La Fiscalía Provincial de Las Palmas ya ha solicitado la apertura del juicio oral en contra del parricida de Alcaravaneras y ha calificado los hechos como un delito de asesinato y otro de abandono de ascendiente por los que pide un total de 25 años y seis meses de prisión, así como una indemnización de 20.000 euros para su tía, la hermana del poeta.

Todo comenzó, según la tesis del ministerio público, la tarde noche del 14 de octubre de 2018 cuando el acusado Marcos José Hernández de 45 años llegó a la vivienda en la que residía junto a sus progenitores situada en la calle Italia número 32 del barrio de Alcaravaneras en Las Palmas de Gran Canaria y encontró a su madre, María Dolores Sánchez, muerta por lo que le echó la culpa a su padre de lo sucedido.

Posteriormente el parricida esperó hasta que el abogado y poeta José Rafael Hernández Santana de 76 años, regresara a casa y se quedase dormido para cometer el crimen. Para ello, subió hasta la azotea de la vivienda y “cogió un hacha de cuarenta y dos centímetros de longitud marca Kapriol, que allí se encontraba puesto que se utilizaba para cortar las ramas de los árboles cuando éstas invadían el techo de la vivienda”. La Fiscalía cree que fue sobre la 01.00 de la madrugada del 15 de octubre cuando el procesado se dirigió al dormitorio de la víctima para acabar con su vida.

La acusación pública sostiene que la intención del encausado era “matarle rápida y sorpresivamente al propinarle reiterados golpes con el hacha”. El poeta se encontraba acostado en la cama de su dormitorio en posición de cúbito supino (boca arriba) por lo que no tuvo posibilidad de defenderse, además, la Fiscalía reseña que “hachazos los recibió por todas las partes de su cuerpo”.

La causa de la muerte fue un shock traumático asociado a un shock hipovolémico por traumatismo craneo-encefálico severo con afectación encefálica.

Abandono

La acusación pública también añade en su escrito de acusación que la madre del presunto asesino se encontraba en un estado de abandono. Según explica, el acusado era el encargado de cuidar de su progenitora María Dolores Sánchez que era “totalmente dependiente de terceros” desde el año 2009 ya que tenía una patología de base. Concretamente, la mujer padecía de Parkinson, tenía parálisis supranuclear agresiva -una enfermedad cerebral que afecta el movimiento del cuerpo-, hipertesión arterial, coleliatiasis (cálculos cálculos en el interior de la vesícula biliar) y patología articular degenerativa.

Para el ministerio fiscal, la ahora fallecida “no recibía las atenciones y cuidados que precisaba en cuestiones básicas como alimentación, aseo y atención médica” tanto por parte de su hijo Marcos José Hernández Sánchez, como por su marido, el poeta asesinado, por lo que “la misma se encontraba en una clara situación de abandono”.

La Fiscalía reseña que el encausado, que carece de antecedentes penales, y su padre “tenían muy malas relaciones”. Además, pone de manifiesto que la víctima tenía una hermana, que no convivía con él ni dependía de él económicamente pero para la que pide una indemnización por los daños ocasionados.

El ministerio público ha calificado estos hechos como un delito de asesinato con alevosía por los que pide una condena de 25 años de prisión y otro de abandono de ascendiente -respecto a la situación en la que se encontraba su madre- por el que suma otros seis meses de privativa de libertad. De igual forma, añade la circunstancia mixta de parentesco como agravante de la pena.

También solicita que durante el tiempo que dure la condena el acusado sea inhabilitado para ejercer su derecho al sufragio pasivo, el pago de las costas del procedimiento judicial y que indemnice a su tía paterna en la cantidad de 20.000 euros.

Un letrado reconocido

José Rafael Hernández era conocido en la capital por su profesionalismo como abogado y también como poeta. Cinco meses antes de su asesinato recibió una medalla conmemorativa por sus 50 años de ejercicio otorgada por el Colegio de Abogados de Las Palmas. En este sentido, el colaborador de LA PROVINCIA / Diario de Las Palmas Luis León Barreto destacó en un artículo de opinión publicado en este periódico que Hernández era “una voz personal en el mundillo literario regional”, calificándolo además como “un hombre de mirada generosa, que desde 1963 ha dejado amplia constancia de su capacidad creativa y de su impulso a creadores de distintas generaciones”.