El Gobierno de Canarias justificó ayer el recorte de días de baile en los centros de mayores de la Isla por falta de fondos para pagar más de un día a la semana a las orquestas que los amenizan en cada uno de los 23 locales para jubilados del archipiélago canario. Asimismo, fuentes de la Consejería de Bienestar Social aseguraron que la política del Ejecutivo es potenciar otras actividades que también benefician el desarrollo personal y social de los jubilados como los talleres de pintura, fotografía o informática.

La Consejería responde de esta forma a la reivindicación de un centenar de mayores que se manifestó el pasado miércoles por las calles de La Isleta con el lema "queremos más baile". Protestaban estos jubilados contra la decisión de la Consejería de reducir a sólo un día a la semana los bailes para mayores en los centros de toda la Isla, una actividad que todos los manifestantes valoraban muy por encima de otras actividades como las que ahora quiere potenciar el Gobierno. Muchos de esos mayores defienden, incluso, que practican el baile por recomendación terapéutica de sus médicos y todos se mostraron a favor de volver a pagar los 1,50 euros que abonaban antes con tal de poder mover el esqueleto.

Las fuentes de la Consejería de Bienestar Social explicaron que está terminantemente prohibido que los usuarios paguen por cualquier actividad que se desarrolle en los centros de mayores del Archipiélago, de ahí que se restrinjan también los bailes. Con el euro y medio que pagaba antes cada jubilado se pagaba a los músicos de las orquestas que suelen amenizar dichos bailes, un gasto que no asumía la Consejería.

Desde hace unos meses es el Gobierno de Canarias quien asume ese gasto pero al no contar con fondos suficientes sólo se puede permitir el abono de una orquesta por centro cada semana. Cuando los jubilados pagaban de su bolsillo a los músicos tenían dos bailes a la semana. La Consejería informó también de que se le ha ofrecido a muchos usuarios de estos centros la posibilidad de organizar bailes igualmente pero con música enlatada en vez de en directo pero aseguran que los mayores se niegan y reclaman orquestas auténticas.