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Tejidos y joyas que nacen de la tierra

El taller de tejeduría artesanal de Ulrike Güse en la calle Rosarito exhibe hasta el viernes las piezas de Alicia Salcedo inspiradas en la naturaleza y el paisaje de las Islas

Ulrike Güse y Alicia Salcedo, en uno de los telares de Ulitasloom

Ulrike Güse y Alicia Salcedo, en uno de los telares de Ulitasloom

Hace no demasiadas décadas, la calle Rosarito, entre el Mercado del Puerto y Juan Rejón, estaba llena de pequeños negocios que surtían a los barcos que llegaban a La Luz, pero de aquel tiempo ya solo quedan uno o dos edificios impregnados del ambiente de los viejos talleres portuarios. Uno de ellos, el ubicado en el número seis, aún sigue en pie, y en sus bajos Ulrike Güse tiene un taller de tejeduría manual en el que crea piezas artesanas para las que usa tintes naturales procedentes de la propia Isla. Ahora también abre el espacio para dar visibilidad a la obra de otros autores. La primera invitada es Alicia Salcedo, que hasta el viernes expone piezas de joyería artística surgidas del recuerdo de la naturaleza y los paisajes de las Islas.

"Esto antes era un torno", indica Ulrike, que se decidió a instalar el taller en este local hace tres años, después del éxito de una exposición en la sala de la Fedac. En el lugar donde antaño se daba forma al metal ahora hay tres telares manuales con los que trabaja la lana, la seda o el lino, aunque su labor artesana empieza mucho antes, en los propios tintes. Su carta de colores surge de la naturaleza de Gran Canaria: "Trabajo mucho con cochinilla de la Isla, preparo el color vainilla con las hojas del acebuche y también uso un hongo que nace bajo los eucaliptos", desvela mientras muestra el resultado de las tinturas en un ovillo. Con la sabiduría ancestral de la tejedora teldense Nilia Bañarés como referente, sus piezas introducen además juegos de texturas y se aproximan al campo artístico: de sus telares pueden salir obras que sirven igual para ponerse que para colgar de una pared.

Creación de Alicia Salcedo sobre una prenda de Ulrike Güse.

El local, que conserva el espíritu de taller antiguo con techos altos y un mezanine al que se accede a través de una escalera de caracol, también es escenario de una singular experiencia de turismo cultural que esta artesana puso en marcha con la idea de fomentar las vacaciones creativas para personas interesadas en la artesanía. "Ofrezco talleres de tintes naturales, duran veinte horas en cinco días", explica. A ellos asisten sobre todo mujeres, aunque no necesariamente con experiencia previa. Ulrike considera que la experiencia, además, resulta más atractiva en estos tiempos, ya que es una actividad adecuada para personas que viajan solas.

La pandemia, en cualquier caso, ha trastocado a los artesanos de la Isla. Las ferias que se organizaban en los municipios turísticos no volverán en un futuro inmediato, por lo que toca reinventarse, reconoce Ulrike. De ahí surgió la iniciativa Ulitasloom and friends, con la que convierte su lugar de trabajo en un espacio expositivo desde el que quiere dar a conocer el trabajo de otros creadores: "A los artesanos se nos ha complicado la vida bastante, así que quería buscar gente afín". El objetivo, agrega, "no es vender, sino ganar visibilidad".

Su invitada inaugural es Alicia Salcedo. Esta creadora canaria, afincada en Barcelona y formada en los talleres de la escuela de arte La Industrial, concibe obras de joyería cercanas a la escultura a partir de sus propios recuerdos de la naturaleza de las Islas, con sus plantas y sus paisajes como referencia, por lo que la conexión con Ulrike fue instantánea. Hace algo más de un mes, durante una visita a Las Palmas de Gran Canaria, le propuso ser la primera en participar con una exposición de sus obras y no lo dudó. "Le pone entusiasmo y creatividad, pero no solo lo hago por la exposición, sino por el intercambio de ideas, te impregnas de su sapiencia".

Obra de joyería de Alicia Salcedo junto a una pieza de Ulrike Güse.

Las creaciones de Alicia, colocadas para la ocasión en un elegante aparador de época, forman parte de varias series. Una de ellas está dedicada a la palmera canaria: broches, pendientes, colgantes o pulseras reproducen con un detalle sorprendente las formas de la hoja, la támara e incluso el tronco del símbolo vegetal del Archipiélago. Algunas de las piezas son de plata, otras están bañadas en oro rosa y también las hay con pátina en bronce, pero todas están elaboradas de acuerdo con una técnica ancestral: "Esculpo en cera de escultura, lo paso a metal y termino de acabar las piezas", detalla. Además de la palmera, las piezas que ha seleccionado para la exposición evocan otros iconos vegetales de las islas, como el cabezón, el verol o su favorito, el pino canario, cuyas piñas reproduce con sumo detalle.

Para una canaria que vive lejos, el paisaje de las Islas también es fuente de inspiración: lugares como Guayedra, por el que confiesa sentirse fascinada, pero también Guayadeque, Los Lisos de Las Canteras, Anaga en Tenerife, Los Clicos en Lanzarote o el Charco Manso en El Hierro. Todo, además, trabajando el concepto de orilla con la visión de quien vuelve a al Archipiélago una y otra vez sabiendo que este tampoco será el retorno definitivo -"Ese amor que se sientes cuando llegas y lo horrible que es cuando te tienes que marchar", describe- aunque con un "mensaje positivo".

Las joyas artísticas de Alicia Salcedo estarán expuestas en el espacio expositivo de Ulitasloom -que por sí mismo también merece una visita- hasta el próximo viernes entre las 17.00 y las 20.00 horas. Dentro de un mes tendrá lugar la segunda exposición, sobre la que Ulrike ya avanza que tendrá el mismo "espíritu artesano" y que una vez más, servirá a sus autores o autoras para "darles en estos momentos la posibilidad de promocionar sus trabajos".

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