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Unas 50 personas participaron en la fiesta callejera en Farray a altas horas de la madrugada

La plazoleta se convierte, un fin de semana más, en una fiesta en la calle | Algunos testigos aseguran que habían personas sin mascarillas que se unían a la conga

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Unas 50 personas bailaron y cantaron al ritmo de una tuna en la plazoleta de Farray a altas horas de la madrugada del pasado sábado sin mantener las distancias de seguridad. Algunos testigos sostienen también que habían personas que no utilizaban mascarillas. Todo comenzó, según narra a este periódico la camarera del bar The Little Beach, sobre las 24.00 horas cuando apareció el grupo musical universitario que comenzó a entonar canciones. Las personas que transitaban por el lugar y quiénes estaban en los locales de la zona se les fueron uniendo, en especial sobre la 01.00 de la madrugada cuando todos los bares echaron el cierre y la gente, en vez de irse del lugar, prefirió aprovechar la música de la tuna para hacer una fiesta.

La trabajadora Rebeca Armas explica que, desde que culminó el confinamiento, hay clientes que suelen quedarse por la zona tras el cierre de los negocios de hostelería, “pero solo por un rato y sin hacer fiesta”. Por lo que manifiesta que lo ocurrido en Farray el pasado sábado no es un episodio que se repita constantemente, en especial, porque hace énfasis en que los músicos que asisten a tocar “nunca” se quedan después de que ellos cierren y tampoco se ponen a “animar a la gente para que baile con ellos” como sucedió con la tuna que aterrizó en la plaza.

Asimismo, sostiene que ellos velan por que las personas cumplan con las normas sanitarias como el distanciamiento social, el uso de la mascarilla y la prohibición de fumar en las terrazas. “Siempre estamos haciendo de policía y no es justo que cada vez que pase algo así se nos eche la culpa a los hosteleros, porque este tipo de actos no tienen nada que ver con nosotros”, reitera Armas.

Unas 50 personas bailan y cantan en Farray a altas horas de la madrugada

En este sentido, la camarera indica que la policía se personó en el lugar tras la llamada de los residentes, pero que los integrantes del grupo musical se “echaron a correr” por las calles aledañas al ver que se acercaba un coche patrulla. Otros vecinos de la zona, que prefieren no identificarse, reseñan que sobre las 01.15 horas ya había unas 50 personas bailando en la plaza gracias a la música de la agrupación universitaria. Algunos incluso resaltan que las terrazas ya estaban cerradas “porque ellos -los bares de la zona- siempre cumplen con la normativa”.

Por su parte, la dueña del hotel Olympia , María Lande, comenta que todos los viernes y sábados se reúnen personas en la plazoleta Farray durante las noches, con la diferencia de que esta vez algunos de los presentes “no estaban utilizando las mascarillas”. “Los viernes son los días en los que más gente se junta en la plaza, pero en esta ocasión estaban bailando y muy contentos. Armaron todo un jolgorio en el lugar”, indica Lande.

La plataforma vecinal Las Canteras subió a la red social Twitter un vídeo donde se observa a varias personas cantando y bailando junto a la tuna. En un momento de la fiesta, se agrupan para bailar la conga, sin respetar la distancia de seguridad. Igualmente, desde la plataforma han explicado a LA PROVINCIA / DLP que todos los viernes, sábados y domingos la gente se queda a beber en la plazoleta tras el cierre de los bares, aunque nunca como lo sucedido este fin de semana en el que incluso comentan que se ve a una chica tirada en el suelo frente a la plaza mientras al otro lado la gente canta y baila como si nada. A su vez destaca que muchos vecinos denuncian que en ocasiones “los policías pasan de largo” e ignoran a los grupos ahí reunidos.

LOS TUNOS, EN CONTRA DE ESTE JOLGORIO

Los integrantes de la tuna de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) han mostrado su rechazo a la celebración de esta fiesta que se armó el pasado sábado y resaltan que no tienen nada que ver con la agrupación musical que estuvo en el lugar. “La beca del grupo universitario es roja con dos rayas doradas, la de distrito es celeste y la de informática azul, mientras que la de ellos era amarilla”, informa el jefe de la tuna José Suárez. “Nos desagrada porque vestimos iguales y esto nos repercute a todos, ya que van a creer que saltarse el protocolo es normal en nosotros”, lamenta Suárez. De igual forma, manifiesta que esta situación les “apena” porque ellos a través de sus redes sociales han hecho una campaña de concienciación por la pandemia y también han dejado de hacer actos por la misma. | M. S.

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