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El cierre de la Casa del Marino por los migrantes con Covid-19 retrasa el curso

El Instituto Social de la Marina clausura las instalaciones por los positivos registrados entre los alojados | Delegación y Cruz Roja aseguran que los usos son compatibles

Imagen de archivo de un grupo de migrantes en el club de natación 29 de Abril, en Schamann, el pasado mes de noviembre

Imagen de archivo de un grupo de migrantes en el club de natación 29 de Abril, en Schamann, el pasado mes de noviembre

Alrededor de 300 alumnos de grado medio y superior y otros cursos impartidos por el Instituto de Formación Profesional (IFP) Marítimo Pesquero de Las Palmas de Gran Canaria todavía no han podido comenzar el curso. La Dirección Provincial del Instituto Social de la Marina (ISM), organismo del que depende, ha decidido cerrar al público la Casa del Marino, donde tiene su sede, hasta nuevo aviso por un brote de Covid-19 entre los migrantes allí alojados desde el pasado mes de noviembre, tal y como refleja la página web del centro educativo. Desde la Delegación del Gobierno y Cruz Roja aseguran que el uso habitual de las instalaciones es compatible con la presencia de estas personas.

La Casa del Marino acoge a un centenar de migrantes procedentes del continente africano desde el pasado noviembre. Ante la falta de centros de acogida la Delegación del Gobierno decidió utilizar este edificio de la capital grancanaria, donde tiene su sede la Dirección Provincial del Instituto Social de la Marina, dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Esto ocurrió en un momento en el que la ruta migratoria hacia el Archipiélago estaba reactivándose y desde entonces estas personas han convivido “sin problemas” con el personal y el alumnado, según ha indicado a este diario Juan Socorro, director del IFP.

“Ni siquiera se nos ha explicado la situación de manera oficial”, señala una madre

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“En estos momentos hay un brote de Covid-19 entre los migrantes, por lo que no sabemos cuándo podremos comenzar el curso, podremos tardar semanas”, indicó ayer Socorro. “Nuestro temor es que los chicos pierdan el año, porque necesitan un mínimo de horas para poder convalidarlo”, explicó. Según el director, el edificio “no reúne las condiciones” como para acoger a estas personas, “menos con la situación sanitaria actual”. De hecho, afirmó que estos han estado conviviendo en “antiguos despachos” que han sido “adaptados”, espacios donde ahora pasan las respectivas cuarentenas hacinados. “Entre otras cosas, carecen de baños y aseos suficientes”, recalcó. “Cruz Roja nos ha dicho que muchos sufren ansiedad por estar tanto tiempo allí encerrados”, añadió.

El brote de Covid-19 se originó a finales de agosto, momento en el que dieron positivo unas 40 personas, según indicó el IFP en su cuenta de Facebook el pasado 19 de septiembre a modo de explicación ante el descontento generado entre los padres y el alumnado. Socorro afirmó que Cruz Roja les ha comunicado que “ahora son más los positivos”, por lo que el periodo de cuarentena se ha visto alargado y con ello el tiempo de incertidumbre para reanudar las clases. Por el momento, el instituto señala en su página web que esperan poder arrancar el curso escolar “a lo largo del mes de septiembre”, el cual finaliza el miércoles de la próxima semana; mientras están “a la espera de ratificar fechas definitivas”.

El IFP solicitó en dicha red social el pasado 19 de septiembre “una reubicación adecuada del centenar de migrantes que están en estas instalaciones”. Es más, recalcaron que “desde esta dirección y desde el claustro del Centro, entendemos que no es viable comenzar el curso académico con un centro de acogida de inmigrantes en el mismo edificio, en el actual estado de alarma sanitario”.

Socorro indicó a este diario que la Dirección Provincial del ISM tomó la decisión de cerrar el edificio al público tras conocer la existencia de un brote de Covid-19, a pesar de que sí estuvo funcionando durante los meses de junio, julio y agosto para temas administrativos. Una medida preventiva para “asegurar” la salud de los trabajadores, del alumnado y de quien necesite hacer uso de estas instalaciones, explicó el director del centro educativo. Y es que desde el ISM temen que se produzcan más contagios entre los migrantes alojados allí; “el instituto ocupa cuatro plantas del edificio, pero hay escaleras que compartimos con ellos, por ejemplo”, señaló.

Fuentes de la Delegación del Gobierno en Canarias indicaron por su parte que la estancia de los migrantes es compatible con el uso habitual del inmueble. Además, sostuvieron que tienen previsto realizar “en los próximos días” una reunión con los representantes del instituto. Cruz Roja, organismo sin ánimo de lucro que atiende a los alojados en la Casa del Marino y en otras dependencias de la Isla, mantiene una postura similar. Su presidente en Canarias, el doctor en Medicina Antonio Rico, ha afirmado a este diario que las cuarentenas por las que están pasando estas personas “no tienen por qué interferir con el funcionamiento de otros departamentos del edificio”.

La Casa del Marino acoge un instituto de FP, la sede de Salud Marítima y otras dependencias

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Mientras tanto, los padres y alumnos del centro de FP han mostrado su malestar. Una de las madres de estos chicos, quien ha preferido mantenerse en el anonimato, se ha puesto en contacto con este periódico ante la situación de “incertidumbre” que viven. Más teniendo en cuanta que el pasado curso ya fue bastante atípico, pues las clases solo transcurrieron con normalidad hasta marzo, mes en el que el Gobierno central declaró el Estado de Alarma. “Ni siquiera se nos ha comunicado de la situación de manera oficial, mi hijo se enteró por redes sociales”, aseguró ayer por teléfono. “No se puede privar a 300 alumnos del derecho a la educación”, subrayó al tiempo que pedía “soluciones” y poder reanudar ya la actividad lectiva.

La Casa del Marino acoge varios organismos. El ISM concretamente aglutina otras funciones además del IFP -el cual imparte cuatro ciclos de grado medio, dos de grado superior y otros títulos específicos para profesionales del sector marítimo-. Tienen sede allí Sanidad Marítima, el centro de Formación Ocupacional Marítima y otras gestiones administrativas relacionadas con trabajadores del régimen del mar. Actividades que están paralizadas en estos momentos. El inmueble también es sede de un centro de día para pacientes de salud mental, el cual depende directamente del Servicio Canario de Salud (SCS).

Con todo, lo cierto es que desde que comenzara la actual crisis migratoria a finales del año pasado la Delegación del Gobierno ha ido alojando a estas personas llegadas en patera de manera errática ante la falta de centros de acogida. Es más, en la Casa del Marino llegaron a haber unas 200, según el IFP, “por la presión del ISM”, parte de estas fueron trasladadas a otros centros de acogidas improvisados -de hecho, desde el instituto han señalado que los llevaron allí “de noche y en fin de semana”-.

Desde finales del año pasado se han utilizado en la capital polideportivos como el de El Batán o en el club de natación 29 de Abril de Schamann, además de una nave en el Puerto. Además, en las últimas semanas han hecho uso de varios hoteles de la ciudad, aprovechando que estaban cerrados por la crisis turística derivada de la pandemia. También han ubicado un grupo en el inmueble del CEIP León, en El Lasso, el cual ha estado cerrado desde el otoño de 2017 tras dañarse su estructura en un temporal. Por otro lado, los menores no acompañados llegados en patera han sido trasladados a distintos hogares tutelados por el Gobierno de Canarias; uno de estos, situado en la capital, sufrió un ataque racista a primeros de septiembre, pues un grupo sin identificar tiró piedras contra el centro.

APERTURA DEL IES FELO MONZÓN

El IES Felo Monzón, en el barrio capitalino del Zurbarán, abrirá previsiblemente sus puertas el próximo lunes, 28 de septiembre. La residencia escolar contigua al centro funcionó durante los últimos meses como centro de acogida de migrantes, por lo que, desde que estos fueron reubicados la Consejería de Educación ha estado inmersa en las tareas de desinfección de las instalaciones para evitar posibles casos de Covid-19. Este no ha sido el único centro escolar donde la Delegación del Gobierno ha alojado a personas llegadas en patera; el otro sería el CEIP León, en el barrio de El Lasso, donde no se imparten clases de infantil y primaria desde el otoño de 2017 por deficiencias en la estructura tras unas lluvias, situación que no ha gustado al colectivo de padres y madres de la zona, pues desde entonces han tenido que desplazarse a Pedro Hidalgo. | A. V.

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