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El Nobel de la Paz reconoce la labor del Programa Mundial de Alimentos

La agencia de las Naciones Unidas recibe el galardón por su lucha contra la malnutrición | Cuenta con una base logística en el Puerto de La Luz desde 2012

El Nobel de la Paz reconoce la labor 
del Programa Mundial de Alimentos

El Nobel de la Paz reconoce la labor del Programa Mundial de Alimentos

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas ha sido galardonado con el Nobel de la Paz 2020. La agencia de la ONU ve reconocido de este modo su trabajo desde hace casi 60 años en la lucha contra el hambre y para “mejorar las condiciones para la paz en áreas afectadas por conflictos”, según señala la organización que otorga cada año estas distinciones. El premio también ha sido recibido con “orgullo compartido” en el Puerto de La Luz, donde el PMA abrió en 2014 una base logística desde la que a lo largo de estos años se ha distribuido comida para casi tres millones de personas.

El PMA es, además de una organización humanitaria, una gigantesca agencia logística capaz de mover en poco tiempo millones de toneladas de alimentos a través de todo el planeta para atender situaciones de hambruna, catástrofes o conflictos. El Comité Noruego de los Nobel, que cada año selecciona a la persona o entidad valedora del galardón de la Paz, destaca en su anuncio que “durante 2019 ofreció asistencia a casi 100 millones de personas en 88 países que son víctimas de situaciones de grave inseguridad alimentaria y hambruna”. La situación fue especialmente grave el año pasado: 135 millones de seres humanos sufrieron hambre extrema, la mayor cantidad en muchos años, en muchos casos por conflictos armados.

El Comité Noruego puso el foco sobre este último hecho a la hora de anunciar el galardón y subrayó el “círculo vicioso” que conforman el hambre y las luchas armadas: “Las guerras y los conflictos pueden causar inseguridad alimentaria y hambre, igual que el hambre y la inseguridad alimentaria pueden provocar que conflictos latentes se desborden y se pase al uso de la violencia”. Esto, sumado a la emergencia sanitaria del coronavirus, hace que “el mundo esté en peligro de experimentar una crisis alimentaria de proporciones inconcebibles” si organizaciones como el PMA no obtienen el apoyo financiero que han solicitado. El galardón, que incluye una aportación económica cercana al millón de euros, supondrá una ayuda directa a la organización.

El Nobel de la Paz reconoce la labor del Programa Mundial de Alimentos

La combinación de pandemia y conflictos armados ya está provocando estragos en países como Yemen, la República Democrática del Congo, Nigeria, Sudán del Sur o Burkina Faso, en los que está aumentando considerablemente el número de personas al borde de la inanición. “Hasta que llegue el día en que haya una vacuna, la alimentación es la mejor vacuna contra el caos”, recordó ayer el Comité Noruego citando al propio Programa Mundial de Alimentos. La elección de una agencia de la ONU también es un modo de subrayar “la importancia del multilateralismo y las organizaciones internacionales en la resolución de los problemas globales”, según la presidenta del Comité, Berit Reiss-Andersen.

El director del PMA, David Beasley, mostró ayer su satisfacción por el premio, que espera que sirva para que “no nos olvidemos de aquellos que sufren por culpa de las guerras, los conflictos y el cambio climático”. En una entrevista publicada por la propia organización de los Nobel, insistió en que “no podemos olvidarnos de ellos, debemos comprometernos más allá del deterioro económico, de la Covid o de cualquier circunstancia”, y exhortó a los líderes mundiales a que asuman como una responsabilidad acuciante la lucha contra el hambre: “Con toda la riqueza que hay en el mundo, con toda la experiencia y toda la tecnología que hay, nadie debería irse a la cama con hambre, nadie”.

Los trabajadores del PMA, unos 16.000 en todo el mundo, también se congratularon por el respaldo que supone el Nobel de la Paz a su esfuerzo diario. La canaria Lola Castro, directora regional de la organización para África del Sur, reconoció a este periódico que este ha sido “un año muy duro” porque “se han multiplicado el número de personas y los conflictos”, pero también porque con la pandemia muchos “no han podido tomarse ni un descanso”. Desde Kenia, el antiguo jefe de la oficina del Programa en Madrid, Antonio Salort-Pons, recordó a través de sus redes sociales “a aquellas personas que se han dejado la vida trabajando para el PMA” y confió en que el galardón ayude a “conseguir en algún momento erradicar el hambre”.

El premio Nobel de la Paz al Programa Mundial de Alimentos fue celebrado también en Canarias, donde la agencia cuenta con una base logística que ha resultado clave en algunas de las operaciones humanitarias llevadas a cabo en África en los últimos años. Sus naves están en el interior del Puerto de La Luz, cuyo presidente, Luis Ibarra, describió ayer el galardón como “un orgullo compartido” por la aportación de la Autoridad Portuaria y de la comunidad portuaria en un programa “que salva vidas y dignifica a los seres humanos, tanto a los que reciben la ayuda como a los que participamos para que les llegue”.

El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, destacó la capacidad que tiene la base del PMA para atender emergencias humanitarias en África con rapidez gracias a la ubicación como “conexión entre continentes” del Archipiélago y afirmó sentir que “un trocito de ese premio” está en las Islas. “Hay seis estructuras del Programa Mundial de Alimentos en el mundo y una está en Canarias”, recordó en declaraciones a los medios de comunicación durante la visita a Las Palmas de Gran Canaria del ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del Gobierno de España, José Luis Escrivá.

Desde el Cabildo de Gran Canaria, que cada año canaliza un millón de euros en ayudas a los campos de refugiados saharauis de Tinduf a través del Programa Mundial de Alimentos, su consejero de Cooperación Institucional y Solidaridad Internacional, Carmelo Ramírez, destacó “el método que utilizan, la eficacia y la prontitud” a la hora de realizar los envíos, consistentes en más de 1.000 toneladas de gofio. El reconocimiento a la agencia de la ONU es, a su juicio, “un motivo de satisfacción, para que el papel que Canarias juega de cara a otros continentes sea de solidaridad, de cooperación”.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que participa en el traslado de las naves del Programa Mundial de Alimentos que actualmente se encuentran en el muelle Sanapú hasta una nueva ubicación en la dársena exterior del Puerto, también felicitó a la agencia por el “merecido premio” anunciado ayer por la mañana en Oslo. En un comunicado, el consistorio hizo hincapié en “la máxima operatividad, eficiencia y conectividad” que ofrecen las instalaciones portuarias de La Luz para la labor humanitaria que lleva a cabo la organización en África y recordó que su trabajo “es imprescindible” en la lucha contra el hambre en todo el planeta.

9.000 toneladas de comida

La base del Programa Mundial de Alimentos ha atendido las necesidades alimentarias de unos tres millones de personas desde que se instaló en Las Palmas de Gran Canaria en 2012. Repartidas entre el muelle Sanapú y la avenida de las Petrolíferas, sus naves permiten tener guardadas 9.000 toneladas de comida en unas condiciones óptimas para su conservación gracias al clima de la ciudad. Las instalaciones ofrecen 1.928 metros cuadrados de almacenamiento bajo techo, 2.430 al aire libre y 60 en frío. La mercancía puede ser transportada en poco tiempo a miles de kilómetros de distancia para responder sin demora a demandas urgentes de atención humanitaria, como ocurrió durante la respuesta del PMA a la epidemia de ébola de 2014, cuando La Luz sirvió como zona de almacenamiento y redistribución de mercancías, o tras la crisis de Boko Haram. Desde la Isla partió el primer avión con ayuda destinado a Nigeria con 125 toneladas de comida a bordo, para lo que solo fueron necesarios dos días desde que el equipo del PMA en Las Palmas de Gran Canaria recibió la notificación hasta que los alimentos subieron a la aeronave. | J.C.G.

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