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Cruceros burbuja por Navidad

Canarias es la única zona del mundo en estos momentos que mantiene los viajes turísticos en barco | Un ataque informático retrasa la salida de dos barcos de Carnival

Cruceros burbuja por Navidad

Cruceros burbuja por Navidad

Como la pequeña aldea de Asterix rodeada por los romanos, Canarias es el único lugar del mundo en estos momentos que mantiene la actividad de cruceros durante las fiestas navideñas. Mañana las cosas pueden cambiar, pero hoy por hoy el Archipiélago es una especie de fortín del turismo náutico seguro frente al Covid-19, tras el cierre de los puertos del Mediterráneo, el Caribe y Singapur.

Y aunque las cifras de barcos se han reducido a un tercio -y las de pasajeros aún más- de lo que había antes de que el coronavirus nos cambiara la vida, la actividad ha comenzado a retomar el vuelo tímidamente y se ha logrado mantener desde que el pasado 6 de noviembre, zarpó el primer crucero después de un largo paréntesis de siete meses.

Cruceros burbuja por Navidad

La Autoridad Portuaria de Las Palmas ha instalado un potente dispositivo informático y de control de aforos, complementado con una serie de artefactos informativos y medidas de seguridad, para garantizar la salud y evitar los contagios de los pasajeros y los trabajadores, aunque como advierte el director comercial del Puerto, Juan Francisco Martín, la estación de cruceros de Santa Catalina es sólo un eslabón de “toda Canarias” y es necesario que los aeropuertos, las guaguas, los centros turísticos y todas las islas funcionen con la misma diligencia para que la actividad se mantenga y no se vaya al garete. La seguridad es el máximo reclamo para que los turistas sigan viniendo.

El único incidente producido hasta el momento, ajeno a Canarias, tuvo lugar la pasada Nochebuena, después de que unos piratas informáticos hackearan los sistemas centrales de la compañía Costa-Aida del grupo Carnival, un sabotaje que ha obligado a suspender las salidas del Aida perla, prevista para ayer, y del Aida mar, que esperaba hacerlo hoy. Las singladuras de ambos cruceros por las islas han sido retrasados hasta la próxima semana porque la caída del sistema les impide gestionar los embarques en los países de origen, que en este caso es Alemania, donde los pasajeros se quedaron en tierra.

Cruceros burbuja por Navidad

Piratas informáticos

Los responsables de la naviera, la cuarta que recibe un ataque informático a lo largo del último mes, esperaban ayer concluir con el desembarco de los pasajeros para desconectar todo. Por ahora sólo funcionan las máquinas, señalaron las fuentes de la Autoridad Portuaria y los viajeros que finalizaron ayer el crucero en Las Palmas de Gran Canaria apenas notaron los efectos del ataque, a excepción de algunas puertas que comenzaron a abrirse solas.

Unos 4.000 pasajeros, en su inmensa mayoría alemanes, han optado por disfrutar esta semana de las fiestas navideñas a bordo de los cruceros de Carnival y TUI por los mares canarios, protegidos en el interior de una especie de burbuja saludable desde que salen de sus países con la prueba PCR realizada hasta que vuelven una semana después.

Cruceros burbuja por Navidad

Ayer llegaron al Muelle de Santa Catalina unos 2.000 tras finalizar su viaje a bordo del Aida perla y del Aida mar, que adelantó su vuelta al puerto base en un día, tras sortear la isla de Tenerife, donde no paró por el aumento de contagios. Todos ellos celebraron la Nochebuena en aguas canarias y los del Aida perla volvían ayer en avión a Alemania. Los más rezagados apuraban la salida y disfrutaban de los últimos rayos del sol en las terrazas del barco.

Para garantizar la seguridad de los turistas y evitar cualquier incidente, las terminales de pasajeros en el Muelle Santa Catalina fueron equipadas el pasado mes de octubre -cuando se confirmó que la actividad se retomaba en noviembre- con los más completos dispositivos para evitar los contagios entre los turistas.

Las salas de facturación y embarque que utilizan las compañías TUI y Carnival disponen, tanto a la entrada como a la salida de un sistema automatizado de control térmico y de aforos. Una serie de cámaras detectan la temperatura de hasta tres personas al mismo tiempo y también si llevan máscaras o no. Todos los pasajeros son fotografiados y las imágenes se guardan durante 24 horas, por si se detecta algún problema, explica Dan García, jefe de operaciones de Servicios Portuarios Canarios (Sepcan). Otra serie de cámaras controla de manera permanente que no se superen los aforos y la instalación de rutas de una sola dirección evita que los pasajeros se crucen. Desinfectantes automáticos y señalizaciones de seguridad por todos lados completan el dispositivo, que incluye también los protocolos de actuación cuando algún pasajero supera la temperatura. Hasta ahora no se ha producido ningún incidente, asegura Dan García, quien resalta que las islas son ahora mismo “un fortín de seguridad y salud”.

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Cruceristas en el muelle Santa Catalina Juan Carlos Castro

Controles exhaustivos

Juan Francisco Martín destaca que el sistema está enfocado a la “prevención de cualquier contagio de Covid entre los pasajeros pero, sobre todo, a la prevención de riesgos laborales del personal de la estación que pasa muchas horas en las terminales”.

Martín recuerda la época anterior al Covid, cuando en la temporada alta llegaban al muelle hasta tres barcos a la vez con unos 10.000 pasajeros. “Ahora tenemos una media de mil personas, pero en los demás puertos tienen cero. Somos el único sitio del mundo con operaciones de cruceros, porque los demás han intentado ponerse en marcha y han tenido que parar por el Covid. En el Caribe lo intentaron y a la semana tuvieron que cerrar, en Grecia e Italia también han tenido que cerrar. En Singapur ha ocurrido lo mismo y en el norte de Europa el frío ya no lo permite”, indica. Y es que en diciembres normales, “en Santa Catalina se realizaban del orden de 50 escalas. Ahora estamos en 16, un tercio menos. Llegaban hasta 180.000 pasajeros y ahora, con suerte, tendremos 22.000”, puntualiza.

De momento, de la capital salen tres cruceros por semana los viernes, sábados y domingos más uno que dura tres semanas y que zarpa una vez al mes. Las medidas de seguridad antiCovid impiden que atraque más de un crucero al día, por lo que el número de operaciones se mantendrá, por ahora, de manera similar, aunque hay peticiones de otras compañías para realizar cruceros. Martín explica que las consecuencias económicas para el Puerto no han sido muy graves, porque los cruceros representan sólo un 4% del tráfico total de barcos, pero a la ciudad sí le ha hecho daño, no sólo por la disminución en la llegada de cruceristas sino porque ahora los que llegan, si salen del barco, van en lo que se denomina excursiones burbuja, para evitar los contagios. Si es cierto que cada crucerista se gasta una media de 80 euros en la ciudad, este año se han perdido cerca de 60 millones de euros por este concepto. La Autoridad Portuaria espera que el próximo marzo se incorporen más cruceros, porque cuatro navieras (Sea Cloud Cruises, CroisiEurope, Marella Cruises y Nicko Cruises) lo han solicitado, pero todo depende de como estén los países emisores en relación con la pandemia.

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