Resulta de lo más arraigado y castizo de Canarias escuchar, o haber oído alguna vez, a una abuela recordar cuando se sentaba en una silla a mirar el horizonte esperando la llegada del barco que traería de vuelta a su esposo. El mar ha sido y será una constante en la vida de los canarios que han desenvuelto sus costumbres y su forma de ser conforme a las mareas y lo que ellas traían a tierra firme. De eso mismo dio constancia Juan José Laforet, cronista oficial de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, ayer en una conferencia que ofreció en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología, en la que dio la importancia merecida al Muelle de Las Palmas y a los almirantes y marinos que dieron a luz las Islas Canarias.

Laforet explicó que la historia canaria se ciñe firmemente a las idas y venidas por mar de piratas y grandes armadas que han conformado las biografías de importantes almirantes como el tinerfeño Pedro Tomás de Mesa y Baulén, nacido en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna el 29 de junio de 1755, que sirvió en la Armada Nacional alcanzando el superior empleo de teniente general de la misma y distinguiéndose en América y Europa. O Domingo Monteverde y Rivas, también nacido en San Cristóbal de La Laguna el 2 de abril de 1773 que fue marino y administrador colonial español, o el almirante Juan Bautista Antequera y Bobadilla, del mismo lugar de procedencia que los demás, nacido el 1 de junio de 1823 que sirvió además como vicealmirante a la Armada Española.

Desde hace siglos la vinculación del sentir canario con las aguas marinas ha sido brújula tanto para los ciudadanos isleños como para la Armada Española que contó en innumerables ocasiones, como se ha visto, con almirantes canarios que desarrollaron sus brillantes carreras fondeando las tempestades. Además, las islas son un punto neurálgico en las navegaciones atlánticas, pues son una plataforma tricontinental que conecta de forma estratégica Europa, África y América, y por ello han sido testigos del acontecer de la historia sirviendo de puente para descubrimientos y transformaciones importantes de las sociedades. Pero, por encima de todo, explica Laforet, que ha publicado un libro sobre este tema titulado Almirantes Oriundos de Canarias, las islas han ofrecido a esas memorias gran cantidad de hombres que serán recordados como destacados marinos.

Las Canarias y el mar

La crónica de las Islas Canarias no se entiende sin conocer su correlación con la vida marítima, por lo que tienen una historia fundamentalmente naval. Siglo tras siglo, muchas de sus transformaciones y de los eventos más trascendentales que en ellas han acontecido, llegaron a Canarias por mar o estuvieron motivadas directamente por este gigante.

Fiel testimonio de estas verdades las dan, matizó Laforet, los 200 años que se cumplen en este 2011 del inicio de las obras del muelle de Las Palmas, aunque los estudios para su creación se remontan varios años atrás, cuando el almirante y capitán de la Real Armada Española Domingo de Nava Grimón y Porlier consideró que el mejor lugar para la ubicación de un puerto era en Las Isletas. Y así se hizo muchos años después, en la segunda mitad del siglo XIX, con la construcción del que hoy conocemos como puerto de La Luz y de Las Palmas de Gran Canaria.