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Náutica | Regata a través del Atlántico

Los regatistas de la ARC se someten a pruebas de Covid antes de zarpar

Las 60 embarcaciones de esta edición parten mañana hacia la isla caribeña de Santa Lucía

Los regatistas de la ARC se someten a pruebas de Covid antes de zarpar

Los regatistas de la ARC se someten a pruebas de Covid antes de zarpar

Falta tan solo un día para que la regata ARC (Atlantic Rally for Cruisers) dé comienzo a la más particular de sus 35 ediciones. En un año marcado por la pandemia del coronavirus y las medidas para contenerla, la organización de este rally náutico a través del Atlántico ha conseguido mantener la cita en el calendario adaptándose a la situación con menos buques, menos actividades en común y nuevos protocolos de prevención. A pesar de todo, 60 naves zarparán mañana al mediodía de la bahía capitalina rumbo a la isla caribeña de Santa Lucía una vez superadas las pruebas PCR a las que se han sometido los tripulantes durante las dos últimas jornadas y con las bodegas llenas de víveres para afrontar la travesía.

Las pruebas para detectar el coronavirus se han prolongado durante dos días en los que los tripulantes han pasado por un centro hospitalario de la capital de acuerdo con un calendario de citas establecido por la propia ARC. Más de 160 tripulantes se sometieron el pasado miércoles a los análisis, que continuaron el jueves, según señala la organización de la regata. Los test permiten reforzar la seguridad a bordo en alta mar y a la vez también facilitan la llegada de los regatistas a la isla caribeña de Santa Lucía, donde hay un protocolo que incluye la posibilidad de nuevas monitorizaciones y pruebas diagnósticas al llegar al Caribe.

Los test en Las Palmas de Gran Canaria no son los únicos requisitos establecidos por la organización para garantizar que el virus no se convierta en un tripulante más de los veleros. Los participantes en la ARC 2020 han llegado a la ciudad con un mínimo de una semana de antelación y en los cursillos de formación que reciben estos días también se incluyen sesiones específicas sobre los protocolos que se encontrarán una vez crucen el océano, ya que Santa Lucía obliga a todos los recién llegados a contar con pruebas diagnósticas realizadas a menos de siete días del comienzo de la travesía. Para el pequeño estado insular antillano, la regata es el primer gran evento de este año tras mantener las tasas de incidencia acumulada en el entorno de los 200 casos por 100.000 habitantes -Canarias actualmente se sitúa por encima de 900- por lo que impone cuarentenas de catorce días a todos los recién llegados, aunque las autoridades incluyen en este periodo todos los días pasados a bordo. Como la travesía entre Canarias y el Caribe puede durar entre 18 y 21 días, es previsible que buena parte de los navegantes puedan cumplir aún en alta mar el plazo estipulado de confinamiento.

Los participantes en la regata permanecen en la marina aislados en ‘grupos burbuja’

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La organización de la ARC, que cada año cuenta con el apoyo del Patronato de Turismo de Gran Canaria, la Concejalía de Turismo de Las Palmas de Gran Canaria y la Autoridad Portuaria de Las Palmas, ha reducido las actividades sociales que servían como pistoletazo de salida y por eso este año no hubo el tradicional pasacalles con las banderas de los países. En cualquier caso, sí han mantenido otras citas, como la plantación de 91 ejemplares arbóreos que se suman a los más de 3.000 que a lo largo de los últimos diez años, de la mano de la fundación Foresta, han ido conformando en el norte de Gran Canaria el denominado ‘bosque ARC’ con el que la organización de la regata busca compensar su huella de carbono.

Tras las pruebas diagnósticas, los regatistas se están confinando ya en sus naves. La mayor parte de los cursillos previos -durante estos días suele haber formación en temas como la climatología o el uso del sextante- se han trasladado a internet y los contactos con el exterior se han reducido al mínimo necesario y se relacionan tan solo con sus compañeros de pantalán, a través de grupos burbuja. Así continuarán hasta primera hora del domingo, cuando los 337 navegantes inscritos en esta trigésima quinta edición comenzarán su larga travesía a través del Atlántico.

Durante estos días han tenido lugar varios cursos ‘online’ para las tripulaciones

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A lo largo de la mañana, el más de medio centenar de naves que participan en esta edición comenzarán a dejar sus amarres en el Muelle Deportivo para colocarse en la línea de salida, al sur de la bahía de la capital. Al mediodía zarparán los buques multicasco y un cuarto de hora más tarde harán lo propio las embarcaciones de la división de regata. Los buques participantes en la clase crucero serán los últimos en tomar rumbo hacia América, a las 12.30 horas.

UNA REGATA DE SOLIDARIDAD

Además de ser una de las grandes regatas del calendario, la ARC tiene una fuerte vinculación con las acciones solidarias. Entre sus tripulaciones hay varias que cruzan el Atlántico como parte de campañas de recaudación de fondos para distintas causas y en este 2020 la organización también ha querido hacer hueco al Banco de Alimentos de Las Palmas, entidad con la que colaboran por primera vez a través de la denominada ‘Singladura solidaria’. Los participantes han podido conocer de este modo la labor que lleva a cabo esta organización y durante esta semana han entregado alimentos en la oficina de la regata. El Banco de Alimentos, que en esta fechas lleva a cabo su gran recogida de alimentos, espera repetir y ampliar esta colaboración en próximas ediciones. | J. C. G.

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