Después de dos años y medio paralizado, el proyecto de urbanización del Risco de San Nicolás vuelve a estar en marcha al llegar a un acuerdo con una de las vecinas afectadas por la obra. Se trata de la demolición de su vivienda para ensanchar los actuales 3,34 metros que mide la calle Nilo a su paso por esa casa, hasta los 5,74 metros que se quieren conseguir para que puedan circular los coches. Sin embargo, aún no hay acuerdo con el propietario del otro inmueble afectado por el vial.

En 2006 comenzaron las obras que pretendían llevar a cabo un acceso rodado con entrada y salida en el Risco de San Nicolás. Dicho plan se paralizó en 2009 por la necesidad de demoler dos viviendas. Después de 30 meses "se ha conseguido llegar a un acuerdo con la vecina que ha aceptado demoler su casa y volver a levantarla con una alguna modificación", explicó la concejala de Urbanismo, María del Carmen Hernández Bento, ayer frente a las obras.

Bento justificó la paralización y la dificultad de las obras con la situación del suelo del Risco ya que "se trata de un barrio de autoconstrucción donde las viviendas están muy pegadas". Y señaló que además se han encontrado con otro problema puesto que los vecinos están muy arraigados a sus casas. Ese es el caso de los dueños del segundo inmueble en cuestión, con los que aún no se ha llegado a ningún acuerdo. Aclaró también que conforme se van cumpliendo los tramos del vial "van arreglando escaleras, rehabilitando aparcamientos y otros tramos de acceso". Las obras, que contaron en un principio con un presupuesto de 2.268.988 euros, del que se ha gastado el 33,51%, tienen un plazo de diez meses para la remodelación de este tramo de la calle Nilo.

Pero desde la Concejalía de Urbanismo aún tienen una meta a la que llegar, pues no existe acuerdo con los propietarios de la segunda vivienda afectada por el proyecto. También se baraja la posibilidad de reducir el ancho previsto de la calle a su paso por la finca para que el inmueble no se vea afectado y así hacer innecesaria su expropiación.