El 70% del pescado congelado que se desembarca en el puerto de La Luz y de Las Palmas se reenvía luego al mercado asiático, normalmente a China y a Japón, y, en menor medida, a Corea del Sur.

Según datos de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, el año pasado se desembarcaron en La Luz 563.460 toneladas de pescado congelado, casi un 4% menos que durante 2009. Ese pescado llega a la Isla a bordo de una treintena de mercantes con base en el Puerto pero que cada mes se desplazan hasta los caladeros africanos para embarcar las capturas de los pesqueros que faenan aquellas aguas.

La mayoría de las flotas pesqueras pertenecen también a países como China, Japón y Corea que mantienen acuerdos comerciales con varios países del África Occidental. Los caladeros más importantes se localizan en Guinea Conakry, Guinea Bissau, Senegal, Sierra Leona, Liberia, Gabón y Angola.

El 100% de esas capturas se desembarcan en La Luz y aquí se distribuyen a los congeladores o a contenedores para ser exportados a Asia en nuevos mercantes. A los congeladores suele ir el 30% del pescado congelado, porcentaje que luego se distribuye por todas las Islas en incluso una pequeña parte se manda a la Península.

Este tránsito de mercancía entre Gran Canaria y los caladeros africanos es el que se está viendo afectado por las nuevas y más estrictas medidas de control impuestas por la UE al Puerto. Según la asociación Portupyme, la presión sobre los armadores de los pesqueros, la mayoría asiáticos, es tal que muchos han decidido desembarcar las capturas en Cabo Verde donde no les ponen tantas trabas. "Con los nuevos controles el armador no cobra hasta pasado más de 60 días y con la crisis que hay son muchos días sin cobrar", explica Manuel León, de Portupyme.

León advierte que cientos de personas viven también del tránsito de esta mercancías en La Luz y que si los mercantes dejan de venir muchas familias se quedarán sin sustento.