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El Gobierno de Canarias inicia el diseño definitivo de la vía que aliviará la GC-1

La Consejería de Obras Públicas encarga la redacción del trazado de la GC-5, que incluirá varios viaductos para salvar el desnivel de los barrancos al oeste de Telde

Retenciones en la GC-1 como consecuencia del derrumbe de un muro de contención a la altura del Tívoli, en diciembre de 2019.

Retenciones en la GC-1 como consecuencia del derrumbe de un muro de contención a la altura del Tívoli, en diciembre de 2019.

La vía básica de alta capacidad GC-5, llamada a aliviar el tráfico de la autovía GC-1 al asumir parte de los vehículos que circulan cada día en el área metropolitana entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, arranca el trámite administrativo previo a la ejecución de las obras. La Consejería de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias anunció ayer el inicio de la redacción del proyecto, para lo que ha abierto una licitación cuya empresa adjudicataria deberá diseñar el trazado definitivo y el plan de construcción de la nueva carretera, que nacerá en la circunvalación y bordeará el casco de Telde por el oeste.

El trazado que surgirá de esta licitación deberá mejorar la conectividad de la capital con las zonas comerciales e industriales de Telde y facilitar el acceso a la zona aeroportuaria, que conforma uno de los ejes con mayor trasiego de vehículos del Archipiélago. Todos los enlaces de la GC-1 en los 15 kilómetros que separan la confluencia con la GC-3 y el Aeropuerto registran una intensidad media por encima de los 100.000 vehículos diarios.

Esta actividad llega a ser de 160.000 automóviles y camiones en el caso de los enlaces en el entorno de Jinámar y el parque comercial La Estrella, según se recoge en el estudio de movilidad que elaboró el Gobierno de Canarias en 2014 como parte del plan territorial especial para esta nueva vía.

A lo largo de su recorrido por Telde, la GC-1 pasa por tres grandes centros comerciales y varios polígonos industriales como El Goro o parques empresariales como el de Melenara. La Consejería que dirige Sebastián Franquis señaló ayer en un comunicado que esta cantidad de tráfico convierte a la autopista del Sur en “la mayor, con diferencia, en comparación con el resto de carreteras insulares”.

Una obra compleja por la orografía

La nueva GC-5 partirá de la circunvalación a la altura del Lomo El Sabinal, justo antes del enlace de la GC-3 con la potabilizadora y la GC-1. A partir de ahí tendrá un trazado de unos diez kilómetros que discurrirá por el oeste de Jinámar y Telde y estará provisto de tres enlaces con otras vías y núcleos de población. El proyecto definitivo deberá perfilar la ubicación exacta de estas conexiones, aunque tanto el plan territorial especial de la vía como el Plan Insular de Ordenación de Gran Canaria (PIO) contemplan, entre otros, accesos en la zona de Maipez desde la GC-100 y una variante en San José de las Longueras.

La orografía del terreno por el que discurrirá obligará a incluir túneles y viaductos a lo largo de todo el recorrido para evitar alterar el cauce de los barrancos, tal y como estipula el PIO en la ficha sobre esta actuación viaria. En concreto, el documento insular menciona la vaguada de La Primavera, el barranco de San Roque, el barranquillo de La Herradura y el barranco real de Telde como zonas de especial sensibilidad por la presencia en ellos de parcelas agrícolas o debido a su importancia territorial.

El documento insular de ordenación también hace referencia al barranco de Silva, catalogado como Bien de Interés Cultural, por la presencia de especies vegetales de elevado valor y de restos arqueológicos. Estipula, asimismo, que el trazado no deberá afectar a la montaña del Gallego “por ser un cono volcánico que alberga una necrópolis de valor patrimonial” con más de un centenar de túmulos de aborígenes canarios.

El Gobierno de Canarias subrayó ayer que la nueva carretera tangencial “no ocupará directamente el fondo de los barrancos de mayor importancia” y que tras su construcción “se recuperarán los espacios medioambientales degradados por las diferentes actuaciones”, además de contar con un trazado que “minimiza el efecto barrera para evitar impactos en el paisaje”. La vía cumple también con las exigencias medioambientales indicadas por la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (Cotmac), que ya aprobó en su día el anteproyecto.

El Ejecutivo autonómico destina 2.668.103 euros a la asistencia técnica para la redacción del proyecto en el marco de los acuerdos suscritos en la comisión técnica creada para actuar sobre los puntos negros de la principal conexión por carretera del área metropolitana capitalina. La Consejería de Obras Públicas, Transportes y Vivienda, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Telde forman parte de este grupo de trabajo y han asumido la necesidad de la GC-5 como solución a los problemas de movilidad del corredor norte-sur de la Isla.

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