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La ‘terapia’ de las compras

Miles de personas visitan Triana a pocos días de los Reyes Magos para ir de tiendas aprovechando la comodidad de la zona comercial abierta

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Los comercios el primer domingo del año

Los compradores que hay en Triana un domingo de enero a tres días de los Reyes Magos son como las gotas de lluvia que de caen en la ciudad de forma intermitente durante la mañana, no hay dos iguales. Todos van de tienda en tienda sumando bolsas de secretos que no serán desvelados hasta el miércoles, pero dentro de cada paquete se esconde una historia diferente.

La yincana de la Calle Mayor, que cada año aumenta de intensidad a medida que se acerca el seis de enero, tiene como reto añadido en 2021 la pandemia, lo que también conlleva complicaciones a la hora de anticipar la búsqueda de regalos. Inés Viera, que descansa entre compra y compra junto a una amiga en la esquina de la calle Travieso, reconoce que en esta ocasión no había planificado nada “esperando a lo que pudiera pasar”, pero aun así, poco después de que el reloj señale el mediodía, ya ha marcado bastantes casillas de la lista.

Las colas para entrar a la Feria de Artesanía echan para atrás a algunos clientes

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Los protocolos de prevención contra el coronavirus imponen aforos limitados en las tiendas, pero aunque los comercios restrinjan el número de personas en el interior hay quienes no “no mantienen la distancia”, critica Inés: “Están todo el día las pobres dependientas diciendo ‘sepárense, sepárense”, lamenta. En esas situaciones, la solución está clara: “Si eso, pues sales y te vas, yo por lo menos lo hago”.

Al ser un área peatonal, en Triana es posible estar al aire libre entre tienda y tienda, como apunta Inés. Ese también es uno de los motivos que atrae hasta aquí a Leonor Jerez y Francisco Demetrio, que cargan varias bolsas con compras cerca de la calle Constantino. “Me gustan las zonas comerciales abiertas, que puedas salir a la calle, tomarte un cafecito”, celebra ella mientras de fondo, como si de un refrendo a sus palabras se tratara, se escucha la melodía del What a Wonderful World que cantaba Louis Armstrong. “Es que esto es terapia”, agrega él.

Para esta pareja, la visita a las tiendas de estas calles es casi una obligación, pero también un placer. Las compras por internet no son lo suyo -“Necesito las cosas tangibles”, confiesa Leonor- y de paso pueden acercarse a la Feria de Artesanía del Cabildo, aunque por el momento han decidido aplazar su visita a las carpas ubicadas en la cubierta de la Estación de Guaguas de San Telmo hasta alguna hora en la que haya menos cola para acceder. “Quizás mañana por la mañana”, apunta ella.

Muchas personas llegan con la lista preparada y tienen todo comprado en dos horas

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El objetivo de José Ángel Bueno y Carmen García también era acercarse a conocer las propuestas de los talleres de artesanía, pero las colas les echaron para atrás en el último momento. De todos modos, tampoco desaprovechan la mañana: como ‘botín’, se llevan de Triana el roscón de reyes de este año. “Así ya no tengo que volver otra vez”, explica ella.

Lo suyo, más que un día ajetreado de tiendas, es un paseo por Triana buscando “algún detallito de última hora” que sirva como colofón al seis de enero, porque durante 2020 se acostumbraron tanto a realizar compras por internet que a estas alturas ya han podido localizar a través de la red casi todo lo que necesitan para los suyos. José Ángel lo detalla con precisión estadística: “El año pasado compramos algo así, pero este ya ha sido el 90%”.

Mercedes Martínez y Cristina Ramos son, como José Ángel y Carmen, de las que organizan las compras navideñas desde semanas atrás y se toman el día en Triana con calma. “Aquí tengo algunas cositas, pero el resto lo compré con antelación”, explica Mercedes, “porque por lo visto hay unas colas tremendas y así se evita todo el trasiego”. En su caso, sin embargo, prefieren las tiendas tradicionales a las online. “Así intentamos ayudar al pequeño comercio”, tercia Cristina.

Hay parejas que se plantean la visita a la zona comercial como una tradición romántica

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Antonio García y Gloria Hernández tampoco se plantean acudir a la red para buscar regalos. Lo suyo es una tradición que repiten “desde hace 36 años, los que llevamos juntos”. Al comienzo de cada mes de enero buscan un día en el calendario y se lanzan a una jornada maratoniana, pero muy bien organizada y “con la lista hecha” para saber qué buscar y dónde encontrarlo sin demasiadas complicaciones.

En esta ocasión, la jornada ha arrancado algo más tarde de lo habitual para ellos -“Solemos empezar a las nueve y algo, pero este año no ha sido hasta las diez y pico”, apunta él-, aunque bastante provechosa. Para la hora de comer ya tienen “el 80%” y solo se plantean una pausa rápida “para un menú” que les dé fuerzas de cara al empujón final.

El truco para ser tan eficaces en las compras de estos días radica en tener como guía esa lista -cuyos elementos guardan como un secreto de estado- y “no volverte loco”, como indica Gloria. “Hay algunas cosas que son sí o sí, pero el resto son detalles” que tarde o temprano aparecen. “Después de aquí vamos a Mesa y López y si no, al centro comercial”, continúa Antonio, pero al final siempre aparece algo: “Si dices ‘estoy buscando un pulóver’: en realidad hay 20.000 donde elegir, así que seguro que encuentras una alternativa, porque son cosas que salen”, zanja ella.

Yaiza Tortosa sabe de listas tanto como Antonio y Gloria, aunque se quite importancia a sí misma. “Soy un desastre”, bromea. Pese a esa modestia, dos horas después de haber empezado un sprint de compras carga tantas bolsas junto a su hija que resulta difícil contarlas. “Hoy hemos comprado casi todo ya, y solo llevamos un par de horas”.

Algunos dejaron el día de tiendas para el último momento ante la evolución de la pandemia

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La lista es la guía, “pero siempre a última hora es lo que surja”, agrega. Tras varios meses de cumpleaños familiares consecutivos -dos de sus hijos cumplen en octubre y noviembre-, las compras de Navidad son un remate final al que llega casi sin resuello, pero con entrenamiento. Sabe esperar con paciencia en las colas, aunque cree que pese a la pandemia “son igual a otros años, para pagar”, y que tanta carrera de una tienda otra genera un desgaste físico que hay que compensar: “Ya comimos en el McDonalds corriendo para mantenernos”.

Mientras cuenta las bolsas, hace un último repaso mental de las tareas pendientes. “Ahora vamos a coger un poco de papel y a revisar lo que tenemos”. “Mañana”, continúa, “será otro día, porque ahora ya perdí hasta el tino y no sé lo que tengo”. Como ella, miles de grancanarios continuarán hoy en busca de esas bolsas llenas de secretos bonitos que dentro de poco se desvelarán.

Los pajes reales visitan el distrito Centro

Los pajes reales hicieron su aparición ayer en Las Palmas de Gran Canaria y durante la mañana de hoy continuarán recorriendo diversos enclaves del distrito centro, aunque no efectuarán paradas. Además, el itinerario es secreto, con el objetivo de evitar posibles aglomeraciones y salvaguardar las medidas sanitarias de seguridad frente al Covid-19. Los ayudantes de los Reyes Magos trasladarán la magia de estas fechas a los más pequeños para que disfruten de las Navidades de una forma distinta a otros años. Aunque no se paren, los pajes reales repartirán alegría e ilusión desde sus vehículos a todos los niños y niñas de la ciudad. 

Transeúntes junto al escaparate de una tienda que ya está de rebajas, ayer en Triana. | ANDRÉS CRUZ

Los pajes reales acercan la ilusión navideña a los más pequeños en el Distrito Centro de la capital La Provincia

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