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Playas Contaminación

El Confital, un paraíso pese a los vertidos

Los bañistas disfrutan de este espacio, que tiene prohibido el baño desde 2017, pese a que se ha detectado otro repunte de bacterias fecales; el cuarto en lo que va de año

El Confital era este fin de semana un oasis en un verano atípico en el que la mascarilla se ha convertido en un artículo básico para frenar el coronavirus al igual que lo es ya la protección solar para evitar el cáncer de piel. Los pocos bañistas que disfrutaban de un día de playa estaban más preocupados por el rebrote de casos de coronavirus en la capital, la vuelta al cole con la pandemia y cómo afectará el invierno al virus, que por la calidad del agua. La playa, que permanece desde hace tres años con el cartel de prohibido el baño por detectarse periódicamente indicadores de contaminación fecal en sus aguas, sin que aún se haya localizado su origen, volvió a tener la pasada semana los enterococos elevados: 340 UFC (Unidades formadoras de colonias) por cada cien mililitros, una cifra que casi dobla el máximo permitido, cifrado en 185 UFC.

El último episodio importante este verano, según los datos que recoge el Sistema Nacional de Información de Aguas de baño, conocido como Náyade, fue el pasado 20 de julio, cuando se alcanzaron los 1000 UFC/100 mililitros.

El primero de los picos de este año se detectó el 21 de enero, con 480 UFC, seguido del 2O de julio anteriormente mencionado y un tercero, el 3 de agosto, en el que se contabilizaron 250 UFC. El resto de los meses las bacterias fecales han estado por debajo de los cien, salvo el 30 de junio que se llegó a 150 UFC.

Alodia Ortega, vecina de Schaman, disfrutaba este sábado de un día de playa con su familia y unos amigos, con la suerte de que la distancia de seguridad exigida por el coronavirus estaba más que salvada en El Confital. "La pasada semana [por el miércoles, 3] estábamos en un charco con unos amigos y apareció la policía local, nosotros pensábamos que venían a decirnos que éramos más de seis personas y que no podíamos estar juntas por lo del coronavirus, pero nos dijeron que no nos podíamos bañar. Nos dio coraje y la cosa se revolucionó un poco, tanto es así que llamaron a unos refuerzos", contaba la mujer, aún perpleja porque les señalaron que si se querían bañar cogieran un cubo de agua y se mojaran pero que, en el mar, no estuvieran. "No sé si eran nuevos o qué, pero se fueron por la avenida y comenzaron a multar a todo el que no tenía la mascarilla bien puesta", continuó Alodia, que indicó que llevan años bañándose en El Confital y siempre se han encontrado con "el agua limpita" pese a la recomendación de no bañarse. Lo mismo dijeron sus amigos de La Isleta.

Lidia Sánchez y Vanessa Suárez buscaban sitio para instalarse. "Con la covid hemos preferido venir al Confital porque hay menos aglomeraciones", decía Lidia- La mujer reconocía que a principios de verano vio un cartel que prohibía el baño pero no detectó que las aguas estuvieran sucias. Vanessa apuntó que su novio, que es de La Isleta, siempre se ha bañado, aunque los vertidos siempre han estado en el aire. "Que si venía de la Casa Roja, que si de la red de saneamiento; yo creo que es una cuestión política", puntualizaba la joven, que reclamaba mantener el espacio natural "protegido".

La libertad que da El Confital en tiempos de pandemia también era resaltada por la familia Hernández Rodríguez, vecinos de La Isleta, que habían decidido pasar por un asadero para comprar un pollo y papas para disfrutar más tiempo de la playa. "Somos habituales de la playa, hay más espacio, libertada y comodidad que la saturación que tiene siempre Las Canteras", comentaba la mujer, más preocupada por el coronavirus que por los vertidos fecales, de los que no sabían nada.

En abril se cumplieron tres años de la prohibición del baño pero sigue sin localizarse el origen de la contaminación. El Ayuntamiento ha hecho catas en la playa, así como mejoras en la red de saneamiento de Las Coloradas y de La Isleta por si hubiera alguna fuga. Y la propia Base General Alemán Ramírez también arregló su red sanitaria, pero el foco sigue sin aparecer. Los vertidos van y vienen cada cierto tiempo, pero los bañistas permanecen fieles al Confital.

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