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Ramón Perdomo Hernández: “La gente cree que somos Superman y que podemos llegar al instante”

“Los que dan el callo son los patrulleros, los que están en la calle, los menos valorados y los que se comen los ‘macarrones’”, afirma el policía local recién jubilado

Ramón Perdomo Hernández

Ramón Perdomo Hernández Andrés Cruz

Cuando Ramón Perdomo Hernández (1958, Las Palmas ) inició su andadura como policía local, los guardias más viejos le aconsejaron que hablara con la gente, escuchara mucho y actuara a razón de lo que esta le dijera. Y eso es lo que ha intentado hacer, asegura, durante sus casi 34 años de servicio, trabajando, siempre con la sonrisa en la boca, en lo que más le gusta: patrullar, primero a pie y por último en coche y de noche. Recién jubilado, dice que es un “alegantín” y que es capaz de llevarse a la gente a su terreno hablando. Echa de menos aquellos policías de barrio que le hicieron enamorarse de su profesión.

¿Cómo le dio por meterse en la Policía Local?

Por vocación. Veía a aquellos policías con el salacot y el chaquetón blanco patrullando siempre en la calle a pie, una gente superamable y muy buena. Cogí tecla con los que estaban en la zona alta y Guanarteme y hablando con ellos me empezó a gustar esta profesión. Yo siempre tuve la idea de entrar en la Policía Local y hasta que no lo conseguí, no paré. La mía fue una promoción bonita, porque fue cuando entraron las primeras mujeres y la verdad es que han hecho una labor tremenda. Son superválidas para trabajar.

Sus comienzos coincidieron con el inicio de la modernización del cuerpo, ¿qué ha cambiado desde entonces?

Cuando empecé nos mandaban a la calle a pie y yo me tiré unos cinco o seis años por toda Las Palmas. Era un trato más directo con la gente. En los barrios, conocía a toda la gente que trabajaba en las tiendas; a los dueños, que me daban los teléfonos por si había alguna anomalía y acechaba a los chiquillos que no iban al colegio y los llevaba de la oreja si hacía falta. La policía era más cercana de lo que es ahora. Lo fue hasta que disolvieron la policía de barrio, porque el volumen de trabajo que hay ahora no tiene nada que ver con el que había antes, es brutal, es exagerado. No paras. Cada vez somos menos. Están las unidades que hacen un trabajo muy bueno y muy bonito, pero los que dan el callo son los patrulleros, los que trabajan en la calle que son los menos valorados y los que se comen todos los macarrones. Es un curro jodido y cada vez somos menos.

¿Y cual de ellos prefiere?

Ese, el de patrulla. Toda mi vida he estado en la calle, primero a pie y luego en moto y en coche. Todo el año pasado y este estuve en el turno de noche.

¿En qué se diferencia el turno de noche del de mañana?

La noche es mucho más peligrosa que el día. El dicho que dice que de noche todos los gatos son pardos es cierto. Tienes que tener mucho cuidado al intervenir. Y cono está la cosa hoy en día, la gente está muy enfadada y buscando a alguien para descargar los problemas que tiene y en esas apareces tú para llamarle la atención porque está haciendo algo mal y se desahoga contigo. La gente está muy mal y hay que tener cuidado a la hora de intervenir, hacerlo con mucha mano izquierda. Lo que tienes que hacer es intentar ayudar y resolver. Hay que tener en cuenta que nosotros somos la representación del Ayuntamiento en la vía pública, la gente nos pregunta de todo, sobre todo ahora que tienen que arreglar papeles y presentar documentación para la paga social, la vivienda y otras ayudas. Tienes que decirle como lo tienen que hacer online. Ahora estamos ayudando más que nunca, porque la gente está muy mal y buscando a alguien que les ayude.

Los últimos meses antes de jubilarse han coincidido con la pandemia, ¿ha sido duro?

Sí, con la pandemia ha sido tremendo. La gente mayor es la que más controla el tema y los jóvenes van a su rollo. Van a pasarlo bien y no tienen en cuentan a sus familiares y las personas mayores a las que hay que cuidar. Lo único que entiende la juventud es cuando se le denuncia, cuando le tocas el bolsillo es cuando aprende.

¿Ha puesto muchas multas por saltarse el confinamiento?

Infinidad de ellas. Muchas.

Los vecinos reclaman una policía de barrio, más cercana

Hacían una gran labor. Cuando estábamos a pie en la calle se resolvían un montón de problemas porque había guardias en todos lados. Ahora no se puede porque la plantilla es muy reducida. No llegamos a 400. En la calle habrá unos 300 efectivos y Debería haber entre 800 y 900.

¿Cuál ha sido su mejor jefe en el cuerpo?

Don Carlos Cabrera y ahora, doña Delia Mederos. Don Carlos era muy cercano, siempre estaba a tu lado en los peores momentos. Fue un buen jefe. Y ahora Delia está haciendo un trabajo espectacular pese a la falta de medios y lo que está pasando con el Covid.

¿Y cual ha sido la intervención de la que se siente más orgulloso o la más complicada?

Lo peor es cuando tienes que dar malas noticias, cuando hay un accidente o algún fallecido. Solamente ponerte la ropa y salir a la calle es una gran actuación. Usted no sabe la presión que hay. Antiguamente era mucho más fácil porque la gente respetaba. Hoy en día la juventud no se respetan ellos, no respetan a sus padres, ¿van a respetar a un policía? A no ser que tú te pongas en tu sitio, no hay nada que hacer.

¿Se acuerda del primer día que se puso el uniforme?

Fue de risa. Me dieron un bloc y me dijeron que anotara todas las anomalías que viera en la calle. Llené tres blocs. Hice informes para dar y regalar. Desde el primer día salí a la calle solo, a pie. Y así me tiré un montón de tiempo. Estaba tranquilo. Lo único es que no sabía qué hacer.

¿Puso alguna multa?

Yo no soy de poner multas. Soy más de echar broncas en materia de tráfico, pero haciéndolo como hay que hacerlo, con educación. Así evitas el enfrentamiento. A veces he multado y me han dado las gracias. Siempre he intentado ayudar y hacerles ver lo que estaban haciendo mal. El trabajo nuestro es llamarle la atención a la gente cuando hace una cosa mal y eso a nadie le gusta y te vas haciendo enemigos. Y luego están los chorizos que detienes. A nadie le gusta que lo lleves para arriba. Enemigos siempre vas a tener en la calle, la única forma es como gestionas ese problema. Yo ahora puedo decir que tengo más amigos en la calle que enemigos.

¿Ha aumentado la inseguridad en la ciudad?

Sí, lo que pasa es que antiguamente la persona que robaba era para comer o para estar bien en casa. Hoy en día roban por vicio. Me he encontrado con personas con dinero robando tonterías. Es una enfermedad. Lo peor es que los delitos que hay ahora son más violentos. Había un grupo de chicas jóvenes de unos 16 años que sabían hacer mataleones y lo hacían en Vegueta a todo el mundo y en cuestión de segundos te dejan en el suelo desmayado.

¿Y ha recibido algún ataque?

Un montón de veces. Aquí no hay compañero que no se haya llevado algo. A mí me han mordido, me han golpeado, me han apuñalado, me han hecho de todo. Si vas a detener un tío, se va a intentar zafar. Ahora, según la ley tú tienes que ser Superman, tienes que ser abogado de primer orden y tienes que poder reducir a tres tíos con un dedo sin hacerles daño y eso, ni en las películas. Por eso siempre alcanzas. Tú intentas reducirlo empleando la mínima fuerza y sin causar daño, a veces se consigue y a veces el que recibe la leña eres tú. Pero recibes leña.

¿Deja la profesión con pena?

Si te soy sincero, lo que te da es una sensación de vacío, porque ahora tienes que llenar las ocho horas diarias que antes destinabas a trabajar. Sigo haciendo lo que hacía antes, senderismo, escalada, rappel. Yo era feliz trabajando porque me gustaba. Lo he pasado muy bien saliendo a la calle a ayudar. Si tienes que corregir, corriges y si tienes que detener, detienes. La gente no entiende que la policía siempre intenta ayudar y estar con la gente en la calle, lo que pasa es que la situación no siempre te lo permite. Y tienen que tener paciencia porque no somos Superman, no podemos estar en 20 sitios a la vez. La gente se piensa que con una hija puede tener 500 yernos y eso no puede ser. Somos pocos. A veces hay que tener paciencia, no podemos porque estamos liados. Si usted se fija no verá ningún guardia manteniendo una esquina.

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