacateros, según la memoria. La parcela tuvo hasta cuatro estanques, de los cuales se conservan tres, el cuarto estuvo situado bajo el viaducto de la GC-3, por lo que todos los planes de desarrollo y recuperación del entorno proyectan en este punto un aparcamiento.

Según la legislación canaria, los conjuntos históricos deben tener un plan especial. En este caso, La Mayordomía carece de uno, por lo que va con 25 años de retraso. En 1999 la empresa pública Gesplan, bajo encargo del Consistorio, aprobó un proyecto preliminar al respecto, pero este nunca se llegó a tramitar. No obstante, sus criterios básicos sí han sido incluidos en los sucesivos planes generales de ordenación (PGO) del municipio. Y es que, tal y como destaca Urbanismo en su memoria la finca en cuestión "ha mantenido el carácter rural en un entorno en el que la edificación se ha consolidado y por ello se configura como un potencial espacio de relación entre la ciudad y el campo".

El objetivo común del proyecto, según el borrador, será tener como centro el conjunto histórico a modo de "idea generadora del espacio público a crear, para obtener así un parque diferenciado", es decir, dotar a la zona de un lugar alejado de lo que normalmente se entiende como un parque urbano. También especifica la necesidad de "solventar" la barrera que supone el barranco de Tamaraceite para dar una sensación de "continuidad" con otros barrios.

Entre las propuestas, Urbanismo expone hasta cuatro alternativas. Todas plantean la creación de zonas de cultivo, la restauración de las edificaciones dentro de la parcela, la preservación del palmeral y la flora autóctona cercana al cauce y presa de Tamaraceite, la conexión peatonal con la finca de Las Perreras -con la intención de adquirir y restaurar esta parcela en un futuro- y un aparcamiento bajo la circunvalación.

La primera de las propuestas sería la menos invasiva. Esta plantea recuperar la finca agrícola, es decir, regenerar el terreno para que pueda albergar de nuevo plataneras u otros cultivos frutales / hortícolas. Además, se propone recuperar el sistema de riego mediante acequias, todo respetando los ejemplares destacados de palmeras y tabaibas, entre otras especies.

La segunda propuesta tendría un carácter más educativo, con varias construcciones nuevas que servirían de talleres artesanales. La idea sería recuperar parte de los cultivos desaparecidos y utilizar la vivienda derruida para fines culturales. Además, los técnicos proponen un área recreativa y otra polivalente con un anfiteatro para ferias y exposiciones.

La tercera incluye una cafetería junto a la ermita "que funcionará como pieza clave de este nuevo espacio", señalan los técnicos, además de áreas dotacionales con el objetivo de divulgar e informar sobre los cultivos tradicionales en las Islas con pequeños jardines y zonas de picón. Al igual que en la anterior alternativa, se plantean varios accesos peatonales desde la carretera de Las Torres.

La cuarta es una mezcla de todas estas propuestas donde no predomina un uso en concreto. El edificio dedicado a la restauración estaría en este caso cerca del barranco. Contempla un área recreativa con mesas para comer en familia, una zona polivalente, otra para jardines y actividades lúdico-educativas y también habría espacio para cultivos tradicionales.

Las dos últimas alternativas plantean la construcción de una pasarela peatonal sobre el muro de la presa de Tamaraceite o en paralelo a este para conectar la finca con el parque de La Mayordomía, en Lomo de los Frailes. Esta infraestructura ya está contemplada en el PGO vigente (2012), según detallan en el borrador. Esto permitiría dotar al distrito Tamaraceite San Lorenzo Tenoya de un área verde de grandes dimensiones.

El proyecto pone especial hincapié en preservar el carácter natural del entorno. En este sentido, la memoria redactada por Urbanismo habla de potenciar con "carácter prioritario" la adecuación de una arboleda y matorral alto en la ladera que separa la finca del cementerio de San Lázaro, además de regenerar el tabaibal existente.

El proyecto pone énfasis en la necesidad de preservar los márgenes del barranco de Tamaraceite. Allí conviven numerosos ejemplares de palmeras canarias, algunas centenarias, además de otras especies de flora autóctona; y es que este lugar está reconocido dentro del catálogo de Protección Medioambiental del municipio. Con todo, el plan parcial intentará aunar las características del entorno: las agrícolas y las etnográficas.

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