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Regalos que moldean la vida

La Feria de Artesanía de Navidad del Cabildo reúne a 80 creadores en San Telmo

26ª Feria de Artesanía de Gran Canaria Andrés Cruz

Piezas únicas que sorprenden por su originalidad y el esmero que hay tras su creación. Esta es la promesa de los 80 talleres de artesanía que hasta el martes muestran sus propuestas en la Feria de Navidad del Cabildo de Gran Canaria, ubicada ahora en la cubierta de la estación para evitar aglomeraciones.

Algunos son capaces de dar forma a un divertido juguete donde solo había madera; otros la usan para conservar el recuerdo de los oficios del campo. También hay quienes dan nuevas vidas a viejos objetos que muchos habían creído inservibles y quienes adaptan las sabidurías ancestrales del textil a prendas vanguardistas. Los talleres que desde ayer muestran sus creaciones en la tradicional Feria de Artesanía de Navidad del Cabildo de Gran Canaria moldean la vida de mil formas diferentes y durante unos días ponen su magia a disposición de todos para encontrar regalos singulares contra los que ningún gigante del comercio electrónico puede competir.

La pandemia ha obligado a trasladar los puestos desde su ubicación tradicional en el parque hasta la plaza de los Escritores, en la cubierta de la estación de guaguas de San Telmo. Allí, tras el registro, el gel hidroalcohólico y la toma de temperatura, aguardan 80 puestos divididos en dos carpas con circuitos señalizados. Pese al cambio de ubicación, el goteo de gente es constante, como señala la artesana Ulrike Güse: “La acogida está siendo muy buena y desde las diez ya había gente”, avanza.

La feria se reparte entre dos carpas con control de acceso para evitar aglomeraciones

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La organización por turnos también facilita que las visitas a los puestos sean calmadas y sin aglomeraciones, algo que se agradecerá sobre todo el martes, cuando a muchos les entran los apuros de última hora. No habrá las “avalanchas” de otros años, se congratula Güse, que ha acercado hasta la plaza uno de los telares con los que confecciona sus piezas artesanales teñidas con productos naturales. “Esta está hecha con cáscara de nuez”, destaca mientras muestra una de sus bufandas.

Arístides Martín Barrasa también utiliza materiales textiles -en su caso, la lana- para combinarlos con otros, como el metal o la cerámica. Con ellos da forma a originales rebaños de ovejas y cabras inspirados en las tierras de pastoreo en las que vive, en Juncalillo. Una visita a su puesto vale la pena no solo por las piezas que tiene a la venta, sino por el esmero que dedica a la decoración del espacio, una obra de artesanía en sí mismo. “Este año lo monté con cosas de recuerdo”, explica, “como láminas de hoteles o la primera guitarra de mi padre”.

La naturaleza también está presente en las creaciones de Lesley Bohncke, que cita como sus fuentes de inspiración “las flores, lo volcánico y el agua”. Capa sobre capa, sus hebras de lana acaban convertidas en chales de fieltro que parecen pétalos. Es un proceso laborioso, que puede llevar varias horas y del que “nunca sabes lo que va a salir”, según reconoce esta artesana afincada en Telde que asegura haber notado una ola de apoyo hacia los creadores durante el año de la pandemia. “Me siento muy acogida”, aplaude.

En sus 80 puestos se suceden propuestas de moda, decoración o juguetería

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Los puestos de moda se reparten por las dos carpas de la feria. En la ubicada al sur se encuentra Rosario Santana, que confiesa no haber parado de producir mascarillas durante todo el año. Las suyas son tridimensionales, explica, aunque el objeto del que más orgullosa se siente en esta feria es un libro educativo elaborado con un esmero digno de recompensa. En sus páginas de fieltro hay espacio para el aprendizaje de los colores o los números con simpáticos animales. Todo hecho a mano “y más barato que los que se encuentran por internet”, asegura la modista.

La madera es uno de los materiales más versátiles de la feria. Tan pronto se convierte en juguetes como en queseras o piezas decorativas. De lo primero es especialista Pedro Conde, un carpintero de oficio que en 2010 encontró en la fabricación de objetos para la infancia una nueva fuente de ingresos. Le mueve un objetivo, “recuperar juguetes clásicos y que no se pierdan”, para lo que ha creado la marca Yoago. En la Feria de Artesanía tiene algunos que nunca pasan de moda, como el maromero que sube y baja de su trapecio, y otros originales como un canguro o un coche que solo necesita el aire de un globo para moverse.

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Más madera: José Manuel Díaz también la trabaja, aunque él la transforma en tallas con la silueta de las islas o en pequeñas queseras que vende junto a albardas en miniatura y otros objetos peculiares. No es el único: Domingo Suárez la ha convertido en un carromato que con toda seguridad vencería en cualquier carrera popular, o en piezas tradicionales como tiraderas. Vesna Haler, por su parte, la usa para componer, junto a otros materiales reciclados, espectaculares objetos decorativos inspirados en riscos capitalinos como el de San Juan. Sus creaciones, como las de los 80 talleres que participan en la feria, estarán al alcance de todos hasta el martes entre las 10.00 y las 21.00, excepto ese último día, que permanecerá abierta hasta las 22.00 horas.

Las creaciones de los talleres de artesanía que participan en la Feria del Cabildo son tan singulares como sus autores. En la imagen principal, Arístides Martín cuida de su rebaño de ovejas de cerámica y lana. Sobre estas líneas, a la izquierda, Lesley Bohncke muestra sus chales y sombreros. A la derecha, Rosario Santana pasa las páginas de uno de los libros educativos que ella misma confecciona. |

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