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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Una ventana al mundo de Galdós

Cuatro comercios de Triana participan en un certamen de escaparatismo en homenaje al escritor | El evento forma parte de los actos del centenario de su muerte

Miguel López señalando el escaparate de su restaurante Pompidou.

Los empresarios de la zona comercial de Triana y Vegueta han demostrado estas últimas semanas que el mundo de Galdós puede mostrarse a través de numerosos ámbitos. Si la semana pasada los negocios de restauración pudieron transmitir la obra de este escritor canario a través de su gastronomía, en esta semana algunos valientes comerciantes lo han conseguido mediante los escaparates de sus establecimientos. El martes se celebró el certamen de escaparatismo en honor al centenario de la muerte del autor, en el que participaron cuatro empresarios que mostraron creatividad e ingenio tras un cristal.

Si el fin de semana pasado los empresarios de la zona comercial de Triana consiguieron transmitir la obra de Benito Pérez Galdós a través del estómago, mediante la ruta gastronómica organizada por las entidades sociales Charter100 Gran Canaria, la asociación de empresarios de Vegueta y la asociación de empresarios de Triana, tampoco perdieron ocasión de hacerlo durante esta semana otros comerciantes a través de sus escaparates. Cuatro negocios de esta gran vía y de sus alrededores quisieron colaborar en los eventos que han organizado estas tres organizaciones para conmemorar el centenario de la muerte del conocido escritor, arriesgándose a montar todo el imaginario de este autor canario con elementos relacionados con su vida y obra tras el cristal de sus establecimientos.

Escaparate de la óptic Herrera Cerpa dedicado a Benito Pérez Galdós, en la calle de Triana.

Un jurado, compuesto por cinco mujeres que representaban a las asociaciones organizadoras (Nardy Barrios; Vesna González e Isabel García de Charter100 Gran Canaria; Yasmina Betancor en representación de los empresarios de Triana y Arantxa Valle Ameyugo, en representación de Vegueta), realizó el pasado martes un recorrido por los distintos locales con libreta y bolígrafo en mano, para apuntar los detalles más significativos y originales de estas ventanas al mundo galdosiano.

“Al principio no teníamos muy claro qué hacer, porque con el helado iba a ser muy difícil”, expresa Stefani Pecci, propietaria de la conocida heladería italiana Gelizia, que no quería perderse la oportunidad de participar. “Siempre que se efectúan actividades de dinamización en la zona comercial intentamos formar parte; normalmente lo hacemos exponiendo nuestros productos, pero en esta ocasión nada más saber la propuesta de los escaparates me imaginé cómo podía hacerlo yo”, asevera, añadiendo que efectuó un arduo trabajo de investigación para conseguir que casase con la esencia de Galdós, relacionándolo al mismo tiempo con la conexión del escritor canario con Italia, un país que le inspiró para realizar algunas de sus obras.

Los concursantes realizaron un trabajo de investigación para montar el espacio

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La idea de vestir la imagen en vinilo del escritor, que fue proporcionada por las entidades a cada empresa concursante, con un abrigo realizado con azúcar fondant (en donde se aprecian incluso los pliegues que se producen al doblarse los brazos) y añadirle detalles con galleta como los botones, el sombrero o el bigote, no dejó indiferente a nadie. Pero no todo quedó ahí; Pecci decoró el escaparate con los libros más famosos de Galdós colgados alrededor de la figura, posados en la base y en algunas vitrinas que posee en el interior del establecimiento. Las portadas de las obras se efectuaron con glaseado, y algunas de las figuras azucaradas que se moldearon para el evento representaban libros abiertos en donde pueden leerse algunas de las frases más célebres de su trabajo.

Un detalle de un libro de galleta con una frase célebre del escritor de la heladería Gelizia.

El jurado no dejó de sorprenderse del gran trabajo que supuso montar esta obra maestra de la repostería, que el equipo del Gelizia tardó en realizar y después en instalar en el escaparate bastantes horas. “Estuvimos hasta las tres de la mañana del 13 de octubre -día en que se inició el evento- ultimando todos los detalles; para que después por la mañana se nos desmontara gran parte”, admite Pecci riendo. Tras buscar remiendos para mantener todos los elementos en su sitio, finalmente consiguieron que aguantaran hasta la actualidad. “Ha quedado sencillo, pero impactante; muchísima gente se ha fijado y nos ha felicitado por lo bien que ha quedado”, expresa la empresaria orgullosa, que admite que siendo italiana tenía poco conocimiento del autor hasta el momento en que anunciaron que se efectuaría un concurso. Uno de los asuntos que más impactó a los miembros del jurado fue el uso de elementos artesanales para realizar los elementos comestibles. “Está todo hecho a mano, hemos tardado muchísimo”, aseguró sonriente.

Por otro lado, casualmente otra de las concursantes también procede de nacionalidad italiana (concretamente de la ciudad de Florencia) y decidió inspirar su escaparate en esta relación con el autor. “No lo conocía bien hasta ahora, pero me he estado informando y me parece un personaje apasionante”, explica Bárbara Paoli, propietaria de la tienda de muebles y decoración artesanal Babella, ubicada en la calle San Bernardo.

El jurado, formado por cinco mujeres, quedó sorprendido con la creatividad de cada empresario

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El escaparate cuenta con detalles que recuerdan a la figura artística y a su época, como un baúl antiguo; un sombrero; un bastón; libros y varias hojas colgadas desde el techo con parte del texto. La empresaria quiso representar con estos elementos los continuos viajes de Galdós por diferentes lugares del mundo, pero especialmente por Italia. “Viajó muchísimo, era un gran amante de mi país”, añade con alegría Paoli, que no ha podido evitar comparar su obra con la de otros grandes escritores de su misma nacionalidad, como Giovanni Verga. “Me ha inspirado mucho; compré dos o tres libros en español y los leeré con calma, con el diccionario al lado”, concluye.

En el caso de Miguel Ángel López, propietario del restaurante cultural Pompidou, la inspiración para efectuar su escaparate llega a través de la gastronomía y el arte. “La figura principal es un busto de Pérez Galdós a la cera perdida basada en el molde original de Victorio Macho, pero he completado el espacio con otros elementos como la carta”, expresa el autor, señalando una pequeña pizarra en donde se aprecian los platos que sirven en su establecimiento, todos denominados como las obras del escritor. También se esparcen por el suelo billetes de mil pesetas con la cara del escritor “como ironía, porque cuando la Casa de la Moneda producía la imagen de Pérez Galdós ni siquiera la había patentado; muchos canarios no sabíamos quién era esa persona”, añade. Otros elementos que completaban el escaparate son objetos como una cocinilla portátil o estatuas representando a personajes como Saturna, de la novela Tristana.

En este punto, uno de los efectos que más impresionó al jurado es el juego que realizó el propietario con el fondo del restaurante, solamente visible mirando al escaparate desde fuera, en donde se observan algunos dibujos de Galdós y un espejo que pertenece a los descendientes del escritor. “Realmente he cogido objetos que ya teníamos dentro y lo hemos colocado junto al escaparate para formar un conjunto en homenaje al autor”, sostiene López, que además es gestor cultural y marchante de arte, por lo que ya tenía en su poder bastantes elementos relacionados con la figura del escritor, que además es la imagen del propio local de restauración mediante la obra pictórica de Sorolla.

La heladería Gelizia realizó galletas con las portadas de los libros más famosos

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“Me ha gustado mucho la iniciativa, porque he podido sacar hacia afuera todas estas obras para el deleite de todos”, añade orgulloso López. Finalmente, el último de los comercios de la zona de Triana que decide formar parte del certamen es la óptica Herrera Cerpa, ubicada en la misma calle comercial, regentada por Gladys Piñeda, que adelanta a los miembros del jurado que una de sus pasiones es el escaparatismo. “Una herencia de mi abuelo”, confiesa.

Los transeúntes que pasaban el pasado martes frente al escaparate no podían evitar fijar sus ojos en la representación del despacho del famoso escritor. “Nosotros siempre hemos sido muy creativos con los escaparates; mi abuelo siempre decía que era el único empleado que no duerme nuca”, cuenta la óptica, que explica que quiso representar al autor canario en sus momentos de trabajo. “Surgió porque teníamos una mesa original de la época de mi abuelo, que por su forma curva nos recordaba al art nouve”, relata Piñeda.

Un sinfín de detalles como una máquina de escribir, libros antiguos del propio autor como los Episodios Nacionales o incluso una máquina de coser marca Singer (que recuerda a la anécdota de que Galdós regalaba este tipo de aparatos a las mujeres con las que estaba) completan el decorado, en donde se aprecia la figura del escritor en vinilo con una gafas antiguas que fueron colocadas estratégicamente por el equipo de la óptica. Otros detalles sacaron sonrisas al jurado como una fotografía de los bisabuelos de la comerciante con una figura de un gato encima como representación de la obra Miau.

El escaparate de la tienda de artesanía Babella.

“No queríamos dejar de lado el guiño feminista y hemos añadido un texto de Tristana, que sabemos que tiene influencia de su segunda mujer que era profundamente feminista”, añade emocionada Piñeda, que adelanta que tardaron unos dos días en montar todo el escaparate. “Lo interesante es no gastar dinero, sino reciclar; así que estuvimos un tiempo rebuscando los objetos que teníamos que nos pudieran servir para esto”, finaliza.

El jurado se tomó su tiempo para deliberar tras el recorrido por los cuatro establecimientos, aunque no quiso adelantar qué escaparates habían causado mayor impresión. El ganador será anunciado en los próximos días, así como las tapas ganadoras de la ruta gastronómica que se celebraron los días 23, 24, tanto en Vegueta como en Triana. Asimismo, las integrantes de este equipo analítico sí que adelantaron lo mucho que les habían sorprendido las diferentes propuestas, cada una creativa a su propia manera.Los empresarios que participaron en el concurso de escaparatismo dedicado a Galdós aunaron toda su creatividad para transmitir con pocos elementos todo el imaginario del escritor. En la imagen principal, el escaparate de la tienda de artesanía Babella. Abajo a la izquierda, Miguel López señalando el escaparate de su restaurante Pompidou. A la derecha, un detalle de un libro de galleta con una frase célebre del escritor de la heladería Gelizia. |

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