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ARC 2020 | La aventura atlántica

La ARC+ arranca pese al Covid con una veintena de veleros rumbo a Cabo Verde

Alrededor de cien marineros, de 11 nacionalidades, parten hacía su primera escala antes de ir al Caribe | El número de participantes es menor que en otras ediciones

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La ARC+ arranca pese al covid J. C. Castro

Alrededor de cien marineros emprendieron ayer rumbo a Cabo Verde, primera etapa de su aventura marítima antes de cruzar el Atlántico y llegar al Caribe. La regata ARC+ contó este año con menos participantes que en otras ediciones -24 embarcaciones- a causa del coronavirus pero las ganas de vivir la experiencia pesó más que el virus, tanto entre los navegantes como entre los que se quedaban en tierra a la espera de que su oportunidad llegue el próximo día 22, cuando saldrá la prueba directa hacia Santa Lucía.

Ángel García, Fabio Pirazzini y Rodrigo Alonso despedían desde la bocana del puerto Deportivo a las tripulaciones, que habían tenido que permanecer conviviendo en grupos burbujas durante siete días para cumplir con la normativa sanitaria exigida por la organización World Cruising Club. Lo hacían con un poco de tristeza porque, pese a que se habían ofertado como marineros, no había habido suerte.

Ángel había venido desde San Sebastián; Fabio, desde Holanda, y Rodrigo, desde Málaga, para encontrar embarcación y cumplir su objetivo: cruzar el charco por primera vez. “Todos tenemos experiencia marítima pero no hemos participado en ninguna regata como la ARC”, explicaba Rodrigo.

La prueba principal partirá de la capital el próximo domingo 22 con 62 veleros

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El coronavirus no había frenado sus ilusiones. “Hay que seguir viviendo, aunque sabemos que hay menos posibilidades por las restricciones”, comentaba Ángel, que se había dado un año sabático para cumplir con este sueño y terminar sus licencias de patrón de yate y de capitán. En la misma línea se expresó Rodrigo que auguró que el virus va a estar años con nosotros así que uno tiene que convivir con él. “Te puedes quedar encerrado en casa, pero si quieres hacer algo en esta vida, por lo menos, hay que intentarlo. Si nos van a confinar prefiero estar en un barco que no en una casa viendo enfrente al vecino”, dijo el joven, que durante los meses de alarma se dio cuenta de que ya no quería “trabajar para vivir” y decidió dejar la empresa de materiales de construcción en la que estaba empleado para emprender esta aventura con unos ahorros . “Hice el camino de Santiago en bici, que era una cosa que quería hacer y luego vi la oportunidad de esto, que también es otro sueño pero que nunca me encontraba en el momento adecuado para hacerlo”, añadió.

Fabio, por su parte, tampoco tenía temor al virus, confiaba en que la organización de la regata había hecho los deberes en materia sanitaria para que la prueba se desarrollará con absoluta normalidad y seguridad por lo que solo faltaba que alguien le eligiera para “poner en práctica todos mis conocimientos y habilidades, y cruzar el océano”. El joven italiano, sin empleo concreto pero aprovechando todas las ofertas que se le ponen de frente, había estado trabajando en verano en una finca agrícola para, en invierno, poder venir a Gran Canaria y embarcarse con alguna tripulación de la ARC.

Jóvenes marineros buscan estos días tripulación para cumplir la aventura atlántica

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Los jóvenes, que llevaban más de una semana en la Isla, habían expuesto sus curriculums en los tablones de anuncios del muelle deportivo, donde otras tantas personas también demandaban un barco. Los tres reconocían que este año iba a ser difícil. En primer lugar, por el coronavirus; y en, segundo lugar, porque había menos participantes por lo que las opciones también disminuían. No obstante, pensaban que, al haber este año menos competencia, la cosa se compensaba.

“La posibilidad de embarcarse existe pero ninguno de los tres está encabezonados en salir con los barcos de la competición. Si alguien nos dice que va hacer la travesía por libre; ya que hay mucha gente que también aprovecha esta oportunidad que da la regata para cruzar el océano con más barcos para mayor seguridad, pues salimos sin problemas”, apuntó Rodrigo.

Los jóvenes marineros confiaban en poderse embarcar en alguno de los veleros participante de la gran competición, en los que hay inscritos 62 veleros. Si no es así disfrutarán de unos días en la Isla y probaran suerte otro año.

Escaso público

Junto a ellos, una treintena de personas más despedían a las tripulaciones, que a la una en punto, y pese a las nubes negras que se acumulaban en el cielo partieron con viento favorable hacia Mindelo, en las isla caboverdiana de San Vicente. Por delante, 850 millas náuticas que harán entre 5 y 7 días, según estima la organización, que el sábado despidió a los marineros, de 11 nacionalidades diferentes, con fuegos artificiales.

Los navegantes han mantenido cuarentena diez días y se han hecho las pruebas PCR

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Las tripulaciones, con pruebas PCR negativas para poder efectuar la travesía, estarán entre 3 y 5 días en Cabo Verde antes de partir el día 19 de noviembre hacia la isla de Santa Lucía.

Desde el rompeolas del faro, Sophie Crouch, miembro de la organización World Cruising Club, ondeaba la bandera de la ARC+ con alegría, consciente de que los navegantes se van “superilusionados” después de un año marcado por el covid, que también ha tenido en vilo la celebración de la regata. Tanto es así, que mientras deseaba suerte a un barco, una marinera soltó: “¡No me lo creo!”.

Su compañero Alex Miliani captaba fotográficamente los últimos instantes de las embarcaciones en el puerto Deportivo, entre los que había monocascos y multicascos. La mayor parte de ellos con una longitud de unos 13, 6 metros.

Ambos animaban a las variopintas tripulaciones, en las que también había niños y hasta mascotas, y les deseaban suerte en la travesía hacia Santa Lucía. Algunas de ellas se despedían con música a todo trapo, mientras que otros regalaban un solo de trompeta con el pasodoble español ‘Paquito el chocolatero’.

La flota de regatistas salió con Ydalir II en cabeza, un Malö 45 de bandera sueca de 14 metros, propiedad de Anders & Gunilla Ullman. Los pronósticos meteorológicos les eran favorables para los primeros días de navegación hacía Cabo Verde: vientos alisios moderados del Noroeste, de alrededor de 18-23 nudos.

La ARC 2020, cuya primera salida de la capital fue en 1986, está patrocinada por el Patronato de Turismo de Gran Canaria, la Autoridad de Turismo de Santa Lucía, IGY Rodney Bay Marina - compañía dedicada a la gestión de muelles deportivos de lujo- y apoyada por la Autoridad Portuaria de Las Palmas, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y la revista Yachting World.

Habitualmente, la regata crea mucha expectación en la ciudad por el buen ambiente que genera durante semanas debido al número de marineros y embarcaciones que congrega; el pasado año, por ejemplo, participaron 283 barcos. Este año, el coronavirus ha impuesto su ley y ha impedido el contacto social entre los navegantes, que han tenido que seguir las instrucciones de seguridad marítima vía online.

Controles sanitarios


El domingo, día 22, tendrá lugar la salida de la prueba principal de la ARC 2020. En el puerto Deportivo ya han recalado algunas embarcaciones para esta regata hacia la isla caribeña de Santa Lucía sin escalas, aunque otros quedan por llegar. En total hay inscritos 62 veleros. Las tripulaciones volverán a pasar por los requisitos sanitarios que ha establecido la organización para frenar al covid-19 y que la prueba se desarrolle con total seguridad: cuarentena de diez días en grupos burbuja, cero contacto social, pruebas PCR negativas y seguimiento de las indicaciones vía online. La World Cruising Club, organizadora del evento, lleva meses preparando esta competición, mitad aventura, para que no se viera ininterrumpida a causa del covid. Las embarcaciones tendrán que atravesar 2.700 millas náuticas desde Gran Canaria a Santa Lucía. El récord de esta prueba está establecido en 8 días, 6 horas, 29 minutos y 15 segundos, y fue conseguido por Rambler 88, capitaneado por Juan K. Canting Keel Maxi (USA) en 2016. | L. S. V.

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