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Un día de respeto y reencuentro

El cementerio de San Lázaro recibió ayer pocos visitantes ya que están acudiendo en pequeños grupos para no generar aglomeraciones debido al coronavirus

Un día de respeto y reencuentro

Respeto y reencuentro en el camposanto. Familiares y amigos de los que reposan en el cementerio de San Lázaro llevan una semana acudiendo al recinto con el fin de evitar encontrarse con muchos visitantes como previsión ante el coronavirus. Para algunos hacerlo de esta manera significa poner su granito de arena en la lucha contra la pandemia ya que acudiendo en pequeños grupos reducen la posibilidad de contagios. Ayer, el sol imponente y la concienciación evitó que el cementerio se viera repleto de personas como suele ocurrir en años anteriores. Fueron pocos los que, tras limpiar y poner flores a sus seres queridos,se quedaban a pasar un rato en el lugar, además, la mayoría acudía en solitario, parejas o grupos de tres.

María del Carmen Hernández, ha visitado el recinto sola, como lo hace cada 15 días desde hace ocho años que falleció su marido, con el fin de adornar su nicho con arreglos florales. “Él se lo merece, vengo al mediodía para evitar encontrarme con mucha gente. Desde el jueves compré las flores y le preparé sus ramos como a él le gustaba. En los días especiales le adorno su tumba mientras que el resto de días le pongo un ramito”, expresa con nostalgia.

Un día de respeto y reencuentro

Mientras que Maruca Ferrera Medina acudió al camposanto en compañía de su hijo y nuera a ponerle flores a su esposo y a uno de sus sucesores. “Vengo siempre en estas fechas, cuando hay algún entierro, siempre acudo a darle un vistazo a la tumba”. Ferrera cuenta que se ha encontrado el cementerio un poco vacío “para como suele estar estos días”.

Su hijo Gustavo López aplaude que la responsabilidad con la que los visitantes se están tomando la crisis sanitaria. “Realmente el día de Todos los Santos es mañana y se supone que es cuando más gente pueda acudir, pero también tenemos que ver el lado positivo que es que la gente está bastante concienciada y han hecho las visitas entre viernes, sábado y domingo, así como en los días anteriores”, apunta. “En nuestro caso teníamos pensado acudir el martes pero llegamos a las cinco de la tarde y el cementerio ya estaba cerrado entonces lo dejamos para el día siguiente y entre una cosa y otra pudimos venir hoy (ayer para el lector)”, destaca.

Un día de respeto y reencuentro

Lo importante, cuenta, era no acudir hoy al cementerio “que es cuando se supone que hay que ir” por la festividad, con el fin de evitar las aglomeraciones. “Hay conciencia con el tema de acudir poco a poco al cementerio y no el día de Todos los Santos, sino dos o tres fechas antes ya que tampoco pasa nada por eso. Tenemos que seguir la nueva normalidad y normativa, así lo veo yo”, resalta López.

Soraya Pérez, por su parte, acude con sus hijos Kaid y Yida a limpiar y llenar de flores el lugar donde reposan los restos de sus abuelos, pero también visita a otros familiares y a una amiga que también yace en el cementerio de San Lázaro. “Vengo durante todo el año, en especial en las fechas de cumpleaños, día del padre y madre. Como mínimo cuatro veces al año”, cuenta. Además, Pérez no compra ramos hechos sino que se toma su tiempo en asear la lápida y crear un arreglo con sus propias manos. “No me gusta comprarlos, prefiero adquirir las flores que sé que les gustan y decorarlo yo misma, de esta manera logro poner las que les gustaban a ambos que son las crisantemos, anturios, proteas y lirios”, narra.

Para ello adquieren las plantas en diferentes lugares, una parte en una casa comercial y la otra en las afueras del cementerio. “Hay que reconocer que, a pesar que les compro siempre a los que están afuera, este año están un poquito más elevadas de precio. Al punto de que en otro lado me costaron cuatro paquetes de proteas y lirios diez euros mientras que los anturios con las lluvias que adquirí en la entrada unos 23 euros y son menos flores. Sin embargo es para mis familiares y no me importa gastarlo por ellos, pero si es verdad que note un incremento, ya venía con la idea de que nos iban a clavar debido a la temporada, a la crisis y que les ha ido muy mal estos meses. Algo querrán ganar en estas fechas”, sostiene.

Un día de respeto y reencuentro

Asimismo, explica que ha preferido no acudir hoy al cementerio porque “se espera la de Dios”, ya que suele ir más gente y además recuerda que “realmente cuando tendríamos que venir es el 2 de noviembre” porque es cuando se celebra el día de los Fieles Difuntos. “Hoy nos levantamos con ganas y dijimos es hoy (ayer para el lector) que vamos a ir”, apunta.

Al camposanto también ha acudido Paqui Padilla acompañada de su hija Dácil Rodríguez con el fin de llevarle flores a sus padres y al consuegro como siempre han hecho. “Venimos cada que podemos porque vivimos en Teror y aún así tratamos de acudir seguido para que no les falten flores”, sostiene Padilla. Mientras que Rodríguez explica que han preferido evitar asistir al cementerio hoy porque entiende que habrá mucha afluencia de personas.

A veces se turnan para mantener la tumba de sus familiares limpias y llenas de flores. “Antes acudía más veces al año, una vez por semana, pero con el tiempo he evitado tantas visitas porque estamos un poco lejos. Al principio venía en guagua con mis hijos porque al estar la pena tan reciente no podía dejar de pasar un rato aquí, con ellos, con el tiempo lo fui asimilando, eso sí me gusta que no les falten sus flores”, insiste Padilla. “Si yo me paso muchos días sin visitarlos no paro de darle vueltas a la cabeza, aunque eso se tiene que hacer en vida”, apostilla.

“A comparación con otros años todo ha sido un jaleo incluso para aparcar los coches, a eso se le añade el calor tan fuerte que hace. Pero bueno, es un ratito el que pasamos aquí y tampoco podemos dejar de venir”, relata su hija Dácil.

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31 de octubre en el cementerio de San Lázaro

Floristas preocupados

Los encargados de las floristerías situadas en las afueras del cementerio han expresado que ha sido “fatal y flojo porque ha venido muy poca gente este año. El coronavirus tiene a todo el mundo asustado”, lamenta Dolores Santana de Hermanos González. “En años anteriores las calles han estado llenas, al punto de no ver a las compañeras que están al frente, este año ha sido catastrófico”, comenta la encargada.

José Fernández de la floristería Fergar añade que las ventas este año “no han estado mal”, aunque reconoce que ayer han estado “más flojas”. “Este ha sido el peor día de la semana”, ha resaltado el florista que lleva ya 27 años con su puesto en el cementerio, a la vez que pone sus esperanzas en que hoy visiten el camposanto muchas más personas porque “es el día principal”. “No creo que se animen a venir todos juntos por la covid-19 pero sí espero mayor afluencia que el resto de días. A nosotros no nos va tan mal porque cultivamos nuestras flores”, concluye Fernández.Varias personas acudieron ayer al cementerio de San Lázaro para visitar a sus seres queridos y llenar sus lápidas de plantas. En la imagen una mujer coloca flores a la tumba de un ser querido.

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